Galeano.

Galeano.

«Luego de ayunar lo convenido, con los poderes que le dio Huayramama, Don Emilio tuvo fuerza para dirigir el viento y las lluvias, y curaba a quienes venían de lejos. Lo visitaban gentes a punto de morirse porque les había soplado un mal viento, los que perdían sus cosechas, mujeres atormentadas por las borrascas, o simplemente pescadores que no cogían nada porque los ríos estaban crecidos».

Huayramama.

Juan Carlos Galeana.

Marasmo.

Marasmo.

«Un silencio perturbador se apoderó del ambiente. De nuevo, se escuchó un trinar, pero esta vez era un solo pájaro; su cantar era suave, melancólico. Libia trató de buscar entre la multitud de coloridas aves, cuál era la que cantaba de forma tan hermosa y a la vez tan triste. Quedó estupefacta al darse cuenta que el bello sonido salía de la boca de su hija. Julia, abrió los ojos, pareció ver a su madre y su canto se detuvo. Lanzó un alarido agudo y se desplomó en el suelo. Los pájaros huyeron en desbandada en un poderoso fragor de alas indómitas y colores destellantes, dejando una estela de polvo y hojas marchitas suspendidas en el aire. Libia, sobresaltada, corrió hacia donde estaba la niña, la alzó y llevándola en brazos entró al cuarto acostándola en la cama. Presurosa, se disponía a ir a buscar al único medico del pueblo, cuando Julia despertó de su inconsciencia.
—No hay tiempo para nosotros — dijo con la mirada perdida, como buscando un punto inexistente en el espacio».

El designio.

Marco Manuel Ruiz.

Di lo que piensas, haz lo que sientas.

Di lo que piensas, haz lo que sientas.

SE DICE QUE… 💭

«Uno piensa que tendrá tiempo de decir las cosas, y cuando se quiere dar cuenta ya es demasiado tarde. Uno piensa que basta con dar muestras de cariño, con hacer gestos, pero no es verdad, hay que decir lo que se siente».

⚜ Las gratitudes

Delphine de Vigan

… 💭

Todo momento es el último porque es único.¹

Todo momento es el último porque es único.¹

«Tirado bocarriba descubrí que, además de la gran cantidad de letras hormiga que ahora ocupaban todo mi cuerpo, había una que otra fotografía. Así estuve durante varias horas hasta que escuché que abrían la puerta. Me costó trabajo hilar la idea, pero al fin pensé que había llegado mi salvación. Entró mi esposa, me levantó del suelo, me cargó bajo el brazo, se acomodó en mi sillón favorito, me hojeó despreocupadamente y se puso a leer».

Tiempo libre.

Guillermo Sampeiro.

¹Clarice Lispector.

La imagen del tiempo transcurrido se refleja en mi memoria.¹

La imagen del tiempo transcurrido se refleja en mi memoria.¹

«Evitando las insignificancias de la vida cotidiana, hacía que su tiempo no aceptara ninguna dimensión futura y mucho menos una justificación en función del pasado. Además, había logrado cancelar lo tortuoso de la memoria, lo cual la circunscribía, de manera inexorable, a manejarse sólo en función del tiempo real, el único que aceptaba como actual. Así, su realidad era diaria, siempre distinta y permanentemente nueva».

Valentina, sin tiempo.

Carlos Martínez Ulloa.

¹Clarice Lispector.

Presagios por venir.

Presagios por venir.

«La gitana le decía que dejase obrar a las mujeres. Dos mujeres, una conocida y una desconocida, se lo disputaban y se vigilaban entre sí. Sus rivales estaban ya derrotados desde el principio. Una carta estaba volando hacia él. Una enfermedad cambiaría su suerte. A la suerte, además, basta con interrogarla para que se apresure. En ese mismo momento estaban contando una suma que le estaba destinada y una mujer soñaba con sus besos».

-La gitana

Cesare Pavese.

Nomás nos queda esta noche.

Nomás nos queda esta noche.

«La colina estaba al fondo de las calles, oscurecida y acercada por la sombra creciente. Vi alféizares bajo la lluvia y portales que había visto siempre al sol. Todo estaba fresco y próximo, y verdaderamente esta vez mi ciudad estaba desierta. Crucé muchas plazas. Cuando regresé, enamorado y pensando en las calles del día siguiente, encontré el cuarto vacío, y así estuvo hasta la noche. Me acerqué entonces a la ventana. Todavía estuvimos juntos muchos días, mientras duró la estación, pero ambos sabíamos que todo acabaría al entrar el otoño. Y así fue, en efecto».

-El verano

Cesare Pavese.