Ergo.

Ergo.

«[… ] creo que si un hombre viviera su vida de manera total y completa, si diera forma a todo sentimiento, expresión a todo pensamiento, realidad a todo sueño…, creo que el mundo recibiría tal empujón de alegría que olvidaríamos todas las enfermedades del medievalismo y regresaríamos al ideal heleno; puede que incluso a algo más delicado, más rico que el ideal heleno. Pero hasta el más valiente de nosotros tiene miedo de sí mismo. La mutilación del salvaje encuentra su trágica supervivencia en la autorrenuncia que desfigura nuestra vida. Se nos castiga por nuestras negativas. Todos los impulsos que nos esforzamos por estrangular se multiplican en la mente y nos envenenan. Que el cuerpo peque una vez, y se habrá librado de su pecado, porque la acción es un modo de purificación. Después no queda nada, excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un remordimiento. La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella. Si se resiste, el alma enferma, anhelando lo que ella misma se ha prohibido, deseando lo que sus leyes monstruosas han hecho monstruoso e ilegal. Se ha dicho que los grandes acontecimientos del mundo suceden en el cerebro. Es también en el cerebro, y sólo en el cerebro, donde se cometen los grandes pecados. Usted, señor Gray, usted mismo, todavía con las rosas rojas de la juventud y las blancas de la infancia, ha tenido pasiones que le han hecho asustarse, pensamientos que le han llenado de terror, sueños y momentos de vigilia cuyo simple recuerdo puede teñirle las mejillas de verguenza…».

-El retrato de Dorian Gray

Oscar Wilde.

IMPLOSIVO.

IMPLOSIVO.

DESCANSAMOS LOS MARTES •

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NACER

Cruza el umbral. Cadencioso, escandaloso.
Viene al compás de sonidos de guerra, y de un tajo, la luz le encuentra, le absorta.
Brillos de luz, atenta mirada. Latidos sonoros.
Palpita ansiedad; dos almas, es su encuentro, es pasión. Es llanto.
Todo viene, o va, no sé.
Grita confusión, explicación.
Vibra en sentimiento poderoso, inusual.
Los bordes del camino allanaron su dolorosa llegada.
Más no por esto es conmiseración, es gloria. La dicha es grande y es suya.
Ha nacido, es nacer.
Todos lloran, todos gritan. Es felicidad que explota, es bendito, poderoso.
No es inmune y lo parece; pero es fuerte, y ha nacido. Es nacer.

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Prosternación.

Prosternación.

«En general, sus días eran felices; al cerrar los ojos pensaba: Ahora estaré con mi hijo. O, más raramente: El hijo que he engendrado me espera y no existirá si no voy.
Gradualmente, lo fue acostumbrando a la realidad. Una vez le ordenó que embanderara una cumbre lejana. Al otro día, flameaba la bandera en la cumbre. Ensayó otros experimentos análogos, cada vez más audaces. Comprendió con cierta amargura que su hijo estaba listo para nacer y tal vez impaciente. Esa noche lo besó por primera vez y lo envió al otro templo cuyos despojos blanqueaban río abajo, a muchas leguas de inextricable selva y de ciénaga. Antes (para que no supiera nunca que era un fantasma, para que se creyera un hombre como los otros) le infundió el olvido total de sus años de aprendizaje».

-Las ruinas circulares

Jorge Luis Borges.

Tácito suceder.

Tácito suceder.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Mar inmensidad
Colección privada 2017

DULCE VIDA

Y ahí donde todo es claro, donde todo brilla más, estamos.
Parecemos hojas secas al viento, reblandecidas y arrebatadas.
Corremos casi impecables, perennes, ávidos.
Vida le dicen, y no es más que el fulgor atrevido de un instante
que nos mueve, incesante y voluble.
Persiste, mas no siempre. Fluye inconstante, persuasiva; impulsiva al paso persistente y temeroso de perderse.
Cambia, comparte, emociona. No es sino una atrevida selectiva. Amada concupiscencia necesaria, oportuna. Creadora de si misma y ambigua natural.
Versal y poderosa, emana de un instante y perece por igual, sin prerrogativa, ni aspaviento.
Mira con destello y sonríe patidifusa. Espera. Es contemplación, es acto rebeldía, firme al tiempo más no eterna. Apología a la inmensidad.
Vida le dicen, y es brillo, y es nada, y es todo.

Marco Mendoza.

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