Recuerdo a la felicidad.

Recuerdo a la felicidad.

• MINIFICCIÓN •

Los masoquistas

Ana María Shua

Un pabellón entero está dedicado a esos sujetos melancólicos y generosos, los masoquistas. Cuentan allí con una serie de habitaciones en las que el sufrimiento se gradúa de acuerdo con lo doloroso de los estímulos. Si en las primeras habitaciones son mujeres las que inflingen los castigos, en la sexta se los invita a copular con un cocodrilo y en la octava con el recuerdo de la felicidad perdida.

Don alegría.

Don alegría.

«Poco importaba que no fuera domingo ni primavera. Igual me sentía dispuesto a que algo extraordinario me purificase. En realidad, son pocos los días en que uno puede sentirse anticipadamente alegre, alegre sin ruedas de café ni cantos nauseabundos a la madrugada, ni esa pegajosa, inconsciente tontería que antes y después nos parece imposible; alegre de veras, es decir, casi triste».

-Hoy y la alegría 

Mario Benedetti.

Simpatía.

Simpatía.

«Continuaron el paseo y se pararon como siempre a mirar tras las ventanas de la escuela de arte. Siempre disfrutaba viendo a aquellos jóvenes interpretando sus papeles. El calor de la primavera ya se notaba, y el monitor abrió el ventanal de par en par. Al ver la cara de admiración de Jan lo invitó a formar parte de su grupo de teatro. Jan asintió con la cabeza y se volvió a sentir la persona más feliz del mundo».

-Un deseo

Aurora Tárrega Valdez.

Como una llamarada.

Como una llamarada.

«—¡Qué cansancio! —dijo, a tiempo que echaba hacia atrás todo su cuerpo. De inmediato, al extenderse en el suelo, se precisó la curva de los senos, la línea del vientre, el arco de las caderas. La miré al rostro. Y en los ojos, en la boca descubrí no sé qué terrible y misteriosa corresponden­cia con la llamarada interior que me estaba quemando los riñones, que me hacía temblar las manos, que me sofocaba el aliento, que me hacía trepidar el corazón. Y entonces caí sobre ella sin decirle nada, y sin que ella dijera nada, como una ciega fuerza y con una urgencia vital en qué me parecía probar un secreto rencor y una suprema alegría».

-Debajo de las estrellas

Hernando Téllez.

Suave polen.

Suave polen.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

Flor en campo

Sembré un campo de amapolas y dulces mirtos. Los llené de cariño y los cultivé con entera pasión.

Así quiero sembrar en ti mi dulce néctar. Hacerte el amor con inmensa pasión, para ahogarnos luego en incontable cariño, atados; como en un tierno campo floreciente que irradia calor, que sobreviva al clima y que multiplique riquezas, de amor, de pasión, de lujuria y de todo recurso. Sembrar ahí para ti, para que un día nuevo, en tus ojos me vea reflejado y sepa que el campo sembrado a florecido, lo has florecido con tu cuerpo bendito y tu alma salva.

Que los mirtos endulcen tus besos y las amapolas nuevas invadan tu piel con su polen. Para que un día lejano abones la tierra, y que el polen propio entre el viento llegue a otras pieles, para que entonces conozcan nuestra pasión de ayeres.

Convíertete en flor y seme eterno.

Marco de Mendoza

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Florecer.

Florecer.

• CITA CON EL SÉPTIMO ARTE •

BIG FISH

Tim Burton
( 2003)

🎞 📽

Sandra Bloom (Jessica Lange)

—¡¿Narcisos?!

Edward Bloom (Ewan McGregor)

—Son tus flores favoritas

Sandra Bloom (Jessica Lange)

—¿Cómo has podido encontrar tantas?

Edward Bloom (Ewan McGregor)

—He llamado a todas las floristas de cinco estados; les dije que era la única manera de que mi esposa se casara conmigo.

Sandra Bloom (Jessica Lange)

—¡Ni siquiera me conoces!

Edward Bloom (Ewan McGregor)

—Tengo el resto de mi vida para conocerte.

Maddi.

Maddi.

«Cuando ayudaba a mamá a servir la mesa, parecía que el agua de melón se volvía más fría en los vasos de cristal. Servía un plato de arroz y ondulaba la mano como si le añadiera el mejor sabor. Los niños, sentados a la mesa con sus tenis sucios y sus piernas cortas sin tocar el piso, le pedían “¡Ponle más, tía Lili, ponle más!” Era un juego de creer en la magia. Tenía su cuarto en el segundo piso de la casa familiar. Subía y baja las escalinatas como una bruma que se eleva al cielo. En los bolsillos de su delantal guardaba un millón de remedios. Podía curar un dolor de estómago con una sustancia azul, un dolor de cabeza con hojas verdes en las sienes y la frente; tenía el poder de esfumar un dolor de diente con solo colocarte un algodón que olía a menta».

-La bruja del buen tiempo

Lauro Paz

Augur.

Augur.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Uno a uno

Soplo al viento los recuerdos. Que los lleve incesantes, como ráfaga sutil, como brisa de un mástil.

Que la mente mutilada y los sentimientos reprimidos, ávidos encuentren su función.

Magnifico los placeres. Todos, que se cuelen en entrañas. Que produzcan miel y rica lluvia blanca.

Yergo a la vida, esta, que placebo dicta y con dulce primacía nos conduce al deseo de vivirla.

Airada vida pura. Sin miedo y con deseo. Llena en mí de sí el umbral de mi eterna sincronía.

Bébete el olvido de los sinsabores y traspella con mi hombría el centro de su lozanía, donde beberme su cálido cáliz es la fuente de mi pábulo perfecto.

Embala uno a uno nuestro ser, para que ufanos proclamemos e pluribus unum.

Orgia de vida y de sueños claros, vehementes; concebida solo a sí y a mí.

Da en el centro Eros y transformanos en ambrosía, uno a uno, innúmero.

Marco de Mendoza

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Sobre Rebuscamientos.

Sobre Rebuscamientos.

«Había mandarinas como bolas de fuego, manzanas llenas de lozanía con tintes de rosa; peras amarillas tan suaves como la seda; uvas blancas con reflejos de plata y un gran racimo de rojas, tan intensas que parecían moradas. Éstas las había comprado para que entonaran con la nueva alfombra del comedor. Sí, tal vez pareciera algo absurdo y rebuscado, pero no era otra la razón de haberlas elegido. En la frutería había pensado: “Tengo que llevarme un racimo de uvas rojas para que en la mesa haya algo que recuerde la alfombra”. Y en aquel momento esta idea le pareció muy razonable».

Felicidad, Katherine Mansfield.