Garantías de Felicidad.

Garantías de Felicidad.

«Y, por último, veía aparecer en el marco de la puerta que da a las habitaciones interiores una especie de aparición, la novia, cuyas facciones apenas se divisan bajo la nubecilla del tul, y que pasa haciendo crujir la seda de su traje, mientras en su pelo brilla, como sembrado de rocío, la roca antigua del aderezo nupcial… Y ya la ceremonia se organiza, la pareja avanza conducida con los padrinos, la cándida figura se arrodilla al lado de la esbelta y airosa del novio… Apíñase en primer término la familia, buscando buen sitio para ver amigos y curiosos, y entre el silencio y la respetuosa atención de los circunstantes… el obispo formula una interrogación, a la cual responde un «no» seco como un disparo, rotundo como una bala. Y -siempre con la imaginación- notaba el movimiento del novio, que se revuelve herido; el ímpetu de la madre, que se lanza para proteger y amparar a su hija; la insistencia del obispo, forma de su asombro; el estremecimiento del concurso; el ansia de la pregunta transmitida en un segundo: «¿Qué pasa? ¿Qué hay? ¿La novia se ha puesto mala? ¿Que dice «no»? Imposible… Pero ¿es seguro? ¡Qué episodio!…»

El encaje roto, Emilia Pardo Bazán.

Sobre aguas de calzón.

Sobre aguas de calzón.

• MINIFICCIÓN •

Por aguacate.

Guillermo Castillo

Melitón Palacios, hombre de sanas costumbres, de hablar parsimonioso, trabajador de sol a sol, católico, apostólico y romano a toda prueba anunció que se casaría.
Las habladurías no se hicieron esperar; se habló de la gran suerte de Herlinda Arroyo, gracias al agua de calzones que durante días le dio a tomar al bueno de Melitón.
Se casaron en Santa Bárbara. En el pueblo todos se reían. El negro lucía vestido entero; ella, largo velo semitransparente de tul organza capaz de disimular las cicatrices que crecieron sobre sus viejas heridas. Hubo parranda, cerveza Pilsen, tamales, rellenas y un regalo especial en tomates y aguacates que, en letra de molde, decía:
¡Tómalo por aguacate!


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Sobre Mafufadas.

Sobre Mafufadas.

«—¡Dichoso cartero! ¿Qué puede haberle ocurrido? —exclamó Beatrice— Deja estas cosas por ahí, querido.
—¿Dónde las quieres?
Ella Levantó la cabeza y sonriéndome con su modo suave y burlón, dijo:
—Tonto. En cualquier sitio.
Pero sabía que tal lugar no existía para ella, y habría preferido quedarme durante meses sosteniendo la botella de licor y los pasteles, antes que arriesgarme a producir el más ligero sobresalto a su exquisito sentido del orden».

Veneno, Katherine Mansfield.

Geometría del desprecio.

Geometría del desprecio.

«Hay muchas cosas que necesitan reparación ahora. Hay muchas cosas que están a punto de derrumbarse. Henrik, por ejemplo, siempre pensó que era culpa de la mujer, porque a uno le daba la impresión de que una de las cosas que a ella más le gustaban de Morten era que no fuera suficientemente bueno. A Morten no debía de resultarle fácil estar casado con una persona que siempre estaba buscándole el horizonte a cualquier cosa».

Sacrificio Mutuo.

Dorthe Nors.

Congraciar.

Congraciar.

«Entramos y encendí la luz. Y vio, vimos, en medio de la gran cama, con su colcha blanca de señorita, un gato negro, grande, gordo. Un gato que yo veía por primera vez y que parecía acostumbrado a ronronear allí. Con las patas dobladas bajo el pecho nos miró con ojos curiosos y volvió a cerrarlos. Hasta hoy no sé cómo pudo haber entrado. Sospecho, apenas. Me adelante para acariciarle el lomo y la garganta y entonces ella explotó. Que echara el gato inmundo, que iba a llenar la cama de pulgas. A gritos y pateando el suelo. Le dije que me había hecho feliz encontrar por sorpresa que alguien nos daba la bienvenida. Ella me trató de estúpido y golpeó las manos hasta que el gato corrió hacia la puerta y la sombra del pasillo».

-El gato

Juan Carlos Onneti.

Minientrada

¿Quién entiende a las mujeres?

• SERIALES •

El mundo oculto de Sabrina

Adam Masters (Alexis Denisof):

No tenemos que discutirlo, pero creí que querías que nos casáramos…

Mary Wardwell / Lilith (Michelle Gomez):

En algún momento fue así, pero estuviste mucho tiempo lejos, y… Cambié mucho. Ya no soy la misma mujer. ¿Y alguna vez te pusiste a pensar qué es el matrimonio realmente?

Adam Masters (Alexis Denisof):

Dos personas que se declaran su amor, para que todos los celebren. Es una bendición.

Mary Wardwell / Lilith (Michelle Gomez):

Para los hombres, tal vez. Pero si realmente fuera una bendición, un estado deseable, ¿habría necesidad de decorarlo con encaje y seda? ¿Cubrir el camino de la novia con pétalos de rosa? No, lo hacemos por qué el matrimonio conduce a la destrucción de la mujer. No es más que la eliminación por completo de la esencia de una mujer. Le quita todo. Su cuerpo, su libertad. Incluso su alma. Y no le entrega nada a cambio. Nada que ella quiera al menos. Eso es lo que opino sobre el matrimonio. Así que resulta imposible para mí imaginar un escenario en el que estemos casados, Adam. Lo siento.

Minientrada

Herencia.

• MINIFICCIÓN •

Círculos

Rocío Vaquero

Parece una tontería pero esta cucharilla fue de mi abuela. Ella no tomaba café, tomaba achicoria, y le daba vueltas con esta cucharilla antes de que yo naciera. Yo nací y crecí y empecé a tomar café. Y aquí estamos las dos, la cucharilla y yo, dando vueltas, tintineando la taza, negociando las condiciones de mi divorcio, un martes de mayo.

Ave rapaz.

Ave rapaz.

• MINIFICCIÓN •

VORAZ

LORENZO RUBIO

“¿Es que no tuviste bastante con la bronca de ayer?». Él encuentra la reprimenda entre las sábanas, la dobla palabra por palabra y se la traga. Debajo de la cama ve un «Me la pagarás». Lo ingiere, sin masticar. Abre el cajón de la mesita de ella. Allí su esposa acumula los insultos que recibe. Los devora empezando por los más hirientes. En la cocina, entre las sartenes saca otro puño de amenazas y se las come también. Engulle las pullas escondidas bajo los muebles. Y, cuando ya se ha tragado todos sus reproches, llama arrepentido a su mujer para implorarle que vuelva a casa.