Nunca digas que es tuya la tiniebla.

Nunca digas que es tuya la tiniebla.

«Pasaron otros nueve meses. De ella no quedaba más que el pellejo, el esqueleto y una mirada de tal serenidad como nunca elmundo la había visto.
Aún pasaron otros nueve meses, y otros, y otros. Y allá a las nueve veces nueve meses, el pellejo habíase ido reparando, reinformando bajo la presión del grano de trigo que mantuviera dentro, sin darlo a luz, sin arrojarlo de ella. Ahora no eran dos, era uno solo, uno solo que había acabado de crecer dentro de su madre, y ésta había acabado por convertirse en su hijo sin morir, por pasar de una generación a otra, sin probar la vejez.
Y este ser echó alas. Y los hombres ya se habían olvidado de todo y dijeron:
Esta es la primera creatura celestial que ha crecido en la tierra, el primer habitante celestial que aparece en la tierra, que viene a poner un poco del aliento celestial en esta tierra».

Bárbara, Efrén Hernández.

Ya no importa el cuándo.

Ya no importa el cuándo.

«No quiere revisarse nada, quiere sentir que su cuarto tiene por lo menos el eco de su respiración y ve el reloj y sabe lo que su mamá estará haciendo en los otros sitios del muy amplio departamento del piso 20, con sistema de alarmas, de videos, de guardias en la entrada y rondines en las afueras —son para que no te agobien los fans —pero el Hada sabe que es mentira, que es una forma de mantenerla aislada y de no permitir que nadie penetre a ese útero construido en las lomas de las afueras del Distrito Federal —el México que nos merecemos —dijo su madre cuando el vendedor abrió los brazos mostrando el espacio como si mostrara las puertas del paraíso».

Cumpleaños feliz,
Rafael Ramírez Heredia.

Ilación suprema

Ilación suprema

• MINIFICCIÓN •

El agua misteriosa

Ángel Zapata

Hace unos años, por la época en que perdí a mi madre, escribí al obispado pidiendo por amor de dios dos patas traseras de cualquier cuadrúpedo. «siempre que las dos patas sean traseras, no tengo preferencia por ningún tipo de cuadrúpedo», decía en la carta.
No me contestaron explícitamente.
A través de terceras personas, el obispado me hizo llegar un frasco, ni pequeño, ni grande, donde nadaba una pareja de caballos de mar.

Agasajar.

Agasajar.

• MINIFICCIÓN •

En Gamud, cuando se da una fiesta…

Antonio Fernández Molina

En Gamud, cuando se da una fiesta en honor de la hija de la casa, la madre se escapa con el invitado más viejo y repulsivo. Aunque es una costumbre admitida (y que nadie trata de impedir), lo hace de una manera secreta o simulando cualquier pretexto. La hija, en cuanto nota la falta de su madre, pregunta afectando un aire de inocencia:—¿Dónde está mamá? A esta pregunta, que repite varias veces, invariablemente le contestan:—¿Tu mamá? Está haciendo el amor. El que así habla recibe un beso de la joven y él leentrega una moneda. Algunas muchachas consiguen besar de una manera turbadora y si son previsoras y hermosas llegan a reunir una fortuna.

Lo divino es femenino.

Lo divino es femenino.

«Soy inquieta y áspera y desesperanzada. Aunque amor dentro de mí, eso sí lo tengo. Pero no sé usar el amor. A veces me araña como si fuese una garra».
Clarice
Lispector

Celestes espejismos.

Celestes espejismos.

«Dicen que mi padre la bautizó rápidamente y que estuvo horas enteras frente a su cunita sin aceptar su muerte. Nadie pudo convencerlo de que debía enterrarla. Llevó su empeño insensato hasta esconderla en aquel pomo de chiles que yo descubrí un día en el ropero, el cual estaba protegido por un envase carmesí de forma tan extraña que el más indiferente se sentía obligado a preguntar de qué se trataba».

Historia de Mariquita.

Guadalupe Dueñas.

Coraje.

Coraje.

«El 30 de mayo, Humberto Solano se fue a una librería y compró una gran tarjeta perfumada para su madre.
—Para que no diga que no me acuerdo de ella.
[… ]
‘QUE EN ESTE DÍA LAS CAMPANAS DE LA FELICIDAD TENGAN DULCES TAÑIDOS PARA USTED’. Eso estaba en letra de imprenta. ‘Su hijo, Humberto Solano’. Eso estaba a mano y con borrones, como el sobre.
La mujer pasó la plancha por toda la manga y la repasó tres veces en el puño. Se acercó al fuego después y todas sus arrugas aparecieron detalladamente.
La Chabelita olió otra vez la tarjeta y respiró profundo, con placer.
La mujer asentó duro la plancha. Levantó la camisa para verle los quiebres y con la camisa también levantó su voz.
—Con eso no se come.
Se volteó y atizó el fuego.
—Ni con veinte desos papeles comemos».

-La tarjeta

Sergio Ramírez

Quesque madre sólo hay una…

Quesque madre sólo hay una…

Maternidad

Lo que viene de adentro, las entrañas que se
retuercen cuando nos vemos en
las otras, en las que ya no están,
en las que callaron, en las que luchan, en las que sueñan, en mi madre, mi hermana, mi
amiga.
La fuerza femenina, el calor que nutre y
quema, el amor que se expande e ilumina.
El amor que se vuelve sol, estrella, luz.
El deseo.

Vientre, Milena Vargas.

Adele nel vientre del madre
Giovanni Vanacore
Vientre
Milena Vargas
Ver Nápoles y Morir
Sam Gregg
Maternidad Tres
Francisco Urquizo
Damnation
MIhail Spil-Haufter
Sayo onkak se tasojtalis.¹

Sayo onkak se tasojtalis.¹

«—Verás —me respondí desde la taza—. Recuerdo que mi mamá me dijo que no me levantara sin tirar antes de la cadena, y aquí estoy sentado desde anoche que me fui a acostar sin hacerlo. Y el que tenía que estar enfadado soy yo, que llevo veinte horas esperándome».

La cadena.

Javier Jiménez.


¹ Nahuatl: Sólo hay un gran amor.