Timet.

Timet.

«El miedo es un absurdo, una locura. Pero nos mantiene alertas. Nos mantiene vivos».

MAMS

Almizcle.

Almizcle.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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SÉ QUE TENGO

Tengo en la memoria un aguijón clavado que supura sangre y humo. Tengo en mis recuerdos un presagio que se altera fácilmente. Tengo en los bolsillos almidón de suave tacto por si un día me vuelvo polvo.
Llevo en la chaqueta un labial color carmín. Guardo en el alma cicatriz y en el cuerpo un perdiz que se quiere echar a andar.
Llevo brillantina de oro blanco que deslumbra a mi pasar y un montón de risa nueva que parece manantial.
Cargo entre mis sueños esperanza y libertad que se anida con facilidad y un suspiro al tiempo que se va hasta donde estás.
Hay memoria y hay sangre, y humo de almizclero que permea sin parar. Limpia ya mi aura y triunfa libertad porque no hay ni un miedo ni barrero que me impida en pleno vuelo este sueño alcanzar.
Fue presagio y tolete que no vencerá. Es más fuerte mi talante. Es potente y no hay miedo. Es promesa poderosa que me brilla sin parar.

Marco de Mendoza

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El miedo es real.

El miedo es real.

• SERIALES •

The New Amsterdam
T.1, E.22

[… ] Paciente X
—¿Por qué mi cerebro hizo eso? Él me salvó la vida. ¿Por qué no recordarlo?

Ignatius Froome ‘Iggy’ (Tyler Labine):
—Parece contraintuitivo hasta que comprendemos como funciona el cerebro. El cerebro sólo intenta darle sentido a las cosas.
A veces el mundo es muy hermoso, sabes. La risa de un amigo, un bebé recién nacido sosteniendo tu dedo. Pero la vida también es frágil. Parpadeas y se esfuma en un santiamén.
Ante el horror, nuestra mente convierte un trauma en una historia, para darle sentido. Incluso si no lo tiene.
Entonces, ¿por qué tu mente te decía que el mundo era horrible? Porque significaba que tu miedo era real. Que podías darte por vencido. Pero creer que tenemos la capacidad de ser héroes, sin importar lo malo de este mundo, es mas difícil. Porque significa que cuando sucede lo peor, podemos elegir seguir adelante. Podemos elegir ayudar. Y eso hace todos los días la gente a nuestro alrededor.
Entonces, ¿el mundo es horrible? Por supuesto. Pero hay luz. Hay tanta luz. Solo tienes que abrir los ojos y mirar.

Minientrada

SABOR A TI.

• MINIFICCIÓN •

Tibio cuero

Marco de Mendoza

Era su cuerpo un templo, vestido de decoro y miel. Y yo su abeja fiel comí maná de su entre piel. Embriagué mi cuerpo entero con aquel sabor a tibio cuero, y no volví a saber de mí.

Carne Trémula.

Carne Trémula.

Te desnudas frente al espejo y ves tu cuerpo, tocado por tan pocos hombres y gozado en verdad por ninguno. Y suspiras con cierta nostalgia al ver tus senos erectos, tus pezones carnosos, y recuerdas que las líneas de tu cuerpo, de esbelta suavidad, han logrado encender ánimos. Sabes bien quiénes han flaqueado por el rictus de tus labios y la ondulación de tu cabeza cuando la haces girar impensada­mente. Y lo único que ha podido impedirte el pleno goce de la vida ha sido tu inculcado temor, tu ancestral peso de siglos, el de tu bisabuela, el de tu abuela, el de tu madre, algo más atenuado en cada caso aunque siempre presente: la vigilancia constante de papá, el celo por la virginidad, por la decencia, por el decoro y, todo lo demás. Crees que ha llegado el momento de romper esos atavismos

-La decisión

José Alcántara Almánzar.

La ventana indiscreta.

La ventana indiscreta.

La ventana de la izquierda me llevaba a la dulce vida privada de una pareja. La curiosidad me apremiaba a llegar temprano a casa e inmediatamente me colocaba en un buen lugar de observación. La mujer entraba a eso de las cinco y media, se desnudaba rápidamente y empezaba a realizar los quehaceres para que su hombre encontrara limpias las habitaciones y lista la comida. Era algo gorda; joven, eso sí, y muy dinámica; no se sentaba nunca, parecía una abeja en actividad constante. Cuando llegaba su hombre, ella lo besaba y se quedaban abrazados un momento. Luego él ponía sobre una mesa el periódico que traía bajo el brazo y se tiraba en la cama, lleno de apetitos impostergables, llamando a su mujer con las manos extendidas. Ella lo miraba golosa, vacilando entre ocuparse de la olla que había dejado en la estufa y el placer que le prometía su amado y sin pensarlo mucho corría una delgada cortina y se echaba sobre su hombre. El visillo me nublaba la imagen. A prima noche y con las luces sin encender aún era muy poco lo que podía ver a través del fino velo que la mujer interponía entre ellos y yo. Me complacía el movimiento de aquellos cuerpos en íntima comunicación, aquella alegre fiesta de la carne sudorosa y tensa, adivinada más que efectivamente vista desde mi puesto de mira.

-Ruidos

José Alcántara Almánzar

Sabor morbo.

Sabor morbo.

«Nancy se acercó con cautela gatuna y comenzó a quitarme la ropa. Ponía cuidado morboso en ese acto sensual tan frecuente en su trabajo. Debía estar acostumbrada a las posesiones violentas, a hombres que le sacan provecho a cada segundo. Yo, en cambio, era un rorro, al que había que enseñar a hacer las cosas. Y eso atraía su curiosidad, la encandilaba, provocara ademanes y frases. Sin darme cuenta quedé desnudo sobre la carne. Nancy contempló mi cuerpo con ojos voraces y pasó su mano por mi carne, ahora hecha piel de gallina. Sentí vergüenza, giré la cabeza hacia la pared, me cubrí con la sábana. Ese rechazo exacerbó su ánimo, pues tiró de la sábana firmemente, aunque sin violencia, y descubrió mi cuerno rígido».

-Con papá en casa de Madame Sophie

José Alcántara Almázar

De principio a fin.

De principio a fin.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Té, querré.

Te querré con los sonidos del viento: acompasado, claridoso, vehemente y poderoso.
Te querré por quién eres, por quién fuiste y por quién un día serás.
Te querré a latidos fuertes, inimaginables y profusos, como tu alma. Potente.
Te querré de día, o de noche; también en la madrugada, donde preso de tu sueño te abrace y hasta con furia te posea.
Te querré indomable y libre, vociferante; porque así te quiero, te querré.
Te querré un domingo por la mañana disfrutando del café, leyendo a Borges, a Fuentes, o a Camus y también a Cortázar. Y si no leemos por instinto animal a Sade, sin decoro y con lujuria mío te haré, más te querré, con tu cuerpo ansioso y entregado que es mi templo venerado en reciedumbre.
Te querré al paso de los años, cuando el cansansio mengue y calme todo. Te querré aún más porque mi vida ya habrá sido toda tuya, eterna; como en sueño placido.
Te querré hoy y luego más tarde otro día cualquiera, porque para amarte solo necesité mirarte dentro, muy dentro.

Marco de Mendoza

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Si estuvieras aquí.

Si estuvieras aquí.

• DECÍA MI ABUELA •
🌬️

Mi abuela decía que el amor es un puñado de hormigas alebrestadas metidas bajo la piel. Que avanzan trepidantes delimitando el terreno. Que si las tientas, las vas a sentir y que si las repeles, las sientes más. —Tú déjalas —me dijo—, un día avanzarán tu cuerpo, se conocerán y de pronto, encontrarán la paz en el calor de tu piel, y ten por seguro que a pesar de lo que hagas, ahí se van a quedar, porque te pertenecen, se pertenecen y eso no lo cambia nadie…
Ella decía tantas cosas.

🌬️

Dubitaciones.

Dubitaciones.

«La vida se va convirtiendo en una rutina que sólo los pequeños detalles hacen agradable. Por eso no creo que Juan tenga amoríos en la calle. Pero todo en la vida comienza un día. Y los hombres son así, como que nunca los comprendemos. Además de lo del machismo. Pero Juan lo combate. Juan dice… «éso siempre lo critican mis amigas». De inmediato yo expreso: “Juan dice”. Y es verdad, o puede serlo, ¡no importa! “Juan dice que no va a ser más hombre por tener más mujeres”. Pero… Esta noche es igual. Exactamente igual a las otras. Después de cenar sonó el timbre del teléfono y la voz de un hombre pidió hablar con él. Tapé el aparato y le dije: “¡otra vez!”. Cuando terminó escuché su voz cálida que me dijo: “Tengo una reunión importante”. Creo que no escuchó mi suspiro y el “hasta cuando”».

-A partir de esta noche

Bonaparte Gautreaux Piñeyro