Hasta que el sol se escape con la luna.

Hasta que el sol se escape con la luna.

«En aquel tiempo Hildegarde era una mujer de treinta y cinco años, con un hijo, Roscoe, de catorce. En los primeros días de su matrimonio Benjamín había sentido adoración por ella. Pero, con los años su cabellera color miel se volvió castaña, vulgar, y el esmalte azul de sus ojos adquirió el aspecto de la loza barata. Además, y por encima de todo, Hildegarde había ido moderando sus costumbres, demasiado plácida, demasiado satisfecha, demasiado anémica en sus manifestaciones de entusiasmo: sus gustos eran demasiado sobrios. Cuando eran novios ella era la que arrastraba a Benjamín a bailes y cenas; pero ahora era al contrario. Hildegarde lo acompañaba siempre en sociedad, pero sin entusiasmo, consumida ya por esa sempiterna inercia que da miedo y que viene a vivir un día con nosotros y se queda a nuestro lado hasta el final».

-El extraño caso de Benjamin Button

F. Scott Fitzgerald.

Reloj, detén el tiempo te pido.

Reloj, detén el tiempo te pido.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

JUVENTUD, DIVINO TESORO

‘La María’ fue hoy al botox, dice que la vejez no tiene porque llegarle ahora, ni nunca. Ella está acostumbrada al que fuere su rostro lozano, ese que aún mira en el espejo como si fuese una fotografía; no se ha dado cuenta que ya no tiene 26. El médico se ha negado a otra cirugía, y por ello se mete botox como cocktail margarita en fiesta de ocación. Ayer la vi. Ya no es ella, por ello sé que no se ha dado cuenta.
Se ha puesto su vestido rojo, ese que parece se ha untado con mantequilla. De brillante satin carmesí y obsceno escote, Los tacones ambar son tan altos, que miedo tengo se rompa un pie, porque a sus 86, ella aún sigue pensando que tiene 26.

Marco de Mendoza

🍸