Neutle Milagroso.

Neutle Milagroso.

«A pesar de que don Canuto les tenía prohibido hacer el «alacrancito», porque, según decía, le salía muy caro el aserrín para andar ocultando sus porquerías, don Lupillo se dispuso a hacer el suyo a manera de despedida. Se echó para atrás para tomar vuelo, y haciendo una extraña parábola en el aire con su tornillo, arrojó al suelo el sobrante de pulque. De inmediato don Canuto se salió del mostrador con la intención de reclamar a don Lupillo lo que acababa de hacer, pero se detuvo al notar el extraño silencio que se había adueñado de su humilde changarro.
En lugar de la figura que generalmente se forma con el sobrante de neutle sobre el aserrín, apareció una figura muy diferente, figura que contrastaba grandemente con lo tradicional, una figura humana con un manto en la cabeza, y que recordaba a primer golpe de vista, la entrañable figura de la virgen».

El milagroso alacrán, Humberto Vallejo.

Pegajoso dulzor blanquecino.

Pegajoso dulzor blanquecino.

«—Creo que les gusta demasiado la cerveza o los cochinos refrescos de ahora. El puro alcohol no las perjudica. La cosa es, compadre, que en estos últimos tiempos se me descomponen todas. Que si el estómago, que si el hígado, que si los reumas, que si la barriga, que el corazón y las fatigas…
A Galdeano cada día de su santo le regalan una muchacha los de su tierra de Jalisco. Añade alguna que otra de su hacienda pulquera. Nemesio es más parco, la legítima no las admite en casa; los hijos sí. Lleva bautizados veintiuno. Galdeano ha perdido la cuenta. Pero desde hace algún tiempo muchas están enfermas.
—En nuestro tiempo las medicinas eran baratas. Ahora es un desmadre.
Beben pulque. Callan. Galdeano vino a hablar de lo que le tiene a pecho».

La vejez, Max Aub.