Hernández.

Hernández.

«Yo sabía que él deseaba con cada poro de su ser que el diablo también le dictara en sueños su propio trino, pero la música y el talento eran un regalo que la existencia le daba a la sinceridad, y ni él ni yo éramos sinceros».

Nocturno en Do Menor.

Princesa Hernández.

Minientrada

ABL

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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• MINIFICCIÓN •

Anecdotario:
Negro y Grande.

Alfredo Beltrán León

Dos hombres en una banca esperando el camión.
Uno lleva una correa en la mano, el otro, sólo su mano.
—¿Puedo tocarlo? —pregunta uno; el otro asiente ligeramente. Se sorprende.
—Pensé que te referías al perro…
—¿Quieres que pare?
—No.
Y la noche se volvió un efluvio.

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Si se trata de celebrar…

Si se trata de celebrar…

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Por si un día visitas…

San Miguel de Allende, México.

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Quince Rooftop.

• EL MENÚ •

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Mimosa Garden Rosè
#licordesauco #puréartesanal #zarzamora #frambuesas #moraazul
Margarita Francesa
#tequilablanco #zarzamoras #jugodepiña #toquedelimón #jarabedelacasa
Gin Tonic
#ginebra #aguatónica #hielo #jugodepepino

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Spinola.

Spinola.

• MINIFICCIÓN •

Refugio.

Cynthia Spinola

Refugio se levantó por la mañana y, aunque los pies le pesaban, no olvidó rezar. Se puso de rodillas, repasó las líneas aprendidas de la retórica que embelesa el relato místico. Dirigió la vista hacia la pared; el retrato de su padre muerto la retaba con la mirada, recuerdos.

—¿Qué haces, Refugio? —se reprochó—. Repara esos ojos, reconoce la sensación, el renuente latido, el apremio del tiempo, el recuento de una vida con recelo. Esa revuelta que existe en tu mente no podrá reanimar tu corazón. Repite tus días con diferencia, rehúsa la fuerza gastada, reconstrucción de una realidad fuera de la cama. Rema hasta nuevas orillas, recorre con tus dedos los restos de una resistencia resentida, rebeldes remedios. Re-evolución, hora de re-componer el tono, la sílaba, de re-escribir estas líneas, de recobrar el alma resguardada bajo faldas largas. Re-inventarse, ¡Refugio, re-inventarse!, reír de la redondez.

Abrasar.

Abrasar.

• MINIFICCIÓN •

Canto de fuego.

José Manuel Ortiz Soto

A través de la cortina de fuego y humo entreví una sirena al otro lado del pasillo. No me pregunté qué estaba haciendo allí. Escupiendo chorros de agua con la manguera, me abrí paso entre las llamas. Cristales que estallaban por un lado, muros que chirriaban por el otro y el techo a nada de venirse abajo,conformaban el demencial coro de muerte. “Tienes que llegar”, repetía en mi cabeza una voz que yo aceptaba como mía. “Tengo que llegar” , repetía un yo autómata, cada vez más cerca del objetivo.— ¡Adónde chingados vas, Javier! ¿Acaso estás loco? ¡Ya no hay tiempo para rescatar a nadie! ¡Vuelve acá!—gritaban detrás de mí otras voces. Jamás pasó por mi cabeza la idea de regresar.