Garantías de Felicidad.

Garantías de Felicidad.

«Y, por último, veía aparecer en el marco de la puerta que da a las habitaciones interiores una especie de aparición, la novia, cuyas facciones apenas se divisan bajo la nubecilla del tul, y que pasa haciendo crujir la seda de su traje, mientras en su pelo brilla, como sembrado de rocío, la roca antigua del aderezo nupcial… Y ya la ceremonia se organiza, la pareja avanza conducida con los padrinos, la cándida figura se arrodilla al lado de la esbelta y airosa del novio… Apíñase en primer término la familia, buscando buen sitio para ver amigos y curiosos, y entre el silencio y la respetuosa atención de los circunstantes… el obispo formula una interrogación, a la cual responde un «no» seco como un disparo, rotundo como una bala. Y -siempre con la imaginación- notaba el movimiento del novio, que se revuelve herido; el ímpetu de la madre, que se lanza para proteger y amparar a su hija; la insistencia del obispo, forma de su asombro; el estremecimiento del concurso; el ansia de la pregunta transmitida en un segundo: «¿Qué pasa? ¿Qué hay? ¿La novia se ha puesto mala? ¿Que dice «no»? Imposible… Pero ¿es seguro? ¡Qué episodio!…»

El encaje roto, Emilia Pardo Bazán.

Apariencia Pétrea

Apariencia Pétrea

«Soy Harpo, una gárgola geoestacionaria. Mi misión consiste en emitir mensajes cifrados interplanetarios con el fin de disuadir de cualquier intento de colonización de la Tierra. Mis electromagnetodiodos difunden periódicamente cadenas de pasquines estelares advirtiendo a las musarañas extraterrestres y otros celéntereos galácticos de la inexorable degeneración del hábitat del Planeta y de la salud mental del la especie de parásito que actualmente lo tiene domeñado».

Dendritas insurrectas, Raúl García.

Inspiración gitana.

Inspiración gitana.

«Miklosich, en una página demasiado famosa, ha equiparado los sectarios del Fénix a los gitanos. En Chile y en Hungría hay gitanos y también hay sectarios; fuera de esa especie de ubicuidad, muy poco tienen en común unos y otros. Los gitanos son chalanes, caldereros, herreros y decidores de la buenaventura; los sectarios suelen ejercer felizmente las profesiones liberales. Los gitanos configuran un tipo físico y hablan, o hablaban, un idioma secreto; los sectarios se confunden con los demás y la prueba es que no han sufrido persecuciones. Los gitanos son pintorescos e inspiran a los malos poetas; los romances, los cromos y los boleros omiten a los sectarios».

-La secta del Fénix 

Jorge Luis Borges

Virgen loca.

Virgen loca.

«Apreciado Dr. Nathanael Lessa: Tengo veinticinco años, soy mecanógrafa y virgen. Encontré a ese muchacho que dice que me ama mucho. Trabaja en el Ministerio de Transporte y dice que se quiere casar conmigo, pero que primero quiere experimentar. ¿Qué te parece? Virgen Loca. Parada de Lucas.

Respuesta: Escucha esto, Virgen Loca, pregúntale al tipo qué va a hacer si no le gusta la experiencia. Si dice que te abandona, dáselo, porque es un hombre sincero. No eres grosella ni caldo de jiló para que te prueben, pero hombres sinceros hay pocos, vale la pena intentar. Fe y adelante, con pie firme».

-Corazones solitarios

Rubem Fonseca.

El saber de los espíritus del mal.

El saber de los espíritus del mal.

«—¡El demonio! —chilló la vieja beata.
—¿De modo que la tía Cloyse reconoce a su viejo amigo? —inquirió el viajero, poniéndosele enfrente y apoyándose en el palo retorcido.
—¡Ah, cómo no! ¿Pero efectivamente se trata de su señoría? —exclamó la buena mujer—. Sí, claro, y a imagen y semejanza de mi viejo compinche Goodman Brown, el abuelo del tonto que ahora lleva el nombre. Pero, ¿lo creería su señoría?, mi escoba desapareció como por ensalmo, sospecho que robada por esa bruja sin colgar de la tía Cory, y eso cuando además yo andaba toda ungida de jugo de cañarejo, y de cincoenrama, y de acónito…
—Majado todo con trigo menudo y con la grasa de un recién nacido —dijo la aparición del viejo Goodman Brown».

El joven Goodman Brown, Nathaniel Hawthorne.

Sobre males sin nombre.

Sobre males sin nombre.

«—Necesita un remedio para la melancolía —dijo la mujer débilmente—. ¡Hay en esta casa tierra de momias para hacer una pócima? Las mejores momias son las egipcias, árabes, hirasfatas, libias, todas muy útiles para los trastornos magnéticos. Pregunten por mí, la Gitana, en Flodden Road. Vendo piedra perejil, incienso macho…
—Flodden Road, piedra perejil… ¡más despacio, mujer!
—Opobálsamo, valeriana póntica…
—¡Aguarda, mujer! ¡Opobálsamo, sí! ¡Que no se vaya, Jaime!
Pero la mujer se escabulló, nombrando medicamentos».

Remedio para melancólicos, Ray Bradbury.

Palabras que se desprenden I.

Palabras que se desprenden I.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Pócima

Existen palabras tan generosas que no les molesta desprenderse de algunos de sus fonemas, para así evolucionar; es el caso de pócima, que es la aféresis de apócima, procedente del latín apozema, a su vez préstamo del griego antiguo, compuesto de ἀπό, ‘lejos de’ y ζέμα, ‘cocción’. Así, en la actualidad llamamos pócima a aquel cocimiento de materias vegetales que puede fungir como medicamento.

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«—¿Cómo podré matarle? —respondió Makamuk—. Su medicina me impedirá hacerlo.
Subienkow no perdió mucho tiempo mientras reunía los ingredientes para su pócima. Seleccionó todo lo que le vino a las manos: agujas de abeto, cortezas de sauce, un trozo de corteza de abedul y unas bayas que hizo extraer de la tierra a los cazadores después de limpiar el terreno de nieve. Recogió por último unas cuantas raíces heladas y regresó al campamento».

El burlado, Jack London.

Alfredo Beltrán León.

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Dorado como el sol.

Dorado como el sol.

«Y pasaron semanas y días, y Pedro se presentó en la casa de sus padres. Venía moreno como un gitano, los ojos brillantes, radiante el rostro como la luz del sol. Su madre lo estrechó entre sus brazos y lo besó en la boca, en los ojos, en el dorado cabello. Volvía a tener al lado a su hijo. No lucía la cruz de plata, como había soñado su padre, pero venía con los miembros enteros, como su madre no había soñado».

-El tesoro dorado

Hans Christian Andersen

Todo es distante en el Desierto.

Todo es distante en el Desierto.

«Sólo queda en mención un cuadro a la deriva, en realidad el seco resultado lastimero que desdice papeles: una pastelería de desperdicios y un mezcla de hedores agridulces que el aire del desierto arrastraba despacio removiendo también algunas trizas. Un vaho de pestilencia como fruto mendaz de lo que no sería sino ilusión y tregua todavía por cumplirse. Pero ni un alma aquí ni en perspectiva dentro del panorama desgraciado, solamente de hinojos y casi en engarruñe estaba Juan Ruperto llorando inconsolable como un niño que ha recibido golpes sin piedad de un padre gordinflón: de brazos chuletones… Quienes lo vieron hecho un estropicio, desde alguna ventana o varias: lejos, ahora andan diciendo que nunca antes en Charcos de Risa habían visto a un fulano llorar tanto: Fue un llanto muy ruidoso y duradero, aunque es puro decir, porque el día que siguió más bien fue casi nulo: la gente durmió en grande, o sea: ¡a la fregada todos los trabajos!
Por lo demás, ¡caray!, el mundo continuaba… ¿O renacía tal vez?
Mera casualidad o mero pasatiempo».

La averiguata, Daniel Sada.


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