El saber de los espíritus del mal.

El saber de los espíritus del mal.

«—¡El demonio! —chilló la vieja beata.
—¿De modo que la tía Cloyse reconoce a su viejo amigo? —inquirió el viajero, poniéndosele enfrente y apoyándose en el palo retorcido.
—¡Ah, cómo no! ¿Pero efectivamente se trata de su señoría? —exclamó la buena mujer—. Sí, claro, y a imagen y semejanza de mi viejo compinche Goodman Brown, el abuelo del tonto que ahora lleva el nombre. Pero, ¿lo creería su señoría?, mi escoba desapareció como por ensalmo, sospecho que robada por esa bruja sin colgar de la tía Cory, y eso cuando además yo andaba toda ungida de jugo de cañarejo, y de cincoenrama, y de acónito…
—Majado todo con trigo menudo y con la grasa de un recién nacido —dijo la aparición del viejo Goodman Brown».

El joven Goodman Brown, Nathaniel Hawthorne.

Sobre males sin nombre.

Sobre males sin nombre.

«—Necesita un remedio para la melancolía —dijo la mujer débilmente—. ¡Hay en esta casa tierra de momias para hacer una pócima? Las mejores momias son las egipcias, árabes, hirasfatas, libias, todas muy útiles para los trastornos magnéticos. Pregunten por mí, la Gitana, en Flodden Road. Vendo piedra perejil, incienso macho…
—Flodden Road, piedra perejil… ¡más despacio, mujer!
—Opobálsamo, valeriana póntica…
—¡Aguarda, mujer! ¡Opobálsamo, sí! ¡Que no se vaya, Jaime!
Pero la mujer se escabulló, nombrando medicamentos».

Remedio para melancólicos, Ray Bradbury.

Palabras que se desprenden I.

Palabras que se desprenden I.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Pócima

Existen palabras tan generosas que no les molesta desprenderse de algunos de sus fonemas, para así evolucionar; es el caso de pócima, que es la aféresis de apócima, procedente del latín apozema, a su vez préstamo del griego antiguo, compuesto de ἀπό, ‘lejos de’ y ζέμα, ‘cocción’. Así, en la actualidad llamamos pócima a aquel cocimiento de materias vegetales que puede fungir como medicamento.

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«—¿Cómo podré matarle? —respondió Makamuk—. Su medicina me impedirá hacerlo.
Subienkow no perdió mucho tiempo mientras reunía los ingredientes para su pócima. Seleccionó todo lo que le vino a las manos: agujas de abeto, cortezas de sauce, un trozo de corteza de abedul y unas bayas que hizo extraer de la tierra a los cazadores después de limpiar el terreno de nieve. Recogió por último unas cuantas raíces heladas y regresó al campamento».

El burlado, Jack London.

Alfredo Beltrán León.

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RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Dorado como el sol.

Dorado como el sol.

«Y pasaron semanas y días, y Pedro se presentó en la casa de sus padres. Venía moreno como un gitano, los ojos brillantes, radiante el rostro como la luz del sol. Su madre lo estrechó entre sus brazos y lo besó en la boca, en los ojos, en el dorado cabello. Volvía a tener al lado a su hijo. No lucía la cruz de plata, como había soñado su padre, pero venía con los miembros enteros, como su madre no había soñado».

-El tesoro dorado

Hans Christian Andersen

Todo es distante en el Desierto.

Todo es distante en el Desierto.

«Sólo queda en mención un cuadro a la deriva, en realidad el seco resultado lastimero que desdice papeles: una pastelería de desperdicios y un mezcla de hedores agridulces que el aire del desierto arrastraba despacio removiendo también algunas trizas. Un vaho de pestilencia como fruto mendaz de lo que no sería sino ilusión y tregua todavía por cumplirse. Pero ni un alma aquí ni en perspectiva dentro del panorama desgraciado, solamente de hinojos y casi en engarruñe estaba Juan Ruperto llorando inconsolable como un niño que ha recibido golpes sin piedad de un padre gordinflón: de brazos chuletones… Quienes lo vieron hecho un estropicio, desde alguna ventana o varias: lejos, ahora andan diciendo que nunca antes en Charcos de Risa habían visto a un fulano llorar tanto: Fue un llanto muy ruidoso y duradero, aunque es puro decir, porque el día que siguió más bien fue casi nulo: la gente durmió en grande, o sea: ¡a la fregada todos los trabajos!
Por lo demás, ¡caray!, el mundo continuaba… ¿O renacía tal vez?
Mera casualidad o mero pasatiempo».

La averiguata, Daniel Sada.


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Sobre robos.

Sobre robos.

XIV

•La ley de Herodes. Jorge Ibargüengoitia.
•Esta flor. Katherine Mansfield.
•Casa tomada. Julio Cortázar.
•El almohadón de plumas. Horacio Quiroga.
•Macario. Juan Rulfo.
•Tocayos. José Donoso.
•El otro yo. Mario Benedetti.
•Magia. Katherine Anne Porter.
•Mejor que arder. Clarice Lispector.
•Flores para Marjorie. Eudora Welty.
•Debajo de las estrellas. Hernando Téllez.
•Matar a un niño. Stig Dagerman.
•El aliento del cielo. Carson McCullers.
•La primera herida. F. Scott Fitzgerald.
•El mentiroso. Elena Garro.
•Un par de medias de seda. Kate Chopin.
•Dios ve la verdad, pero no la dice cuando quiere. Doris Lessing.
•Profesor miseria. Truman Capote.
•La voluntad de ser feliz. Thomas Mann.
•El cuento envenenado. Rosario Ferré.

Programación feliz.

Programación feliz.

«El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja, el problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos son complejos»

Fernando Savater.


She’s lost control again
Yves de Camps
Only love will tear us apart
Yves Decamps
We are allergic to happiness
Yves Decamps

Kuxlejal.¹

Kuxlejal.¹

«Apiádate de sus ojos. Que no miren a su alrededor como miran los ojos del ave de rapiña.
Apiádate de sus manos. Que no las cierre como el tigre sobre su presa. Que las abra para dar lo que posee. Que las abra para recibir lo que necesita. Como si obedeciera tu ley.
Apiádate de su lengua. Que no suelte amenizada como suelta chispas el cuchillo cuando su filo choca contra otro filo.
Purifica sus entrañas para que de ellas broten los actos no como la hierba rastrera, sino como los árboles grandes que sombrean y dan fruto».

Balún Canán, Rosario Castellanos.

¹Tzeltal, oración de protección.

Desatinos.

Desatinos.

«Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti».

Friedrich Nietzsche

At the hairdresser’s
Geliy Korzhev
Feast
Geliy Korzhev
Passion
Geliy Korzhev
The butcher
Geliy Korzhev
Song
Geliy Korzhev
Ancestor’s skull
Geliy Korzhev
Laudry
Geliy Korzhev
Mutants
Geliy Korzhev
¡Qué delicia la gente pensante!

¡Qué delicia la gente pensante!

«Y Filipp tuvo un sueño. Vio cómo todo había cambiado: la tierra era la misma, las casas las mismas, el portón el mismo y, sin embargo, la gente completamente distinta. ¡Todos eran muy sabios! No había ningún tonto, y por las calles andaban franceses y más franceses. Hasta el propio acudir reflexionaba de este modo: “Debo confesar que no me siento nada satisfecho del clima. Voy a consultar el termómetro”. Mientras esto decía sostenía un grueso libro entre las manos».

Un portero inteligente, Antón Chéjov.