Traidor vencido.

Traidor vencido.

• MINIFICCIÓN •

Peces de hielo

Manuel Menéndez Miranda

Sí, soy su esposa. Gracias, todavía estoy intentando asumirlo, hace apenas tres horas que hablé con él, cuando me llamó para avisarme que la reunión acabaría tarde. No, no tengo ni idea de quien era la chica que ocupaba el asiento del copiloto. Sí, me duele en el alma, como comprenderá, pero por mucho que usted confíe en una futura recuperación, es un gasto enorme y no podemos permitírnoslo, tengo que pensar en el futuro de mis hijos. No, no espere por mí, estoy preparando la cena de los niños y mañana madrugo, puede desenchufarlo ya. Despídame de él por favor, gracias.

Durmiendo con el enemigo.

Durmiendo con el enemigo.

Dante Alighieri ubica a los traidores en el último círculo del infierno ya que considera a la traición como el peor pecado de todos. La razón es que, a diferencia de otro tipo de crímenes, para traicionar primero hay que ganarse la confianza y el afecto de la víctima.

Guy Fawkes

Guy Fawkes, famoso por «La conspiración de la pólvora» que pretendía volar el Parlamento Británico.

Robert Ford

Carismático bandolero que asesino al famoso forajido y compinche Jesse James.

Julius y Ethel Rosenberg

Traidores acusados de facilitar a los Sovieticos los planos de la bomba atómica de los EEUU

La Malinche
E. E. Wright

Intérprete Responsable de facilitar a Hernán Cortés los puntos débiles de Moctezuma para con ello lograr la Conquista Española.

Marco Junio Brutus

Parricida, acusado de participar en el asesinato de su propio padre Julio César. Algunos lo ven más como Patriota que como traidor.

El beso de Judas
Giotto di Bondone

Judas Iscariote, discípulo de Jesucristo quien a través de un beso lo traicionara por treinta monedas ante el Sanedrín. Aunque Jorge L. Borges lo reinterpreta luego, llamándolo: «el mejor discípulo».

La perfidia de tu amor.

La perfidia de tu amor.

«Encontré que ya no quería a Robert en la misma forma que antes, puesto que dejó de parecerme el hombre más encantador del mundo y me había interesado Chas. Pero consideré al mismo tiempo que le profesaba un gran respeto y una gran estimación y ello estaba probado por la intensa emoción, el miedo, el sobrecogimiento que me produjo la posibilidad de ser descubierta. De no considerar y apreciar a Robert, tal posibilidad no me habría conmovido tanto. Examiné también a Chas y encontré que ese encantador pícaro jamás podría haberme despertado la reverencia que Robert. Ya no traté de escribir ninguna carta. Y desde este tiempo quise a Robert con seguridad y firmeza, pues el episodio me sirvió para valorizarlo… Además, quedé convencida de que la mujer es un ser fiel, o de que cuando menos yo lo soy, ya que por encima de todo, sentí una gran incomodidad ante mí misma, una especial vergüenza por lo que había hecho. Tal estado de ánimo se me quitó solamente cuando Robert volvió a casa y sentí como que me perdonaba su tranquila seguridad de hombre confiado…»

-Historia de una infidelidad

Ciro Alegría.

Tretas

Tretas

«En casa, mi madre nos prohibía terminantemente acercarnos a él; alegaba que era un ser maligno, traicionero, sin escrupulos ni sentimientos, fuera de sus cabales, que tenía tratos con el infierno. Y es que para ella, el único hombre ejemplar sobre la tierra había sido mi padre. Por eso, aunque joven aún, nunca pretendió construir un nuevo tramo de felicidad ni aprender otro idioma de amor. A partir de su viudez se dedicó a la costura para acatar la obligación de mantenernos y, pese a su cariñosidad innegable, a veces era un poco arisca y autoritaria. Nosotros, ávidos de emociones y sin la menor malicia, nos exponíamos a sus regaños y desobedecíamos su prohibición».

-Demonios de la misma caldera

Agustín Monsreal

Cabo traición.

Cabo traición.

«Ashenden empleó dos o tres días en conocer Basilea, que no le agradó mucho. Pasó mucho tiempo en las librerías hojeando libros que hubiera merecido la pena leer si la vida fuera mil años más larga. En una ocasión, vio a Gustav en la calle. Al cuarto día, por la mañana, le entregaron una carta mientras se tomaba su café. El sobre llevaba el sello de una firma comercial desconocida para él y en su interior había una hoja de papel mecanografiada. No llevaba dirección ni firma. Ashenden se preguntó si Gustav sería consciente de que una máquina de escribir traicionaba a su dueño de igual modo que la escritura manual. Después de leer dos veces la carta con atención, puso el papel al trasluz para ver si había señales de tinta invisible (no tenía ninguna razón para hacer aquello excepto que el detective de unas novelas lo hacía), después encendió una cerilla, prendió el papel y contempló cómo ardía. Con las manos pulverizó los fragmentos quemados».

-El traidor

W. Somerset Maugham

Execrable.

Execrable.

• SERIALES •

THE CROWN
T.4

Margaret Thatcher (Gillian Anderson):
—¿Qué estoy haciendo aquí? A miles de kilómetros de Westminster y de la realidad, perdiendo tiempo en…

Denis Thatcher (Stephen Boxer):
—¿Las absurdas tierras germano-escocesas?

Margaret Thatcher (Gillian Anderson):
—Sí.
Y me cuesta encontrarle cualidades a favor a esta gente (La Realeza).
No son sofisticados, cultos, elegantes, ni representan un ideal. Son…

Denis Thatcher (Stephen Boxer):
—¿Toscos, esnobs y maleducados?

Margaret Thatcher (Gillian Anderson):
—Sí, DT.
Como los matones condescendientes de mi propio gabinete. Todos miembros de cierta clase como verás.
Si queremos que este país pase su punto de inflexión, creo que necesita cambios fundamentales. De arriba abajo.

Demonche ronda.

Demonche ronda.

«Avanzaba ya la tarde hacia el crepúsculo cuando llegó Tom Walker hasta lo que quedaba del viejo fuerte indio y decidió descansar un poco para recuperar las fuerzas. Cualquiera hubiera hecho todo lo contrario, intentar salir de allí cuanto antes en vez de tomarse un respiro en un lugar tan solitario y melancólico, pues eran muchas las tristes historias que se contaban en la región acerca de las guerras libradas contra los indios precisamente en aquellos tétricos parajes; se decía que en aquel lugar aún había salvajes que tomaban cautivos a los que osaran adentrarse en el pantano y luego los ofrecían en sacrificio a uno de sus espíritus demoníacos».

-El diablo y Tom Walker

Washington Irving.

Pasión criminal.

Pasión criminal.

«La imagen del cuerpo que se disgregaba al tocarlo no se apartó de mí jamás. Entre todos nuestros interrogadores sólo el padre Santillán no se dejó intimidar y aceptó nuestra versión. Dijo que nos tocó asistir al desenlace de un crimen legendario en los anales del pueblo, una venganza de la que nadie había podido confirmar la verdad.
El cadáver deshecho bajo mi tacto era el de una mujer a la que en el s. XVIII administraron un tóxico paralizante. Al abrir los ojos se halló emparedada en un osario. Murió de angustia, de hambre y de sed, sin poder moverse de la silla en que la encontramos ciento cincuenta años después. Era la esposa de un corregidor. Su doble crimen fue tener relaciones con un monje del convento y arrojar a un pozo al niño que nació de esos amores».

-La cautiva

José Emilio Pacheco.

Minientrada

Insumisos primarios.

• MINIFICCIÓN •

La joven pareja y el casero.

Isidro Moreno

Descubrieron ignotos y prohibidos placeres. Como consecuencia fueron expulsados por el bonachón de su casero.
Aquello tenía nuevos inconvenientes no previstos, pues suponía que debían buscarse el sustento diario. Además descubrieron y cataron la acritud de la vida, sin embargo, no se arrepentían de su decisión. Ambos se habían aburrido de aquel paraíso y de la monotona felicidad eterna.
Almenos ahora, los días son más animados. A menudo recuerda con nostalgia los viejos tiempos y, con el pequeño Caín en sus brazos, Eva maldice a la serpiente, pero presiente el inicio de una fructífera humanidad.