Flores nacidas en mi tumba.

Flores nacidas en mi tumba.

• SERIALES •

Grey’s Anatomy

Meredith Grey (Ellen Pompeo):

–Mi padre fue profesor de inglés.

Daniel (Carkesl Beu):

–¿De verdad? ¿Dónde?

Meredith Grey (Ellen Pompeo):

–¿Tienes relación con tu padre?

Daniel (Carkesl Beu):

–Bueno…

Meredith Grey (Ellen Pompeo):

–¿Por qué la gente que nos engendró se lleva todo el crédito?

Daniel (Carkesl Beu):

–Yo…

Meredith Grey (Ellen Pompeo):

–¿Sólo porque lograron la más básica función biológica humana, hay una fiesta que lleva su nombre? Y nos tortura la culpa si no queremos tener relación con ellos. No fue un buen padre, ¿qué le debo? ¿Por qué el hijo siempre tiene que perdonar? «Porque es tu padre, porque es tu madre». ¿Sabes qué? Ya estoy harta de sentirme mal por no sentirme mal. Es triste que alguien muera y le deseo mucha paz, pero no pasaré ni haré pasar a mis hijos por otra muerte sólo para hacerlo sentir mejor.

Pulliti.

Pulliti.

«Soy un dios atado a este mundo. Aquí abajo nada es gratuito, todo tiene su precio. A cambio de nuestros cuerpos, necesitamos aire y alimento. Al final, la Vida misma no es más que un préstamo. Tú mismo, al morir, tendrás que devolver ese cuerpo que te fue dado cuando empezaste a existir».

El Dios Buitre.

Yelinna Pulliti Carrasco.

Cernis qua vivis, qua moriere latet.

Cernis qua vivis, qua moriere latet.

«Ella sobrevino entonces trajeada de luto, de un luto copioso. Su color mestizo estaba apenas encerado por el miedo, por el contraste del tocado y el velo, por la decisión largamente pensada que traía a la audiencia. Tenía una tez a un tiempo olivácea y vítrea, con pequeñas excoriaciones más claras, como un maniquí que empieza a deteriorarse, y unos ojos que no la obligaban a mirar. Se sentó rectamente en una de las sillas de los vareadores y se mantuvo tiesa, con la pesantez ordinaria de los lienzos que la cubrían y el hierático paralelismo de sus dos piernas rígidas, hechas a profusión de carbonilla. El año y meses transcurridos desde la muerte de su hijo daban a ese luto una intención proselitista, y Basilio —que no la veía desde que fuera preso— sintió el efecto deliberadamente hostil de aquella indumenta y algo dentro de él se desalentó por lo que restaba del careo».

-El careo

Carlos Martínez Moreno.

Memento mori.

Memento mori.

«“Algún día te voy a contar lo que pasó aquella noche absurda en que Dorita me baleó, y vas a tener, como yo, la sensación de que todo estaba escrito”. Me animé entonces a preguntarle si en aquel momento, herido y en busca de auxilio, no lo había llenado la idea de la muerte. Siempre he tenido la manía de espiar cualquier rastro de esa idea dominadora, referida por un sobreviviente. En los hospitales o en cualquier otro lado.
—¿Pensaste que te morías? ¿Lo pensaste con claridad, serenamente, o te achicaste de golpe?
Escribió que no, que no había pensado en morirse; que sólo había pensado, mientras se apretaba con una mano la cara y sentía correr la sangre entre los dedos, que iba a perder todos los dientes, y que ninguno de ellos estaba picado.
Me quedé en silencio, y tuvo la impresión de que me defraudaba.
“Frivolidades de los Momentos Supremos”, escribió a modo de disculpa».

-El salto del tigre

Carlos Martinez Moreno

DE MORTUIS NIL NISI BENE.

DE MORTUIS NIL NISI BENE.

«La chica frunce el hociquito pero acaba de contarte algo, ¿qué acaba de contarte?, y tú nada, tú te compadeces, porque tú no has tenido jamás necesidad de contar nada a nadie, tú has sido tan sencillo y tan fácil y tu muerte fue tu única cosa complicada y difícil y tu gesto de esa foto del restaurante dice que Manfredo vivía para escuchar a los demás, para atender a los demás y ése solo, ése solo entre las muchas fotos ha sido, amor mío, el gesto que me cuenta, que contará a tus hijos, que dirá a todos tu verdadera biografía».

-Biografía

Carlos Martínez Moreno.

Sobre malos tiempos.

Sobre malos tiempos.

«Poco es necesario para destruir a un hombre».

Guy de Maupassant.

Pandemias, epidemias y pestes.

Corral de los apestados
Francisco de Goya
Hard Times
Diego Cabrera
Peste en Roma
Jules Elie Delaunay
La familia
Egon Schiele
Self Portrait 2020
Lee Petty
Don’t Worry
Maxim Lingert
En Penitence
Willie Betty Newman
Move!
Jesus Bibian Jr
El triunfo de la muerte
Pieter Brueguel
Flower of hope Covid-19
Amey Tookar
En la venganza sana la herida.

En la venganza sana la herida.

«Era la primera vez que veía tal animal, y menos aún tenía idea de esa vibración seca, a no ser el bonito cascabeleo que nos cuentan las Historias Naturales. Di un salto atrás, y le atravesé el cuello de un balazo. Mi compañero, lejos, me preguntó a gritos qué era. —¡Una víbora de cascabel! —le grité a mi vez—. Y un poco brutalmente, seguí haciendo fuego sobre ella hasta deshacerle la cabeza. Atamos la serpiente al cañón del winchester, y marchamos a casa. Ya era de noche. La tendimos en el suelo, y los peones, que vinieron a verla, me enteraron de lo siguiente: si uno mata una víbora de cascabel, la compañera lo sigue a uno hasta vengarse.
Los peones evitan por su parte esta dantesca persecución, no incurriendo casi nunca en el agravio de matar víboras».

-La vibora de cascabel

Horacio Quiroga.

Adiós, amor.

Adiós, amor.

«Diez minutos después, mientras se cambiaba de ropa en el cuarto del Padre, pues el resto de la casa grande estaba llena de mesas y de guirnaldas blancas de papel crespón, Juana recordó prodigiosamente la ópera de Britten. Miró alrededor del cuarto las cosas ya conocidas y supo el sitio de cada cosa. Cuando iba a ponerse el vestido de viaje pensó: “Aunque es casi imposible que Dick conozca la ópera de Britten, y si por casualidad la ha oído alguna vez estoy perfectamente segura de que no recordará nunca el verso, pero sería muy aburrido correr ese riesgo”. Entonces volvió a poner el vestido de viaje sobre la cama sobria del Padre, caminó hacia el armario, abrió la tercera gaveta, sacó el revolver pequeño y se pegó un tiro en la cabeza, aún sin haberse soltado el cabello».

-Después de meditarlo mucho

Álvaro Cepeda Samudio.