Superchería.

Superchería.

«—Mira, esas velas que ves son las vidas de los hombres. Las grandes son las vidas de los niños; las medianas son las vidas de los cónyuges, y las pequeñas las de los ancianos. Pero hay también niños y jóvenes que no tienen más que una velita pequeña. —¡Dime cuál es mi luz! —dijo el médico, pensando que era todavía una vela bien grande—. Y la Muerte le enseñó un cabito de vela, casi consumido: —Ahí la tienes. —¡Ay, madrina, madrina mía! ¡Enciéndeme una luz nueva! ¡Por favor, hazlo por mí! ¡Mira que todavía no he disfrutado de la vida, que me van a hacer rey y me voy a casar con la princesa! —No puede ser, dijo la Muerte. —No puedo encender una luz mientras no se haya apagado otra. —¡Pues enciende una vela nueva con la que se está apagando! —suplicó el médico—. La Muerte hizo como si fuera a obedecerle; llevó una vela nueva y larga. Pero como quería vengarse, a sabiendas tiró el cabito de vela al suelo, y la lucecita se apagó. Y en el mismo momento, el médico se cayó al suelo, y dio entonces en manos de la Muerte».

-La Muerte madrina

Jacob y Wilhelm Grimm.

EXONERACIÓN.

EXONERACIÓN.

• EFEMÉRIDES •

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02 de diciembre

Día internacional de la abolición de la esclavitud•

SOLOMON NORTHUP

1808 / 1863

12 AÑOS DE ESCLAVO

«La gloriosa esperanza a la que me había aferrado con tanto entusiasmo se estaba reduciendo a cenizas entre mis manos. Sentía que me estaba hundiendo cada vez más en las aguas amargas de la esclavitud de cuya insondable profundidad jamás lograría volver a salir».

«Pensé que moriría bajo los latigazos de aquel maldito bruto. Todavía se me pone la carne de gallina al recordar aquella escena. Tenía la espalda en carne viva. Mi sufrimiento solo se podía comparar con las ardientes agonías del infierno».

«Y así, esposados y en silencio, atravesamos las calles de Washington, la capital de un país cuya teoría de gobierno, según nos dicen, se apoya en la fundación del inalienable derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. ¡Bravo! ¡Columbia, una tierra feliz, por supuesto!».

«Los hombres pueden escribir libros retratando la vida humilde tal como es, o como no es, se pueden explayar con la solemnidad propia de los que todo lo saben sobre el goce de la ignorancia y hablar displicentemente desde sus sillones de los placeres de la esclavitud, pero si trabajaran en el campo, si durmieran en una cabaña, si comieran farfollas y fueran azotados, cazados y maniatados, contarían otra historia muy diferente».

«Lo cierto es que era difícil decidir a quién debía tener más miedo, a los perros, los caimanes o los hombres».

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Voraz.

Voraz.

• MINIFICCIÓN •

EL HIJO

EVA DÍAZ RIOBELLO

“Y sí, tontamente, acabe pegándome un tiro por no tener cuidado”, explicaba mi tío a mamá mientras guardaba la pistola en su escritorio. Ella murmuró algo y los dos rieron. Después de morir papá, se había quedado devastada y arruinada al heredarlo todo mi tío. Él nos había acogido en su casa de forma provisional, pero últimamente ya no hablaba de mudanzas, sino de lo guapa que estaba mi madre al quitarse el luto. Yo era invisible para él, lo que facilitó las cosas. La bala le alcanzó justo cuando se inclinaba para besarla. Me había acordado de arreglar el testamento antes, pero esta vez, ella lloró.

Patíbulo

Patíbulo

MINIFICCIÓN

COSAS QUE HACER

Raquel Lozano Calleja

Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar, de llevar al niño los lunes a inglés y los miércoles a natación. El jueves le ponen la vacuna y el viernes tiene revisión. No olvides regar las plantas ni sacar a Troylo a pasear antes de las 8:00 que si no, se lo hace encima. Recuerda que en mayo siempre se nos achucha el mes porque viene el seguro del coche y el tuyo de la caza. Haz verduras de vez en cuando, y pescado, que es más sano.

Ah, compra lejía y frota con agua fría la sangre; es como sale mejor.

Asceta.

Asceta.

«[… ] Entonces el fantasma habló de nuevo con una voz que resonaba como los suspiros del viento:
—¿Ha leído usted alguna vez la antigua profecía que hay sobre las vidrieras de la biblioteca?
—¡Oh, muchas veces! —exclamó la muchacha levantando los ojos—. La conozco muy bien. Está pintada con unas curiosas letras negras y se lee con dificultad. No tiene más que estos seis versos:


Cuando una joven rubia logre hacer brotar una oración de los labios del pecador, cuando el almendro estéril dé fruto y un pequeño deje correr su llanto, entonces, toda la casa quedará tranquila y volverá la paz a Canterville.


Pero no sé lo que significan.
—Significan que tiene usted que llorar conmigo mis pecados, porque no tengo lágrimas, y que tiene usted que rezar conmigo por mi alma, porque no tengo fe, y entonces, si ha sido usted siempre dulce, buena y cariñosa, el ángel de la muerte se compadecerá de mí. Verá usted seres terribles en las tinieblas y voces malignas susurrarán en sus oídos, pero no podrán hacerle ningún daño, porque contra la pureza de una niña no pueden nada las potencias infernales. Virginia no contestó y el fantasma retorcióse las manos en la violencia de su desesperación, sin dejar de mirar la rubia cabeza inclinada.
De pronto se irguió la joven, muy pálida, con un fulgor extraño en los ojos.
—No tengo miedo —dijo con voz firme— y rogaré al ángel que se apiade de usted».

-El fantasma de Canterville

Oscar Wilde.