Minientrada

Tú estás, siempre en mi mente.

• CITA CON EL SÉPTIMO ARTE •

La Diosa Fortuna

Ferzan Ôzpetek
2019, Italia

🎬 🎥


—La diosa de la fortuna tiene un secreto.
Un truco de magia. ¿Lo saben?
¿Cómo haces para estar siempre junto a tus seres queridos?, ¿quién lo sabe? Es fácil. Debes mirarlos muy fijamente. Robas su imagen, cierras rápido los ojos con fuerza y mientras los tienes bien cerrados, la imagen de esa persona bajará hasta tu corazón, y desde ese momento, esa persona estará contigo siempre y para siempre.

Sandro
(Edoardo Brandi)

La Venus y la mirada occidental.

La Venus y la mirada occidental.

• PLUMA INVITADA •

🖊

La primera muestra de arte occidental es la llamada Venus de Willendorf, una pequeña estatuilla de once centímetros de la Edad de Piedra hallada en Austria. En ella vemos todas las extrañas leyes del culto telúrico primitivo. La mujer es ídolo y objeto, diosa y prisionera. Se halla enterrada en la masa abultada de su propio y fecundo cuerpo.

Posible etimología.

La Venus de Willendorf tiene un nombre cómico, pues no es bella bajo ningún estándar. Más su belleza no había emergido aún como criterio para el arte. En la Edad de Piedra, el arte es magia, una recreación ritual de aquello que es deseado. Las pinturas rupestres no debían ser vistas. Su belleza, para nosotros, es incidental. Bisontes y renos atiborran los muros, siguiendo rocosas crestas y ranuras. El arte era invocación y llamado: ¡Oh, Madre Naturaleza, haz que retornen las manadas para que el hombre pueda comer!

Las cuevas eran las entrañas de la diosa y el arte, un garabato sexual, una impregnación. Tenía ritmo y vitalidad, pero no estatus visual. La Venus de Willendorf, una imagen para el culto moldeada a medias de una burda piedra, no es bella porque el arte aún no había hallado su relación con el ojo. Su grasa es símbolo de abundancia en una era de hambruna. Ella es la demasía de la naturaleza a quien el hombre ansía dirigir su salvación.

La Venus de Willendor trae su cueva a cuestas. Está ciega y enmascarada. Sus trenzas de pelo amaizado prevén la invención de la agricultura. Tiene el ceño fruncido. Su falta de rostro remite a lo impersonal de la religión y el sexo primitivos. No hay todavía psicología ni identidad, porque no hay sociedad ni cohesión. Los hombres se acobardan y se desperdigan ante el azote de los elementos. La Venus de Willendorf carece de ojos en tanto que la naturaleza puede ser vista, pero no conocida: es remota incluso mientras mata y crea. La estatuilla, tn rebosante y protuberante, es ritualmente invisible. Reprime al ojo. Es la sombra de la noche arcaica.

Abultada, bulbosa, burbujeante, la Venus de Willendorf se inclina sobre su propio viente, atendiendo la olla hirviente de la naturaleza. Se halla eternamente preñada. Incuba en todos los sentidos; es gallina, nido y huevo. Los términos latinos mater y materia, madre y materia, están interconectados etimológicamente. La Venus de Willendorf es la madre naturaleza como fango primigenio rezumando formas en sus comienzos. Es fémina, no femenina. Turgente como fuerza primigenia, hinchada de grandes expectativas. Sin pies, puesta de cabeza, se vendría abajo. Mujer inmóvil, lastrada por montículos inflados de su pecho, vientre y trasero. Como la Venus de Milo, la Venus de Willendorf no tiene brazos: son aletas rayadas en la piedra, sin evolucionar, sin uso. Sin pulgares, no lleva herramientas. A diferencia del varón, no puede deambular ni construir. Es una montaña que se puede escalar, pero nunca moverse.

Camille Paglia.

Utopía.

Utopía.

«Todo lo que una persona puede imaginar; otras podrán hacerlo realidad».
Julio Verne

El guardián
Antonio Segura
Letargo
Antonio Segura
Silencio
Antonio Segura
Efímero
Antonio Segura
Jugando a la vida
Antonio Segura
Expreso polar
Antonio Segura
Ángeles
Antonio Segura
Carrusel
Antonio Segura
Bienvenido de vuelta
Antonio Segura
El ilusionista
Antonio Segura
Aprendiendo a vivir
Antonio Segura
Evolución
Antonio Segura
Tintar.

Tintar.

«La felicidad es interior no exterior, por lo tanto no depende de lo que tenemos sino de lo que somos.»
Neruda.

Clown series
Agustín Castillo
Clown series
Agustín Castillo
Clown series
Agustín Castillo
Clown series
Agustín Castillo
Clown series
Agustín Castillo
Clown series
Agustín Castillo
Clown series
Agustín Castillo
Clown series
Agustín Castillo
𝑳𝑬 𝑪𝑶𝑹𝑨𝑮𝑬.

𝑳𝑬 𝑪𝑶𝑹𝑨𝑮𝑬.

—¡No te atrevas a morder a Toto! ¡Deberías avergonzarte! ¡Tan grande y queriendo abusar de un perro tan chiquito!
—No lo mordí —protestó el León, mientras se acariciaba la nariz dolorida.
—No, pero lo intentaste —repuso ella—. No eres otra cosa que un cobarde.
—Ya lo sé —contestó el León, muy avergonzado—.
Siempre lo he sabido. ¿Pero cómo puedo evitarlo?
—No me lo preguntes a mí. ¡Pensar que atacaste a un pobre hombre relleno de paja como el Espantapájaros!
—¿Está relleno de paja? —inquirió el León con gran sorpresa, mientras la observaba levantar al Espantapájaros ponerlo de pie y darle forma de nuevo.
—Claro que sí —dijo Dorothy, todavía enfadada. —¡Por eso cayó tan fácilmente! —exclamó el León—. Me asombró verlo girar así ¿Este otro también está relleno de paja?
—No; está hecho de hojalata —contestó Dorothy, ayudando al Leñador a ponerse de pie.
—Por eso me desafilo las garras. Cuando rasqué esa lata, me estremecí todo. ¿Qué animal es ese que tanto quieres?
—Es Toto, mi perro.
—¿Es de hojalata o está relleno de paja?
—Ninguna de las dos cosas. Es un… un… perro de carne y hueso.

-El maravilloso Mago de Oz
(El León cobarde)

Lyman Frank Baum.

Cordiforme.

Cordiforme.

«Mi cuerpo brillaba tanto al sol que me sentí
orgulloso de él, y ahora no importaba que se me
deslizara el hacha, porque ya no podía
cortarme. El único peligro era que se me
oxidaran las articulaciones. Pero en mi casita
tenía a mano una lata de aceite y siempre me
lubricaba cuando era necesario hacerlo. Sin
embargo, llegó un día en que me olvidé de este
detalle y me sorprendió una lluvia. Antes de
darme plena cuenta del peligro, mis articulaciones se habían herrumbrado y quedé de pie en el bosque hasta que llegaron ustedes a ayudarme. Fue terrible mi sufrimiento, pero durante el año que pasé allí tuve tiempo para
pensar que la pérdida más grande que había
soportado era la carencia de corazón. Mientras
estaba enamorado fui el hombre más feliz de la
tierra; pero el que no tiene corazón no puede
amar, y por eso decidí ir a pedir a Oz que me dé
uno. Si lo hace, volveré a buscar a la niña Munchkin y me casaré con ella.
—Sin embargo —dijo el Espantapájaros—, yo pediré un cerebro en vez de un corazón, pues un
tonto sin sesos no sabría qué hacer con su corazón si lo tuviera.
—Yo prefiero el corazón —replicó el Leñador—,
porque el cerebro no lo hace a uno feliz, y la
felicidad es lo mejor que hay en el mundo».

-El maravilloso Mago de Oz
(El leñador de hojalata)

Lyman Frank Baum.

Sapiencia.

Sapiencia.

Mientras Dorothy miraba con gran interés la extraña cara pintada del espantapájaros, se
sorprendió al ver que uno de los ojos le hacía
un lento guiño. Al principio creyó haberse
equivocado, pues ningún espantapájaros de
Kansas puede hacer guiños, pero a poco el
muñeco la saludó amistosamente con un
movimiento de cabeza. La niña descendió
entonces de la cerca y fue hacia él, mientras
que Toto daba vueltas alrededor del poste
ladrando sin cesar.
—Buenos días —dijo el Espantapájaros con voz
algo ronca.
—¿Hablaste? —preguntó la niña, muy extrañada.
—Claro. ¿Cómo estás?
—Muy bien, gracias —repuso cortésmente Dorothy—. ¿Y cómo estás tú?
—No muy bien —sonrió el Espantapájaros—; es
muy aburrido estar colgado aquí noche y día
para espantar a los pájaros.
—¿No puedes bajar?
—No, porque tengo el poste metido en la espalda. Si me hicieras el favor de sacar esta
madera, te lo agradeceré muchísimo.
Dorothy levantó los brazos y retiró el muñeco del poste, pues, como estaba relleno de paja, no
pesaba casi nada.
—Muchísimas gracias —le agradeció el Espantapájaros cuando ella lo hubo colocado
sobre el suelo—. Me siento como un hombre nuevo.

-El maravilloso mago de Oz.
(De cómo salvó Dorothy al Espantapájaros).

Lyman Frank Baum.