Serendipia.

Serendipia.

«—Quisiera usted decirme ¿qué camino debo tomar para irme de aquí?
—Eso depende, en mucho, del lugar a donde quieras ir —Respondió el gato—.
—No me preocupa mayormente el lugar…
—Dijo Alicia—.
—En tal caso, poco importa el camino,
—Declaró el gato—
—… con tal de llegar a alguna parte —Añadió Alicia a modo de explicación—.
—Oh —Dijo el gato—: puede usted estar segura de llegar, con tal de que camine un tiempo bastante largo».

-Alicia en el país de las maravillas

Lewis Carroll.

Liminalidad.

Liminalidad.

«Desde el tiempo de mi infancia no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude traer
mis pasiones de una simple primavera.
De la misma fuente no he tomado
mi pesar, no podría despertar
mi corazón al júbilo con el mismo tono;
Y todo lo que amé, lo amé solo».

EDGAR ALLAN POE
1809 – 1849

“Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.”

Fotografía por Klimbim

Otros amigos se han ido antes; mañana él también me dejará, como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces el pájaro dijo:
“Nunca más”.

Arte de Gregory Hartman

Todo lo que vemos o imaginamos, es sólo un sueño dentro de un sueño.”

Ilustración de Shawn Duarte

“¿Deseas que te amen?
Nunca pierdas, entonces,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser,
y aquello que simulas, jamás serás”.

Pintura de Jack Morefield

“Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura.”

Amortajar.

Amortajar.

«[…] Antes de que los últimos ecos del carrillón se hubieran hundido en el silencio, muchos de los concurrentes tuvieron para advertir la presencia de una figura enmascarada que hasta entonces no había llamado la atención de nadie.
[…] Los concurrentes parecían sentir en lo más hondo que el traje y la apariencia del desconocido no revelaban ni ingenio ni decoro. Su figura, alta y flaca estaba envuelta de la cabeza a los pies en una mortaja. La máscara que ocultaba el rostro se parecía de tal manera al semblante de un cadáver ya rígido, que el escrutinio más detallado se habría visto en dificultades para descubrir el engaño.
Pero el enmascarado se había atrevido a asumir las apariencias de la Muerte Roja. Su mortaja estaba salpica de sangre, y su amplia frente, así como el rostro, aparecían manchados por el horror escarlata».

-La máscara de la muerte roja

Edgar Allan Poe.