Si estuvieras aquí.

Si estuvieras aquí.

• DECÍA MI ABUELA •
🌬️

Mi abuela decía que el amor es un puñado de hormigas alebrestadas metidas bajo la piel. Que avanzan trepidantes delimitando el terreno. Que si las tientas, las vas a sentir y que si las repeles, las sientes más. —Tú déjalas —me dijo—, un día avanzarán tu cuerpo, se conocerán y de pronto, encontrarán la paz en el calor de tu piel, y ten por seguro que a pesar de lo que hagas, ahí se van a quedar, porque te pertenecen, se pertenecen y eso no lo cambia nadie…
Ella decía tantas cosas.

🌬️

Entramado

Entramado

«Las pesadillas volvieron después que ingresé al Departamento Secreto y comencé a tener temor de mis amigos y a alejarme de personas que pudieran perjudicar mi carrera. La soledad y el exceso de trabajo y las pesadillas y las preocupaciones por los casos no resueltos. Todo eso y las pesadillas. De noche despierto sudado, con el corazón golpeándome en la boca. Así, simplemente, el corazón que se sale y la mente que ordena que no, que no se salga, que a qué se le tiene miedo, y la mano que busca el botoncito de la luz y la pared vacía y fría que no responde a la mano y la mujer que despierta de mal humor y entonces me mira atravesado y que aunque no lo dice lo pregunta: “¿Tienes miedo?” Y mi mirada que se cruza con la suya y me hago el gallo y le contesto con los ojos que nunca he tenido miedo, que yo soy un macho, pero los sudores y el corazón saliéndose por la boca me traicionan».

-El sonámbulo

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

—Anoche soñe contigo—Cuéntame, ¿cómo fue?

—Anoche soñe contigo—Cuéntame, ¿cómo fue?

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

Libido

Prisionero quiero ser. Como un pájaro que en pleno vuelo, ávido de libertad, encontró en ti su jaula y su paz. Quiero entrar en esa jaula, teñirla de blanco y vivir ahí, con la libertad y satisfacción de entrar y salir y con ello, verte soñar. Vibrar, brillar. Quiero en ella posar, pajaro en celo aletear, dominar, dejarse llevar. Poseer. Aprisioname en tu jaula impoluta, y menguar ahí mis ganas, mi fuerza, mi alma en libertad. Que nada quede fuera de ella. Pájaro amante cautivo, que goza la andanada que esparce en su jaula, toda plena, toda tuya. Es tu jaula mi sitio y su calidez mi delirio. Su sabor a libido intenso que marea, que derrite; es todo lo que me altera. Me despierto en las mañanas, ave taciturna y enjuta, que al pliegue de esta jaula proteico despierta. Rigido, vigoroso y hasta engreido, toma forma, aleteo adusto. Llena su hogar, su jaula, la posee y transforma. Toda ella es vida, su vida y al teñirla de suave almibar blanco, sabe que es suya, que se pertenecen; pájaro sobrio y jaula bendita que al vilo comulgan, que son uno, que se entregan, se renuevan. Brisa cálida, candor jadeante; la jaula abre, la jaula cierra, al paso incesante de su ave, estremece. Pájaro vuelve con rabia, con anhelo.Penetra. Silencio. La jaula devora al pardillo cerril. Consumada prision en que hemos triunfado ya.

Marco de Mendoza

🍸

Minientrada

Lo sombrío de la libertad.

• MINIFICCIÓN •

Nocturnidad

Miguelángel Flores

Rafalito se durmió soñando que algún día podría volar. Y durante la noche se fue entretejiendo un hilillo de seda que salía de su boca, creando un sudario sin luz que creció y creció hasta cubrirlo por completo. Por la mañana despertó amordazado, prisionero, como si se hubiera transmutado del todo su cama en armario sombrío. Y paso media vida mirando desde dentro. Cuando al fin se atrevió a escapar de él, lo hizo convirtiendo el lienzo en unas alas asombrosas y asombradas, con adornos de purpurina y lentejuelas. Un destello tan frágil como culpable, que pronto atrajo la atención de un coleccionista de mariposas nocturnas; aquel que, sin escrúpulos, clavó a Rafalito un alfiler oscuro, un delirio perpetuo, en medio del recién nacido remolino de su pecho.

Secretas intenciones.

Secretas intenciones.

«La cara de Mrs. Miller se disolvió en una máscara de arrugas rojizas; empezó a llorar: un llanto artificial, sin lágrimas, como si, no habiendo llorado en mucho tiempo, hubiera olvidado cómo se hacía. Retrocedió cautelosamente. Siguiendo el contorno de la pared hasta sentir la puerta.
Atravesó el vestíbulo y corrió escaleras abajo hasta un descansillo. Golpeó frenéticamente la puerta del primer apartamento a su alcance. Le abrió un pelirrojo de baja estatura. Entró haciéndolo a un lado.
—Oiga, ¿qué demonios es esto?
—¿Pasa algo, amor? —Una mujer joven salió de la cocina, secándose las manos. Mrs. Miller se dirigió a ella:
—Escúchenme —gritó—, me avergüenza comportarme de este modo, pero…, bueno, soy Mrs. Miller y vivo arriba y… —Se cubrió la cara con las manos—. Resulta tan absurdo…
Vivo arriba. Una niña ha venido a verme, creo que le tengo miedo. No quiere irse y yo no puedo…, va a hacer algo horrible. Ya me ha robado un camafeo, pero está a punto de hacer algo peor, ¡algo horrible!».

-Miriam

Truman Capote.

Tejedores de sueños.

Tejedores de sueños.

• DECÍA MI ABUELA •
🌬️

Decía mi abuela que los corazones felices siempre duermen menos, por inquietos, por valientes; porque todo lo que da felicidad te mantiene vivo y cuando uno está vivo, se mantiene despierto. Y que no se confunda con soñar, porque uno sueña mejor cuando está alerta. ¡Mántente despierto! ya habrá tiempo en la eternidad para dormir.

🌬️

¿A dónde vamos a parar?

¿A dónde vamos a parar?

John y Mary se conocen.
¿Qué pasa después?
Si quieres un final feliz, elige el A.

John y Mary se enamoran y se casan. Ambos tienen trabajos dignos y muy lucrativos, que les parecen interesantes y estimulantes. Compran una casa encantadora. El valor de las propiedades sube. Cuando finalmente pueden pagar por un servicio de limpieza, tienen dos hijos, a quienes adoran. Los niños crecen bien. John y Mary tienen una estimulante y a la vez desafiante vida sexual, y también amigos que valen la pena. Juntos disfrutan de divertidas vacaciones. Se jubilan. Ambos tienen pasatiempos que encuentran estimulantes y desafiantes. Por último, mueren. Este es el final de la historia.

-Finales felices: A

Margaret Atwood

Lillo.

Lillo.

«—Una noche se me apareció, en sueños, Nuestro Señor, y me ordenó que me fuera por el mundo para que mi castigo, confundiendo a los incrédulos, sirviese de ejemplo a los malos hijos.
Los padres y las madres clavaron en los rostros confusos de sus juveniles retoños una mirada que parecía decir:
—¿Han oído? ¡Esto es para ustedes! ¿Olvidarán la leccioncita?».

El vagabundo.

Baldomero Lillo.

Superfluo.

Superfluo.

«Saqué unas medias negras de mi maleta y ella volvió a hablar: “no puedes llevar medias. Y si no te dejan pasar, ni modo, tuviste la intención”, me dijo.
Tiré a un lado las medias y tomé una toalla. Fui al baño a rasurarme las piernas: no había demasiado tiempo para buscar más opciones.
Saqué los zapatos y me preparé a dormir después de saber que tampoco podría llevar bassier porque tenía varillas. Yo dormí. No recuerdo que soñé, sólo recuerdo que sentía mucho coraje y planeaba lo que haría si no podía entrar».

No tiene que ser perfecto.

Salma Anjana.

Señor Enmarcado.

Señor Enmarcado.

«Me senté entonces a llorar sueños y miedos para reunir los pocos trozos que me quedaban de mí. Después corrí directo a un pequeño supermercado. El de seguridad no me sacó. Busqué un espejo y vi que no me reflejaba. Eso significaba poco, en los últimos días me costaba mucho trabajo reconocerme».

Indocumentado.

Edgar Omar Avilés.