Rapaz.

Rapaz.

«Y entonces se aproximó por detrás a una de esas formas rampantes, y después, con un ágil movimiento, se le sentó a horcajadas. El hombre se desplomó sobre el pecho, recuperó el equilibrio, furiosamente, hizo caer redondo al niño como hubiera podido hacerlo un potrillo salvaje y después volvió hacia él un rostro al que le faltaba la mandíbula inferior; de los dientes superiores a la garganta, se abría un gran hueco rojo franjeado de pedazos de carne colgante y de esquirlas de hueso. La saliente monstruosa de la nariz, la falta de mentón, los ojos montaraces, daban al herido el aspecto de un gran pájaro rapaz con el cuello y el pecho enrojecidos por la sangre de su presa. El hombre se incorporó sobre las rodillas. El niño se puso de pie. El hombre lo amenazó con el puño. El niño, por fin aterrorizado, corrió hasta un árbol próximo, se guareció detrás del tronco, y después encaró la situación con mayor seriedad. Y la siniestra multitud continuaba arrastrándose, lenta, dolorosa, en una lúgubre pantomima, bajando la pendiente como un hormigueo de escarabajos negros, sin hacer jamás el menor ruido, en un silencio profundo, absoluto».

-Chickamauga

Ambrose Bierce.

Hay cosas que deberían quedar ocultas.¹

Hay cosas que deberían quedar ocultas.¹

«Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón…
Aquel que mira afuera, sueña.
Aquel que mira en su interior, despierta».

Carl Gustav Jung.

Leonora Carrington

Tarot

Las Estrellas
Leonora Carrington
La Torre
Leonora Carrington
La Luna
Leonora Carrington
La Templanza
Leonora Carrington
El Diablo
Leonora Carrington
La Muerte
Leonora Carrington
Los Amantes
Leonora Carrington
El Loco
Leonora Carrington
El Mundo
Leonora Carrington

¹(Por fortuna, siempre lo harán).

«El tarot es infinito, es irreplicable. Está vivo. Es imposible alejarse por completo –en un plano teórico al menos– de los constructos sociales y políticos que encuadran la mirada del observador o analista. Se trata, en todo caso, de ese viaje perpetuo, de ese momento donde el fenómeno y el ente se funden, donde queda solo el porvenir dentro del límite de lo probable». Martina Spataro Tron.

Tres versiones de mí.

Tres versiones de mí.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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CONOZCA(ME) MÁS

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Se dice de mí. / Se dice que soy fea, / que camino a lo malevo, / que soy chueca y que me muevo / con un aire compadrón, / que parezco un dinosaurio, / mi nariz es puntiaguda, / la figura no me ayuda / y mi boca es un buzón. 🎼🎵🎶

Se dice de mí, Yolanda Rayo.

El Profesor de Matemáticas

No, ni Lazos de amor, ni Fragmentado, no empiecen… It’s me. Y es que… no les he contado de mi vida diurna, de mi otra vocación, porque aunque no lo reconozca abiertamente, desde chiquito mi juego favorito era el de la escuelita, y sí, adivinaron, yo siempre era el maestro. Claro que con los gajes del oficio (y como les ha de ocurrir a todos, menos a los de Google) uno se piensa dedicarse a otra cosa, sobre todo después de uno de los arrebatos de esas personitas que se están formando; pero luego viene a encontrarse con joyas como éstas… Y es que todos tienen una opinión sobre uno, los pequeños, romantizada; los adultos, sobrada, sobria, aburrida y hasta absurda; pero un adolescente, lo que se dice un adolescente, debe tener la opinión más fogueada (incluidas vísceras) de lo que es uno, de cualquier cosa. No les haré el cuento largo, como es mi costumbre, y justo para acercarme más a ustedes –quienes nos leen- les dejo aquí, tres visiones de este profesor de Matemáticas que una vez intentó imitar a Diógenes, y le salió mal.

I Secundaria
II Secundaria
III Secundaria

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¿Quién los retrata a ustedes?

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Por un augurio más.

Por un augurio más.

«—Me alquilo para soñar. En realidad, era su único oficio. Había sido la tercera de los once hijos de un próspero tendero del antiguo Caldas, y desde que aprendió a hablar instauró en la casa la buena costumbre de contar los sueños en ayunas, que es la hora en que se conservan más puras sus virtudes premonitorias. A los siete años soñó que uno de sus hermanos era arrastrado por un torrente. La madre, por pura superstición religiosa, le prohibió al niño lo que más le gustaba, que era bañarse en la quebrada. Pero Frau Frida tenía ya un sistema propio de vaticinos.
—Lo que ese sueño significa —dijo— no es que se vaya a ahogar, sino que no debe comer dulces».

-Me alquilo para soñar (Doce cuentos peregrinos)

Gabriel García Márquez.

Visión Cataclismo.

Visión Cataclismo.

«Mientras permanecía inmóvil, el cielo que se extendía sobre la casa empezó a aullar. Se produjo un sonido desgarrador, como si dos manos gigantes hubiesen desgarrado por la costura veinte mil kilómetros de tela negra. Montag se sintió partido en dos. Le pareció que su pecho se hundía y se desgarraba. Las bombas cohetes siguieron pasando, pasando, una, dos, una dos, seis de ellas, nueve de ellas, doce de ellas, una y una y otra y otra lanzaron sus aullidos por él. Montag abrió la boca y dejó que el chillido penetrara y volviera a salir entre sus dientes descubiertos. La casa se estremeció El encendedor se apagó en sus manos.
Las dos pequeñas lunas desaparecieron. Montag sintió que su mano se precipitaba hacia el teléfono.
Los cohetes habían desaparecido. Montag sintió que sus labios se movían, rozaban el micrófono del aparato telefónico.
—Hospital de urgencia.
Un susurro terrible.
Montag sintió que las estrellas habían sido pulverizadas por el sonido de los negros reactores, y que, por la mañana, la tierra estaría cubierta con su polvo, como si se tratara de una extraña nieve. Aquél fue el absurdo pensamiento que se le ocurrió mientras se estremecía en la oscuridad, mientras sus labios seguían moviéndose».

-Fahrenheit 451

Ray Bradbury.