El valor de amar.

El valor de amar.

• CITA CON EL SÉPTIMO ARTE •

LLEVO TU NOMBRE GRABADO.

Liu Kuang-hui

2020

🎬 🎥

Jia-han (Edward Chen)
—Usted fue quien me dijo que viviera el momento.

Padre Oliver Pelletier (Fabio Grangeon)
—No sabía que te gustaban los chicos entonces.

Jia-han (Edward Chen)
—¿Usted puede gustar de chicas, pero yo no puedo gustar de chicos? ¿Su amor es más grande que el mío? ¡Dígame! ¿Cuál es la diferencia entre su amor y el mío? ¡Dígame cuál es la diferencia!

Padre Oliver Pelletier (Fabio Grangeon)
—Si él no te quiere, no lo obligues. Eso también es vivir el momento.

Jia-han (Edward Chen)
—¡Imposible! Siento que él también me quiere.

Padre Oliver Pelletier (Fabio Grangeon)
—«Querer» no siempre implica deseo. La Biblia nos dice que controlemos los deseos. No hagas que los demás vayan al infierno.

Jia-han (Edward Chen)
—Ayúdeme a ir al infierno. Prefiero ir ahora. ¿No es que los homosexuales merecemos ir ahí? Quizás más gente me entendería en el infierno. Facilíteme las cosas y ayúdeme a ir al infierno. Padre. Padre.

Padre Oliver Pelletier (Fabio Grangeon)
—Jia-han. Jia-han…

Jia-han (Edward Chen)
—¡No! ¡Vayase usted a su cielo!

Dislates.

Dislates.

«Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura que nos mantiene andando cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo.»

Julio Cortázar.

Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Apetencia corpórea.

Apetencia corpórea.

«¡Qué deliciosa criatura!, pensó mientras contemplaba, con divertida curiosidad, el suave torso dorado, el rostro vuelto hacia el otro lado, de líneas regulares como las de una estatua, pero ya no olímpico, ya no clásico… Un rostro helénico, móvil y demasiado humano. Un recipiente de incomparable belleza… ¿pero qué contenía? Era una lástima, reflexionó, que no hubiese formulado esa pregunta con un poco más de seriedad antes de enredarse con la indecible Babs. Pero Babs era una mujer. Dado el tipo de heterosexual que era, el tipo de pregunta racional que esbozaba ahora era informulable. Como sin duda lo sería, por parte de cualquiera susceptible a los jóvenes, en relación con ese iracundo y pequeño semidiós que ahora se encontraba sentado al pie de su cama».

-La isla

Aldous Huxley.