Si de Stalkear se trata.

Si de Stalkear se trata.

🅲🅾🅻🅴🅲🅲🅸🅾🅽 🅰🅼🅰🆁🅴🅻🅾

𝕮𝖔𝖒𝖔 𝖊𝖑 á𝖗𝖇𝖔𝖑 𝖖𝖚𝖊 𝖈𝖗𝖊𝖈𝖊 𝖍𝖆𝖈𝖎𝖆 𝖆𝖗𝖗𝖎𝖇𝖆 𝖙𝖔𝖒𝖆𝖓𝖉𝖔 𝖋𝖚𝖊𝖗𝖟𝖆𝖘 𝖉𝖊 𝖘𝖚 𝖗𝖆í𝖟 𝖊𝖘𝖈𝖔𝖓𝖉𝖎𝖉𝖆, 𝖊𝖑 𝖆𝖒𝖔𝖗 𝖆𝖛𝖆𝖓𝖟𝖆𝖗á.

«Tú eres aquello que haces, no aquello que dices que harás». Carl Gustav Jung. ✒️

Mercurio en Escorpio ☿ ♏

Este Mercurio inquisidor pareciera un astro peligroso y comprometedor, pero la realidad es que podemos aprovechar su energía para conocernos a profundidad; una tarea de toda la vida y que requiere mucho esfuerzo.

La recomendación vulgar es: Buen momento para la investigación, indagar, conocer, reconocer y guiarnos con nuestra intuición; pero la Recomendación Suprema es: Excelente tiempo para sumergirnos en nuestro inconsciente y despertar conciencia. Desmitificar todo aquello que siempre nos ha llevado a lugares incorrectos, romper tabúes, desprogramar condicionamientos nocivos.

Si tú crees que eres capaz de lograr, de hacer algo, lo cumplirás… Y justo con esa luz que surge de creer en ti conseguirás que los caminos se empiecen a abrir para que llegues hasta aquello que desea tu corazón. Deja de ver el pasto ajeno, y disfruta del tuyo. Cierto que la energía de Mercurio en la casa de Escorpio les va de maravilla a los chismosos (¡Saludos Géminis! Y todos los agremiados del Aire), sé la excepción a la regla y mira hacia un lugar mejor: TU INTERIOR.

Si pasáramos un pequeño porcentaje (digamos el 10) stalkeándonos a nosotros mismos, de lo que pasamos pendientes de las vidas de los demás, lo cierto es que podríamos reconocernos como una excelente compañía, estar a gusto con nosotros mismos, lo que nos daría una mejor calidad de vida. Y nuestra proximidad a la felicidad sería inminente.

Así mismo también es importante reconocer dónde ponemos nuestra energía. Recuerda que el inconsciente no reconoce la palabra “No”, así que cuando te enfocas en no querer algo, terminas atrayéndolo. ¡Cuidado! Busca que tu Mood Stalker esté enfocado en el objetivo correcto.

¿Cómo andaremos de sueño? Sueña. Y sueña en grande. En este período el mundo onírico estará rendido a tus pies. Vas a estar soñando con madres, de a madres; así que pon atención a todos esos símbolos que se dejan entrever, analízalos y usa esa información a tu favor, y recuerda el objetivo supremo: Despertar Conciencia.

Fredd Biel. 🃏

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El miedo es real.

El miedo es real.

• SERIALES •

The New Amsterdam
T.1, E.22

[… ] Paciente X
—¿Por qué mi cerebro hizo eso? Él me salvó la vida. ¿Por qué no recordarlo?

Ignatius Froome ‘Iggy’ (Tyler Labine):
—Parece contraintuitivo hasta que comprendemos como funciona el cerebro. El cerebro sólo intenta darle sentido a las cosas.
A veces el mundo es muy hermoso, sabes. La risa de un amigo, un bebé recién nacido sosteniendo tu dedo. Pero la vida también es frágil. Parpadeas y se esfuma en un santiamén.
Ante el horror, nuestra mente convierte un trauma en una historia, para darle sentido. Incluso si no lo tiene.
Entonces, ¿por qué tu mente te decía que el mundo era horrible? Porque significaba que tu miedo era real. Que podías darte por vencido. Pero creer que tenemos la capacidad de ser héroes, sin importar lo malo de este mundo, es mas difícil. Porque significa que cuando sucede lo peor, podemos elegir seguir adelante. Podemos elegir ayudar. Y eso hace todos los días la gente a nuestro alrededor.
Entonces, ¿el mundo es horrible? Por supuesto. Pero hay luz. Hay tanta luz. Solo tienes que abrir los ojos y mirar.

¡El bendito Dios del Vino!

¡El bendito Dios del Vino!

• PLUMA INVITADA •

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Dionisio, el misterio de la vida.

Concebido por Zeus en una de sus tantas escapadas con una mortal a espaldas de su celosa consorte, Dioniso tendría que haber sido un semidiós, un héroe como otros tantos vástagos del padre del Olimpo, encadenados a la condición humana y con un destino heroico que cumplir. Ocurre que cuando la diosa Hera, cayó en cuenta de la infidelidad de Zeus con la princesa Sémele, embarazada ya de Dioniso, acudió bajo la apariencia de una anciana para convencerla de pedir a su marido que se mostrase en su esplendor divino cuando la visitara. Fue cosa de primero hacer que Zeus jurara por la laguna Estigia, compromiso del cual ni los dioses podían retractarse, que tratara de disuadirla sin éxito, y después hacer que la princesa cayera fulminada ante la visión deslumbrante del dios del rayo, quien de inmediato se preocuparía por rescatar al feto entre las cenizas y coserlo a uno de sus muslos, en parte para esconderlo de Hera y en parte para concluir su gestación. El dios del vino nace, entonces, no de una mortal sino del cuerpo del mismo Zeus, por eso es un dios nacido dos veces y destinado a resucitar.

Su lugar se halla en la cima del monte Olimpo, morada de los dioses, pero a diferencia de estos, Dioniso prefiere las grutas y convive con los mortales más que los demás dioses, quizá porque también tiene una familia humana con la que interactúa al punto de la intriga.

Del hijo divino de Sémele sorprende la inmediatez de su contacto con lo humano, la compañía constante de mujeres. Si se quiere racionalizar la mundanidad del dios, habría que mencionar que su principal atributo, el vino, es accesible a cualquiera, ya sea rico o pobre, trabajador del campo u orfebre en la ciudad, poeta o filósofo. Bendición que alivia penas y fatigas, la presencia de Baco se deja sentir desde el primer trago: las libaciones, gotas de vino derramado, se practicaban en banquetes o a cualquier hora del día, no solo en rituales y ceremonias importantes. Divinidades de la Tierra, el Cielo o el Inframundo aceptaban el don universal de Dioniso.

Del cortejo dionisiaco surge inevitablemente la imagen del carnaval y Bromios, uno de los tantos epítetos del dios, “el ruidoso”. Lo importante de este desfile, sin embargo, no es el residuo de fiesta popular, sino el espectáculo en sí, la visión del flujo de la vida en todas su formas que se revela a quienes participan en el evento. Se sabe que la comedia, la sátira y la tragedia nacen de rituales báquicos. Dioniso se reconoce como el dios del teatro, término que significa “lugar para ver”, una forma de visión que implica una epifanía: revelación de la divinidad durante la escenificación del mito de “aquel tiempo” (illo tempore), en el que se manifestó una realidad universal.

Lo importante es que el espectador participa del ritual con el solo hecho de ver y estar ahí: imposible ser testigo de una manifestación de lo divino sin ser afectado. De tal manera que el teatro se convertía en espacio sagrado; el público ateniense lo veía con respeto, sabía que la máscara (prósopon) que utilizaba el actor para presentarse lo convertía en el dios o en el personaje mítico de la representación. En el teatro original no había manera de ver y evitar la participación mística. Ver compromete.

Dioniso es un dios de máscaras. Puede manifestarse en la apariencia de un niño o de un adolescente sensual y delicado. En una de las versiones del mito, sus guardianes lo mantienen vestido de mujer para esconderlo de la diosa Hera, su madrastra, o adquiere diferentes formas de animales, como la cabra o el toro. Este niño dios nació con cuernos: inagotables como las manifestaciones de la naturaleza son sus epifanías, sin límites ni definiciones en cuanto al sexo, maneras de amar y transformaciones animales que representan a la vida como es. Tal es el desfile de la orgía perpetua que ofrece Baco.

Debido a esa inmediatez de la vida con la que plantas y animales (lo animado que nunca deja de transformarse) se le revelan al individuo, a Dioniso hay que comerlo crudo. Las bacantes practicaban la omofagia, podían comer un leopardo o algún ciervo al instante de despedazarlo. El éxtasis dionisiaco enseñaba que la naturaleza toda era el cuerpo del dios. El sacrificio en los misterios dionisiacos, es el más crudo de todos los que se practicaban en la Antigüedad, en él la sacralización de la naturaleza es directa. El misto, o iniciado, se sabía parte del cuerpo divino, rebosante de flujos y transformaciones inagotables, sacrificador y sacrificado se convertían en parte de lo mismo. Por medio de la danza, el arte que es puro gesto, Dioniso anulaba la distancia entre lo humano y lo divino.

La lección del dios del vino es que la Zoe vence siempre, gana la vida. Cuanto menos capaz se muestre una civilización de reconocer y honrar al dios del frenesí vital, peores las consecuencias.

Dioniso significa el éxtasis de la participación mística y el pavor de lo sagrado. Cada uno de los dioses del panteón provoca algo equivalente: el trance de la pitonisa nunca ocurría de manera racional y calculada. Para algunos autores de la Antigüedad, la sacerdotisa de Apolo respiraba los efluvios de un manantial sagrado como preparación para el trance. Desde esta perspectiva, habría que recibir el precepto délfico (“conócete a ti mismo”), que pregonaba Sócrates como amigo de su propio daimón, que no implicaba negar la naturaleza, sino vivir de acuerdo con ella.

Zagreo (Zagreus) correspondería al nombre del primer Dioniso, que ya en la época clásica se refiere a ese niño dios que los titanes despedazan y devoran por orden de Hera. Solo sobrevive el corazón, mismo que en algunas versiones Zeus se come y es el que recibe el hijo de Sémele en el muslo del padre. En todo caso, resulta más claro asociar las tradiciones y las enseñanzas de tales misterios con el Egipto antiguo y rituales como el culto a Osiris, dios que también muere y resucita.

Las llamadas influencias o cultos “importados” tienden a arraigar mejor cuando la cultura local reconoce a la nueva divinidad como expresión de una fuerza que estaba ahí desde siempre, quizá con otros nombres y ritos. Como ocurre con los sueños, en la lógica del mito cualquier dato porta una carga simbólica. El arribo de Dioniso significa que se trata de un dios que llega, que irrumpe en la vida y que resulta fatal no reconocerlo. Si Bromios se asocia, entonces, al frenesí constante de los impulsos vitales, a la vida misma en todas y cualquiera de sus expresiones, el dios del vino nunca puede estar ausente. La ausencia aparente de Baco solo puede significar muerte o avalancha de vida, tsunami de bacantes despedazando lo que encuentren a su paso.

Dentro de los ciclos de la vida, la naturaleza vegetal y animal experimenta la muerte y la descomposición, destino que comparte con el ser humano, misterio de toda transformación y garantía de la fuerza indestructible de la vida.

Dioniso, hijo de Júpiter, descubrió la miel, y las ménades bailaban por donde corrían la leche, la miel y el vino, néctar puro que el ser humano prueba desde que nace. Miel y vino, bebidas de fermentación y renovación de la vida, dones báquicos asociados también a la danza, la de las abejas y la del ritmo del pisoteo de las uvas machacadas por los pies de los cultivadores conscientes de que la técnica habría sido enseñada por el mismo Dioniso.

Importa insistir en que Dioniso está siempre ahí, la fiesta y el carnaval son solo recordatorios, no momentos especiales en los que el dios se manifiesta, pues la vida en sus múltiples formas nunca deja de manifestarse; la celebración de la naturaleza no debería considerarse ruptura con lo cotidiano y liberación de la rutina, sino la manera más auténtica de purificar y renovar las fuerzas vitales del individuo y la comunidad al sumergirse en el flujo del eros y sus metamorfosis.

Javier Betancourt.

La ventana indiscreta.

La ventana indiscreta.

La ventana de la izquierda me llevaba a la dulce vida privada de una pareja. La curiosidad me apremiaba a llegar temprano a casa e inmediatamente me colocaba en un buen lugar de observación. La mujer entraba a eso de las cinco y media, se desnudaba rápidamente y empezaba a realizar los quehaceres para que su hombre encontrara limpias las habitaciones y lista la comida. Era algo gorda; joven, eso sí, y muy dinámica; no se sentaba nunca, parecía una abeja en actividad constante. Cuando llegaba su hombre, ella lo besaba y se quedaban abrazados un momento. Luego él ponía sobre una mesa el periódico que traía bajo el brazo y se tiraba en la cama, lleno de apetitos impostergables, llamando a su mujer con las manos extendidas. Ella lo miraba golosa, vacilando entre ocuparse de la olla que había dejado en la estufa y el placer que le prometía su amado y sin pensarlo mucho corría una delgada cortina y se echaba sobre su hombre. El visillo me nublaba la imagen. A prima noche y con las luces sin encender aún era muy poco lo que podía ver a través del fino velo que la mujer interponía entre ellos y yo. Me complacía el movimiento de aquellos cuerpos en íntima comunicación, aquella alegre fiesta de la carne sudorosa y tensa, adivinada más que efectivamente vista desde mi puesto de mira.

-Ruidos

José Alcántara Almánzar

Si estuvieras aquí.

Si estuvieras aquí.

• DECÍA MI ABUELA •
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Mi abuela decía que el amor es un puñado de hormigas alebrestadas metidas bajo la piel. Que avanzan trepidantes delimitando el terreno. Que si las tientas, las vas a sentir y que si las repeles, las sientes más. —Tú déjalas —me dijo—, un día avanzarán tu cuerpo, se conocerán y de pronto, encontrarán la paz en el calor de tu piel, y ten por seguro que a pesar de lo que hagas, ahí se van a quedar, porque te pertenecen, se pertenecen y eso no lo cambia nadie…
Ella decía tantas cosas.

🌬️

Digna.

Digna.

• SERIALES •

The Witcher
T1 E3
Luna traicionera

Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra)
—Te asustaría saber que no conoces cada uno de mis pensamientos.

Istredd (Royce Pierreson)
—Me estás subestimando.
Iba a ir a Temeria por ti.

Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra)
—Esa fue tu decisión.

Istredd (Royce Pierreson)
—¿Para desperdiciar mis días con chismes de la corte?
Es tu fetiche, no el mío.

Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra)
—Un verdadero hombre expresa sus deseos.

Istredd (Royce Pierreson)
—¿Y cómo los reconozco?
Haces pasar tus deseos por míos.
Stregobor tenía razón, es justo por eso estás aquí, es justo lo que ella te ordenó. Todos somos peones.

Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra)
—No me aleccionará un hombre que se cree que el mundo es una aventura romántica.
¡Mi mundo es cruel! ¡impredecible!
¡Llegas, sobrevives, mueres!

Istredd (Royce Pierreson)
—No te queda el papel de víctima.

Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra)
—Ni a ti el de héroe.

Istredd (Royce Pierreson)
—¡Estás enojada porque perdiste la oportunidad de ser bella!

Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra)
—¡Quiero ser poderosa!

Istredd (Royce Pierreson)
—Para que todos te adoren y te vean.

Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra)
—Me corresponde.

Istredd (Royce Pierreson)
—No hay poder ni belleza que te haga sentir digna de nada.

Tejedores de sueños.

Tejedores de sueños.

• DECÍA MI ABUELA •
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Decía mi abuela que los corazones felices siempre duermen menos, por inquietos, por valientes; porque todo lo que da felicidad te mantiene vivo y cuando uno está vivo, se mantiene despierto. Y que no se confunda con soñar, porque uno sueña mejor cuando está alerta. ¡Mántente despierto! ya habrá tiempo en la eternidad para dormir.

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¿A dónde vamos a parar?

¿A dónde vamos a parar?

John y Mary se conocen.
¿Qué pasa después?
Si quieres un final feliz, elige el A.

John y Mary se enamoran y se casan. Ambos tienen trabajos dignos y muy lucrativos, que les parecen interesantes y estimulantes. Compran una casa encantadora. El valor de las propiedades sube. Cuando finalmente pueden pagar por un servicio de limpieza, tienen dos hijos, a quienes adoran. Los niños crecen bien. John y Mary tienen una estimulante y a la vez desafiante vida sexual, y también amigos que valen la pena. Juntos disfrutan de divertidas vacaciones. Se jubilan. Ambos tienen pasatiempos que encuentran estimulantes y desafiantes. Por último, mueren. Este es el final de la historia.

-Finales felices: A

Margaret Atwood