Espectáculo aéreo.

Espectáculo aéreo.

«Una fotografía debe ser agradable, alegre y bella. Ya hay un montón de cosas aburridas en la vida».
Auguste Renoir

Mina de uranio Arlit, Francia
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Mont Saint-Michel. Normandía, Francia.
Dailyoverview / Garrit Wes Anderson
Alcaldía Venustiano Carranza, Cd. México
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Kastellet o La Ciudadela. Copenhague, Dinamarca.
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Puerto de camiones en Los Angeles, Cal.
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Cataratas del Niágara. Ontario, Canadá
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Costas de Valparaíso, Chile
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Monte Fuji, Japón
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Old Harry Rocks. Dorset, Inglaterra
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Meseta de Adrar. Atar, Mauritania
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Infantilerías

Infantilerías

«’¡Mentiroso! ¡Mentiroso!’, me gritó usted papá, porque me salí del mundo y luego ordenó:
—¡Vete a ese rincón! ¡Híncate! Pon los brazos en cruz y pídele a Dios que te perdone tantísimas mentiras como has dicho esta triste noche en la que te esperamos sin esperanzas de volver a hallarte.
Y aquí estoy en el rincón, viendo mi sombra sobre la pared de adobe, con las rodillas y los brazos muy cansados, con mis tiritas de regalos tiradas en el suelo, oyendo cómo roncan mis padres, mientras yo estoy crucificado sólo porque vi las trescientas sesenta y cinco casas de Dios, vi a Marta y a María planchándole sus vestidos, vi a Santa Rita, a los remolinos de pájaros, a su altarcito para que recen, vi a las Once Mil Vírgenes todas chiquititas, cubiertas de flores sonrosadas, vi al Rey del Mundo que tuvo la atención de hacerme tantos regalos, vi al Hombre, escondido en el cerro con su carabina y que sólo sale para ver los huesos de los muertos Antiguos, que ahora me parece que él mismo los mató, vi a los Apóstoles y si no vi a Judas es porque ya se había huido y vi a san José… ¡Y aunque les pese, los vi y los vi y los vi!… Papá, no apague la vela. ¡Ya la apagó! Papá, no me diga mentiroso, porque los vi, los vi y los vi… por eso ahora estoy crucificado en este rincón oscuro…»

-El mentiroso (Andamos huyendo, Lola)

Elena Garro.

Dislates.

Dislates.

«Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura que nos mantiene andando cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo.»

Julio Cortázar.

Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Ilustración de John Tenniel.
Bon voyage, le vie.

Bon voyage, le vie.

«Las calles me pertenecen, pero no hay casas; fueron desde la niñez destruidas. Sus habitantes vagan por el aire en busca de alojamiento.»

MARC CHAGALL.

Bataille de fleurs
1967
Marc Chagall
Le pont bleu
1968
Marc Chagall
Lune rousse au Cap de’Antibes.
1969
Marc Chagall
Odisea.

Odisea.

«—¡Cómo! —exclamé—. ¡Estamos prisioneros en una erupción! ¡La fatalidad nos ha lanzado por el camino de las lavas incandescentes, de las rocas ardientes, de las aguas hirviendo y de todas las materias eruptivas! ¡Vamos a ser empujados, expulsados, lanzados, vomitados por los aires con los trozos de roca, las lluvias de cenizas y de escoria, en un turbión de llamas! ¡Y eso es lo mejor que puede ocurrirnos!
—Sí —respondió mi tío, mirándome por encima de sus gafas—, porque es la única probabilidad que tenemos de volver a la superficie de la tierra.
[… ] Yo me preguntaba entonces cuál podría ser aquella montaña y en qué parte del mundo nos expulsaria».

Viaje al centro de la tierra.

Jules Verne.

Travesía.

Travesía.

«Al principio no vi nada; mis ojos, acostumbrados a la oscuridad, se deslumbraron y se cerraron bruscamente. Cuando pude abrirlos, me quedé más que maravillado, alucinado.
—¡El mar! —exclamé.
—Sí —respondió mi tío—, el mar Lidenbrock. No creo que ningún navegante me dispute el honor de haberlo descubierto ni el derecho de darle mi nombre.
Un inmenso manto de agua, que podía ser el comienzo de un lago o de un océano, se extendía mas allá de lo que alcanzaba la vista. La playa, muy abierta, regalaba a las últimas ondulaciones de las olas una arena fina, dorada y llena de pequeñas conchas donde vivieron los primeros seres de la Creación. Las olas chocaban con ese murmullo sonoro particular que producen en todo lugar cerrado e inmenso; la espuma se levantaba con el soplo del viento y me salpicaba la cara.
[… ] Era un verdadero océano con el mismo contorno de las playas terrestres, pero desierto y de un aspecto espantosamente salvaje».

Viaje al centro de la tierra.

Jules Verne.

Minientrada

Participio absoluto.

• MINIFICCIÓN •

Antes del fin del mundo.

Javier Vela

Un meteorito había colisionado contra el planeta tierra sin el menor estrépito. Un par de horas mas tarde, sin embargo, todos los noticiarios profetizaban el Apocalipsis. Miles de botiquines de primeros auxilios fueron ávidamente dispensados. El precio del petróleo marco cifras insólitas. Ana pidió permiso en el trabajo para pasar más tiempo con sus hijos. Stefan y su novio se besaron como si se tratase de la última, de la primera vez. La gente comenzo a salir de casa con un raro calambre de entusiasmo. A veces sonreían. A veces simplemente se sentaban sobre un palmo de césped y esperaban a la salida del sol. Lo que llamamos mundo, lejos de extinguirse, giró sobre sí mismo con renovado ímpetu. El meteorito nunca apareció.