Monolitos.

Monolitos.

«Enemigos o no, los pueblos respetaban al anciano Amaliwak por su sapiencia, su entendimiento de todo y su buen consejo, los años vividos en este mundo, su poder de haber alzado, allá arriba en la cresta de aquella montaña, tres monolitos de piedra que todos, cuando tronaba, llamaban los Tambores de Amaliwak. No era Amaliwak un dios cabal; pero era un hombre que sabía; que sabía de muchas cosas cuyo conocimiento era negado al común de los mortales: que acaso dialogara, alguna vez, con la Gran-Serpiente-Generadora, que, acostada sobre los montes, había engendrado los dioses terribles que rigen el destino de los hombres, dándoles el Bien con el hermoso pico del tucán, semejante al Arco Iris, y el Mal, con la serpiente coral, cuya cabeza diminuta y fina ocultaba el más terrible de los venenos».

-Los advertidos

Alejo Carpentier.

Allá donde hay paz.

Allá donde hay paz.

«El arte no es lo que ves, sino lo que haces que otros vean».
Edgar Degas.

A la orilla
Tomás Sánchez
Inundación
Tomás Sánchez
La meditación de la garza
Tomás Sánchez
El reto
Tomás Sánchez
Perder el paraíso
Tomás Sánchez
Espejismo
Tomás Sánchez
Levitar
Tomás Sanchez
Autorretrato en tarde rosa
Tomás Sánchez
Contempladores de cascada
Tomás Sánchez
Soñar que el río cae
Tomás Sánchez

Impetuoso cabalga, explorador.

Impetuoso cabalga, explorador.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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SER

He sido viento, alterado deseo que irrumpe en tu vientre y ha salido convertido en vida.
Comí de tu mano, la miel suculenta de tu entrecuerpo.
Morí entre cada latido, que unido al mío gozosos permeamos.
De tu piel fui poeta, esclavo perfecto y amo también.
Subí tus montañas, comí entre tus campos y more en tu palacio. Palacio bendito que emana pasión.
En cada sendero hice mella, para que en ellos acunes mi palpitante vida, para que sea mi ejército blanco quien a placer los cubra jadeante.
Besé tus resquicios, ángulos perfectos y moldes concisos de mis presurosas manos.
Me entregué sin cordura, preso ya de tus férvidos ojos, como imán de todo lo que vida tiene en mí.
Acezar tu piel, mi candela eterna.
Después de ser viento, quiero ser tornado y apaciguarme luego en tus costas, abrir tu dulce camino. Conquistador en puerto; fatuo feliz por mirar tu placer. Concupiscencia saldada, por ti, porque en tu ser, yo soy.
Colmar tus espacios, dichosos, integros; derramarlos todos, y sentir que un vuelco te vuelves más de mí.
Porque fui viento entre tus islas y hoy soy mar en calma, bebiendo de tus labios vehementes que me encienden de vuelta y retorno cual siervo a tu humedad.
He sido todo y volveré siempre a ti, a ese rincón soñado en el que firme extasiado, puedo encallar.

Marco de Mendoza.

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Minientrada

Insumisos primarios.

• MINIFICCIÓN •

La joven pareja y el casero.

Isidro Moreno

Descubrieron ignotos y prohibidos placeres. Como consecuencia fueron expulsados por el bonachón de su casero.
Aquello tenía nuevos inconvenientes no previstos, pues suponía que debían buscarse el sustento diario. Además descubrieron y cataron la acritud de la vida, sin embargo, no se arrepentían de su decisión. Ambos se habían aburrido de aquel paraíso y de la monotona felicidad eterna.
Almenos ahora, los días son más animados. A menudo recuerda con nostalgia los viejos tiempos y, con el pequeño Caín en sus brazos, Eva maldice a la serpiente, pero presiente el inicio de una fructífera humanidad.

Liminalidad.

Liminalidad.

«Desde el tiempo de mi infancia no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude traer
mis pasiones de una simple primavera.
De la misma fuente no he tomado
mi pesar, no podría despertar
mi corazón al júbilo con el mismo tono;
Y todo lo que amé, lo amé solo».

EDGAR ALLAN POE
1809 – 1849

“Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.”

Fotografía por Klimbim

Otros amigos se han ido antes; mañana él también me dejará, como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces el pájaro dijo:
“Nunca más”.

Arte de Gregory Hartman

Todo lo que vemos o imaginamos, es sólo un sueño dentro de un sueño.”

Ilustración de Shawn Duarte

“¿Deseas que te amen?
Nunca pierdas, entonces,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser,
y aquello que simulas, jamás serás”.

Pintura de Jack Morefield

“Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura.”

Expedición.

Expedición.

«Habíamos salido con tiempo nublado, pero estable. No había que temer calores asfixiantes ni lluvias catastróficas. Un tiempo de turistas.
El placer de recorrer a caballo un país desconicido me hacía fácil el comienzo de la aventura. Me entregaba por completo a la felicidad del excursionista, lleno de deseos y de libertad. Empecé a poner de mi parte en el asunto.
“Después de todo —me decía yo—, ¿Qué peligro corro? ¿El de viajar en medio del país más interesante o escalar una montaña muy famosa? O, si se ponían mal las cosas, ¿bajar al fondo de un cráter apagado? En cuanto a las existencia de una galería que comunique con el centro del Globo, no es sino pura imaginación y pura imposibilidad. Por tanto, lo que haya de bueno en esta expedición hay que aprovecharlo sin escatimar.”
Apenas acababa yo estos razonamientos, ya habíamos salido de Reykjawik.
Hans marchaba a la cabeza, con paso rápido, regular y continuo.
[… ] Islandia es una de las mayores islas de Europa, mide 1400 millas de superfície y no tiene mas que sesenta mil habitantes. Los geografos la han dividido en cuatro partes y teníamos que atravesar casi de refilón la que lleva el nombre de país del cuarto del suroeste, Sudvestr Fjordúngr».

Viaje al centro de la tierra.

Jules Verne

Prosternación.

Prosternación.

«En general, sus días eran felices; al cerrar los ojos pensaba: Ahora estaré con mi hijo. O, más raramente: El hijo que he engendrado me espera y no existirá si no voy.
Gradualmente, lo fue acostumbrando a la realidad. Una vez le ordenó que embanderara una cumbre lejana. Al otro día, flameaba la bandera en la cumbre. Ensayó otros experimentos análogos, cada vez más audaces. Comprendió con cierta amargura que su hijo estaba listo para nacer y tal vez impaciente. Esa noche lo besó por primera vez y lo envió al otro templo cuyos despojos blanqueaban río abajo, a muchas leguas de inextricable selva y de ciénaga. Antes (para que no supiera nunca que era un fantasma, para que se creyera un hombre como los otros) le infundió el olvido total de sus años de aprendizaje».

-Las ruinas circulares

Jorge Luis Borges.