¿De qué te vale?

¿De qué te vale?

• SERIALES •

Game of Thrones
T.6, E.6:
Blood of my blood

Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau)
—Reuniré a los mejores asesinos. Los llevaré al septo y les quitaré la cabeza al Gorrión Supremo y a los demás gorriones.

Cercei Lannister (Lena Headey)
—No puedes

Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau)
—¡Tiene a nuestro hijo!
¡Se lo robo!
Destrozó a nuestra familia.
¿Cómo debemos tratar a quien nos destroza?

Cercei Lannister (Lena Headey)
—Sin piedad, y eso haremos.
Si matas al Gorrión Supremo, no saldrás del septo vivo. Sin ti, nada tiene sentido.
Ponte a la cabeza del ejército donde debes estar, donde mi padre te quería. Muestrales a nuestros hombres dónde poner su lealtad. Muéstrales lo que son los Lanister, qué les hacemos a los enemigos. Y recupera ese tonto castillo porque es nuestro y puedes hacerlo.

Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau)
—Pronto te juzgarán. Debo estar presente contigo.

Cercei Lannister (Lena Headey)
—Será un juicio por combate.
Tengo a
‘La montaña’.
Nos fortalecieron a ambos, todos ellos.
No tienen idea de lo fuerte que somos.
No saben qué les haremos.
Siempre estuvimos juntos.
Siempre estaremos juntos.
Somos los únicos dos en el mundo.
Tú y yo.

Miedo cegador.

Miedo cegador.

«Yo no sé lo qué sentiría mi madre realmente. Ni unos ni otros nos habían hecho mucho daño, salvo por lo que se llevaban los alzados. Por otro lado, mis hermanos estaban con éstos, que cada vez eran más numerosos. Nadie sabía cuántos eran. Pero sabíamos que eran cada vez más bravos. Todavía pedían, no robaban, pero ya ustedes saben lo que es pedir con escopeta. ¿Quién iba a negarles nada? Y menos que nada, un buche de café, que a nadie se le niega. Así llegamos a la aparición de aquellos cinco. Cada uno traía un arma: rifles, unos más cortos, otros más largos, salvo uno, el jefe, que traía una ametralladora de mano y una barba más tupida que la de los otros. No subían del pueblo ni bajaban de las lomas. Venían de otra parte y, al parecer, huyendo. Sabíamos que la candela se iba animando por allí».

-Un buchito de café

Lino Novás Calvo.

Si estuvieras aquí.

Si estuvieras aquí.

• DECÍA MI ABUELA •
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Mi abuela decía que el amor es un puñado de hormigas alebrestadas metidas bajo la piel. Que avanzan trepidantes delimitando el terreno. Que si las tientas, las vas a sentir y que si las repeles, las sientes más. —Tú déjalas —me dijo—, un día avanzarán tu cuerpo, se conocerán y de pronto, encontrarán la paz en el calor de tu piel, y ten por seguro que a pesar de lo que hagas, ahí se van a quedar, porque te pertenecen, se pertenecen y eso no lo cambia nadie…
Ella decía tantas cosas.

🌬️

Tejedores de sueños.

Tejedores de sueños.

• DECÍA MI ABUELA •
🌬️

Decía mi abuela que los corazones felices siempre duermen menos, por inquietos, por valientes; porque todo lo que da felicidad te mantiene vivo y cuando uno está vivo, se mantiene despierto. Y que no se confunda con soñar, porque uno sueña mejor cuando está alerta. ¡Mántente despierto! ya habrá tiempo en la eternidad para dormir.

🌬️

Guerra entre hermanos.

Guerra entre hermanos.

• SERIALES •

Vikingos

Donal Logue (Rey Horik):

Esperaremos a ese demonio traicionero, y también a tu hermano. Salvo que Rollo te haya dicho otra cosa.

Travis Fimmel (Ragnar Lothbrok):

No, Rey Horik. No he tenido noticias de mi hermano, pero aún creo en mi corazón que no me traicionará, por que no tiene motivos.

Gustaf Skarsgård (Floki):

¿Quién necesita un motivo para la traición? Uno siempre debe pensar lo peor Ragnar, hasta de su propia familia. De esa manera, evitas muchas decepciones en la vida.

Juego maestro.

Juego maestro.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Cómplices

Camino trémulo; pensando, considerando si acaso volver o mejor huir. La obscuridad de la madrugada nubla mi vista, mi raciocinio incluso. Las manos llenas de sangre gotean el piso azulejado, lo tiñen, y yo en desconcierto no decido qué hacer. Se escuchan voces, voces que no distingo, ni quiero. A lo lejos, una luz escapa entre los árboles, el viento alterado se lo permite. ¿Es acaso un atisbo de que la naturaleza reclama mis actos? Mis manos frías me recuerdan que llevo la sangre inocente embarrada como claro ejemplo de esta conjugación entre mi padre y yo. Ambos somos culpables y el sol que intentará asomarse en unas horas será testigo de cada gota derramada. El cuchillo cruel y desafiante membró sus vidas, y peor aún, fui yo con ahínco, quien blandio el arma bajo sus cuellos palpitantes.
Pero es tarde ya. Se ha consumado. El padre me ha ordenado seguir y yo, casi como un fiel palurdo, he obedecido. El sol ya viene, no hay tiempo a reclamos, miedos, ni arrepentimientos; debo seguir. Miro a mi padre quién ya se lava las manos. ¡Pilatos estaría orgulloso, padre! Pues lo hace con enjundia y garbo, casi como un galeno apresto al bisturí. Yo en cambio, aún tiemblo un poco, de miedo, de arrepentimiento, de no sé qué, pero tiemblo.
Las voces están cerca, se oye la turba. ¡Vienen aquí!, ¡lo saben!, ¡saben lo que hemos hecho! Mi padre grita que limpie, que limpie todo ya, que la gente estará aquí pronto y debe encontrar todo limpio, inmaculado; sin rastro de nuestra faena. Miro pasmado pero acudo a la orden. Mi corazón entra en paro o eso creo sentir. Lavo mis manos una y otra y otra vez. No sé cuántas, hasta que mi piel queda añejada por la lejía y el agua. El sol se asoma y de pronto, se oye un grito «¡Don Juan!» Es mi padre a quien llaman, ese grito es para él, quizá no saben que estoy yo aquí, puedo huir o quedarme. Pero al fin he sido cómplice, y valeroso debo enfrentar como me enseño mi padre. Mamá sale desde el fondo y me alivio, ¡ella nos salvará, siempre nos salva! Sigue de largo y saluda a papá. Son cómplices sin duda. No hay nada que hacer. Me deshago del mandil ensangrentado que llevo puesto y una vez que quiero correr, la luz que entra por la doble puerta me ciega, es tarde ya, muy tarde. Papá ha abierto la pollería y debemos atender. La venta de pollo fresco, nunca es un negocio fácil.

Marco de Mendoza

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Esperanza y candor.

Esperanza y candor.

• MINIFICCIÓN •

Idilio

Mario Benedetti

La noche en que colocan a Osvaldo (tres años recién cumplidos) por primera vez frente a un televisor (se exhibe un drama británico de hondas resonancias), queda hipnotizado, la boca entreabierta, los ojos redondos de estupor.
La madre lo ve tan entregado al sortilegio de las imágenes que se va tranquilamente a la cocina. Allí, mientras friega ollas y sartenes, se olvida del niño. Horas más tarde se acuerda, pero piensa: «Se habrá dormido.» Se seca las manos y va a buscarlo al living.
La pantalla está vacía, pero Osvaldo se mantiene en la misma postura y con igual mirada extática.
«Vamos. A dormir», conmina la madre.
«No», dice Osvaldo con determinación.
«Ah, no. ¿Se puede saber por qué?»
«Estoy esperando.»
«¿A quién?»
«A ella.»
Y señaló el televisor.
«Ah. ¿Quién es ella?»
«Ella.»
Y Osvaldo vuelve a señalar la pantalla. Luego sonríe, candoroso, esperanzado, exultante.
«Me dijo: querido.»

Cosas de familia.

Cosas de familia.

«Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos. Únicamente a través del amor y la amistad podemos crear la ilusión momentánea de que no estamos solos».
Orson Welles

Expresiva mirada.

Expresiva mirada.

«Catarina, de pie, observaba con malicia al marido, cuya seguridad se había desvanecido para dar campo a un hombre moreno y menudo, forzado a ser hijo de aquella mujercilla grisácea… Fue entonces cuando el deseo de reír se tornó más fuerte. Por suerte, nunca necesitaba reír realmente cuando sentía ganas de hacerlo: sus ojos adquirían una expresión astuta y contenida, se hacían más estrábicos, y la risa salía por los ojos. Le dolía un poco no ser capaz de reír. Pero nada podía hacer al respecto: desde pequeña había reído por los ojos, desde siempre había sido estrábica».

-Lazos de familia

Clarice Lispector.

Cuando el futuro nos alcance.

Cuando el futuro nos alcance.

• SERIALES •

TRIBUS DE EUROPA
T.1 E.5

Varvara (Melika Foroutan):
—Eres mi propiedad, Kiano, mi juguete, ¿por qué te dejaría ir?

Kiano (Emilio Sakraya):
—Porque quiero ser libre

Varvara (Melika Foroutan):
—Solo la muerte libera a los Cuervos

Kiano (Emilio Sakraya):
—Quiero convertirme en uno

Varvara (Melika Foroutan):
—¿Qué distingue a un cuervo?

Kiano (Emilio Sakraya):
—Fuerza, honor…

Varvara (Melika Foroutan)
—¿Fuerza, honor?

Kiano (Emilio Sakraya):
—Y la disposición a matar.

Varvara (Melika Foroutan):
—Bien.
Pero, ¿qué le falta, Bozies?

Bozies (Varios):
—La disposición a morir

Varvara (Melika Foroutan):
—¿Tienen miedo de morir, Bozies?

Bozies (Varios):
—¡No, Lord Varvara!

Varvara (Melika Foroutan):
—Pero tú sí, Kiano. Tú tienes miedo de morir.