Dos por uno.

Dos por uno.

芦Una tarde Armando lleg贸 cansado del trabajo, se quit贸 los zapatos, movi贸 lentamente los dedos de los pies y encendi贸 la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmi贸. Cuando despert贸 el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero despu茅s se rehizo e insult贸 concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la ma帽ama siguiente se habia suicidado禄.

-El otro Yo

Mario Benedetti.