El desierto.

El desierto.

En el desierto arden las penas / de los hombres cansados
No existe el horizonte
Más allá de lo visto reside / la tristeza de la arena
¿Dónde levanta el viento / su vestido de sed?
A mitad del desierto / nacen los sueños de la sombra
Todo es posible

Desierto IV, Mario Bojórquez.

Mística Desértica

El interrogador de la Esfinge
Elihu Vedder

El desierto dorado
Brad Kunkle

El interrogador de la Esfinge
Ben Tankard

Apocalipsis
Manfred Höning

El desierto
Gustave Guillaumet

Paisaje desértico con cactus, jerbos y armadillo
Edmonston & Douglas

Cristo en el desierto
Iván Kramskoy


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Lo que incauta el desierto.

Lo que incauta el desierto.

«Le lleva unos segundos recuperar el aliento, pulso y plena conciencia de la extensión inabarcable de arena rojiza que lo rodea. Por primera vez, le parece peligrosa. La parálisis del desierto es un disfraz, una fachada tras la que se oculta un entramado prehistórico de túneles sobrepoblados de alimañas, piensa. Se enjuga el sudor con la manga de la camisa y recuerda que en Nueva York es invierno; más bien, recuerda haber leído en la carta de L. C. que en Nueva York es invierno. Desde que se mudaron, apenas registra el paso del tiempo».

Famous blue raincot, Aixa de la Cruz.


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Escuchar a la arena.

Escuchar a la arena.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

SE DICE QUE… 💭

«Cuando en medio del desierto escuches a un grano de arena narrar la historia de cada grano de arena, sabrás que al fin te has convertido en un oído infinito».

⚜ El desierto

Edmond Jabès

… 💭

🍸


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Turbulenta y perversa.

Turbulenta y perversa.

«Aquel día, mientras aseguraba puertas y ventanas en previsión del desastre, nos habló de la tramontana como si fuera una mujer abominable pero sin la cual su vida carecería de sentido. Me sorprendió que un hombre de mar rindiera semejante tributo a un viento de tierra.
—Es que éste es más antiguo —dijo—.
Daba la impresión de que no tenía su año dividido en días y meses, sino en el número de veces que venía la tramontana. “El año pasado, como tres días después de la segunda tramontana, tuve una crisis de cólicos”, me dijo alguna vez. Quizás eso explicaba su creencia de que después de cada tramontana uno quedaba varios años mas viejo. Era tal su obsesión, que nos infundió la ansiedad de conocerla como una visita mortal y apetecible».

-Tramontana (Doce cuentos peregrinos)

Gabriel García Márquez.