Turbulenta y perversa.

Turbulenta y perversa.

«Aquel día, mientras aseguraba puertas y ventanas en previsión del desastre, nos habló de la tramontana como si fuera una mujer abominable pero sin la cual su vida carecería de sentido. Me sorprendió que un hombre de mar rindiera semejante tributo a un viento de tierra.
—Es que éste es más antiguo —dijo—.
Daba la impresión de que no tenía su año dividido en días y meses, sino en el número de veces que venía la tramontana. “El año pasado, como tres días después de la segunda tramontana, tuve una crisis de cólicos”, me dijo alguna vez. Quizás eso explicaba su creencia de que después de cada tramontana uno quedaba varios años mas viejo. Era tal su obsesión, que nos infundió la ansiedad de conocerla como una visita mortal y apetecible».

-Tramontana (Doce cuentos peregrinos)

Gabriel García Márquez.

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