Flores en Prosa.

Flores en Prosa.

«Dichosos aquellos que son capaces de entender el lenguaje de las flores y de las cosas mudas».

Charles Baudelaire.

Concierto Floral

Thorns and Roses
Naska Artwhelve

Indesicion
Stephan Duquesnoy

Flor
Salvador Delgado

Peonies and Doves
Jeszika Le Vye

Narciso de Manojo
Macoto Murayama

Sin título (de la floración, una dispersión de flores y otras cosas)
Edwin Parker

Flor Fractal
María Oriza

Meditación (En el balcón)
Vojtěch Preissig

La unión de la esperanza y la tristeza
Gail Potocki

Eternidad.

Eternidad.

«De mi cuerpo descompuesto crecerán las flores y yo estaré en ellas. Eso es eternidad».

Edvard Munch

Jai Raphael
Jai Raphael
Jai Raphael
Jai Raphael
Jai Raphael
Jai Raphael
Jai Raphael
Deseos.

Deseos.

«—Todo lo que usted me dice ahora es muy triste, señor Abad; pero una cosa me consuela, y es que allá arriba, en el paraíso de las estrellas, seré todavía el Delfín… Sé que el buen Dios es mi primo y que sabrá tratarme como corresponde a la altura de mi rango.
Luego añade, volviéndose hacia su madre:
—¡Que me traigan mis más bellos vestidos, mi jubón de armiño blanco y mis escarpines de terciopelo! Quiero hacerme fuerte ante los ángeles y entrar en el paraíso vestido de Delfín.
Por tercera vez, el capellán se inclina hacia el pequeño Delfín y le habla nuevamente en voz baja… En medio de su discurso, el niño le interrumpe con cólera:
—¿¡Pero entonces, grita, esto de ser Delfín, no sirve absolutamente para nada!?
… Y, sin querer atender a nada más, el pequeño Delfín se vuelve hacia la muralla, y llora amargamente».

-La muerte del delfín

Alphonse Daudet

Trágicas esperanzas.

Trágicas esperanzas.

«8 de octubre

Quiero darle las gracias a la muerte cuando venga, pues ahora el plazo se vencerá demasiado pronto como para que me sienta capaz de seguir esperando. Sólo tres cortos días de otoño más y sucederá. ¡Qué ansioso estoy de que llegue el último instante, el último de todos! ¿No debería ser un instante de dicha y de indecible dulzura? ¿Un instante de máxima sensualidad?

Tres cortos días de otoño y la muerte entrará aquí, en mi habitación. ¿Cómo se comportará? ¿Me tratará como a un gusano? ¿Me agarrará del cuello y me estrangulará? ¿O meterá su mano en mi cerebro? Sin embargo, ¡yo me la imagino grande y bella, de una majestuosidad salvaje!».

-La muerte

Thomas Mann

Inundame.

Inundame.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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M I F

Inundame con tu espacio, con tu cuerpo, con tu saliva; con tu maremoto blanco explotado de placer.
Inundame, que te busco completo, interminable. Derramarme en tu centro quiero, puedo.
Inundame con tu sudor, poseído, jadeante, agotado.
Inundame el alma con tu espacio; desde el resquicio de mi baja voz, hasta ahí donde se extingan tus jadeos impulsados por mi embestir.
Inundame en un beso sucio, atracón de piel y secreción; vuelve luego he inundame de nuevo con encanto, con pasión, y asfixia con tu lengua mi garganta, que de tu miel, mi carne vive ansiosa.

Marco de Mendoza

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Exímarse

Exímarse

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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En un beso

Te quiero besar lento, muy lento, como si el tiempo no existiera, como dueños de ese único momento y de cada una de sus consecuencias. Besarte el cuerpo, la piel, tus rincones, en especial tus dulces rincones. Besarte tanto, que se te tatue el alma entera con mis besos. Besarte a ratos. Besarte entero y devorarte luego rabioso, impetuoso; con celo, con sucia lujuria. Con vulgar deseo; deseo de ti, de tu cuerpo que me mata y me controla. De tu cuerpo que me pide poseerlo todo, devorarlo, acabarlo, eximirlo. Repetirnos.
Quiero besarte, besarte tanto que en un beso sangre el placer brutal de tus deseos culminados, de tu miel perversa gota a gota entre mis labios. Besarte todo, besar tu brisa blanca dulce que jadea y enloquece mi deseo, mientras mi lengua embrutecida lame en ti cada hilo desprendido, seducido, acidulado.
Quiero besarte y extinguirnos con el alba, despertarnos luego en otro beso mancillado de mi blanco proceder en tus labios que palpitan, y terminar después en tu hueco amado como preso de este instante, de todo lo imposible que se vuelve fácil si te tengo aquí, inmerso en mí.

En un beso tuyo todo quiero.

Marco de Mendoza

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Almizcle.

Almizcle.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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SÉ QUE TENGO

Tengo en la memoria un aguijón clavado que supura sangre y humo. Tengo en mis recuerdos un presagio que se altera fácilmente. Tengo en los bolsillos almidón de suave tacto por si un día me vuelvo polvo.
Llevo en la chaqueta un labial color carmín. Guardo en el alma cicatriz y en el cuerpo un perdiz que se quiere echar a andar.
Llevo brillantina de oro blanco que deslumbra a mi pasar y un montón de risa nueva que parece manantial.
Cargo entre mis sueños esperanza y libertad que se anida con facilidad y un suspiro al tiempo que se va hasta donde estás.
Hay memoria y hay sangre, y humo de almizclero que permea sin parar. Limpia ya mi aura y triunfa libertad porque no hay ni un miedo ni barrero que me impida en pleno vuelo este sueño alcanzar.
Fue presagio y tolete que no vencerá. Es más fuerte mi talante. Es potente y no hay miedo. Es promesa poderosa que me brilla sin parar.

Marco de Mendoza

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Desperté llorando, de alegría.

Desperté llorando, de alegría.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Mi razón

No esperaba despertar llorando. Había dormido mucho y soñado contigo. ¿Qué había en mis sueños que me provocaban llanto? Aquellos días tenía colapsado el sueño, intentaba dormir a tiempo pero no lo conseguía, y es que, ¿cuál era el tiempo? ¿qué determina cuando dormir? y más aún, ¿con quién soñar? Los días eran cortos y las noches largas, en vela. Tomé las píldoras prescritas y me eché a dormir. Di un centenar de vueltas sobre la cama y de pronto no supe de mí.
Ahí estabas, frente a mí. Completamente igual como te imaginé. El cabello oscuro te perfilaba el rostro y esos labios de jugo nuevo que me invitan a besarte, me torturan. Corrí hacia ti, tomé tu mano y de un giro volamos sobre campos de hoja fresca y mares cálidos.
No había pecado, ni temor. Era sol, un cielo insigne y viento alegre.
Pero desperté llorando y aún no sé porqué.
He venido a verte, sigues igual o más brillante. Te he traído flores y me besas a colores. Te abrazo y no puedo soltarte. Lloro. Me abrazas y respiras hondo. Besos a colores. Me tomo de tu mano y caminas a mi lado. He llorado derramado en ti y ahora sé porqué. Porque tú me llenas pleno, porque me sabes a cuero y flores, porque eres todo lo que anhelo. Mi razón.

Marco de Mendoza

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Minientrada

Necesito que alguien, me haga compañía.

• MINIFICCIÓN •

Y ahora vienen por mí

J. Manuel Dorrego Sáenz

Sólo ceniza. Eso es cuanto dejó el rayo que cayó sobre la única palmera de mi isla. Para colmo, ayer rompí por accidente la última de las botellas en las que enviaba mensajes. Sin palmera y sin botellas, he perdido la escencia del náufrago, ese perfil heróico que daba sentido a mi existencia. Ahora tan solo soy un hombre sobre una isla, como un turista en pantalón bermudas. Ya no hay nada épico en mí existencia. No queda nada homérico en mi imagen. Y encima, se acerca un barco hacía la isla: mucho me temo que vienen a rescatarme.