• DESCANSAMOS LOS MARTES •
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Marco de Mendoza
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• DESCANSAMOS LOS MARTES •
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«Tenía entre los brazos el cadáver de mi hermana Asunción, mi hermana Asunción como había sido cuando su belleza me detenía en mitad de los juegos para sonreírle; mi hermana Asunción con sus ojos oscuros, sus manos blancas, sus labios finos que mojaron mis lágrimas.
A Bernarda nadie la vio más. En su cuarto, en el cuarto de Asunción descubrí que la imagen de la Virgen María había sido atravesada con siete alfileres. Debajo de la almohada, en el lecho, encontré unas hojas de aruera, el árbol de las brujas del litoral.
Meses más tarde, le pedí a mi tía que me regalara la alfombra azul. Quizás pensó que desearía guardarla, en memoria de la que había muerto allí. Encendí una gran hoguera en el patio de la casa. Largos años me persiguió el recuerdo de la forma encrespada, cuando se erguía y retorcían los flecos en medio de las llamas crepitantes, rugiendo como un animal de presa que se quema vivo».
-𝐋𝐚 𝐡𝐞𝐜𝐡𝐢𝐳𝐚𝐝𝐚
𝐌𝐚𝐧𝐮𝐞𝐥 𝐌𝐮𝐣𝐢𝐜𝐚 𝐋𝐚𝐢𝐧𝐞𝐳
• MINIFICCIÓN •
Siempre oraba y oraba, piadoso hombre confiando en Dios protector. Una noche escuchó a la Virgen y la abrazo. A la mañana siguiente sus padres comenzaron a buscarlo en la calle. A veces, el diablo es maestro del disfraz.
• MINIFICCIÓN •
También hay hombres en el mundo. A veces nos olvidamos, y pensamos que hay solo mujeres —interminables colinas y planicies de mujeres carentes de interés. Hacemos bromas y nos consolamos las unas a las otras y nuestras vidas pasan rápido. Pero cada tanto, es cierto, un hombre surge inesperadamente entre nosotras como un pino, y nos mira salvajemente, y salimos despedidas, en grandes mareas, cojeando a escondernos en cavernas y sumideros hasta que se haya ido.
• MINIFICCIÓN •
Murcia creía que todos querían volverla loca. Murcia no estaba loca; aquel día solo quería saber qué se sentía cuando el cuerpo arde de pasión; nadie antes la había amado. Tomó su chaqueta azul de lana, y se prendió fuego. Fue entonces cuando supo que aunque ardía como el diablo, bien valía la pena. Ya nadie podría volverla loca. Ella misma había encontrado la manera de volverse loca… de pasión.
• MINIFICCIÓN •
Sí, soy su esposa. Gracias, todavía estoy intentando asumirlo, hace apenas tres horas que hablé con él, cuando me llamó para avisarme que la reunión acabaría tarde. No, no tengo ni idea de quien era la chica que ocupaba el asiento del copiloto. Sí, me duele en el alma, como comprenderá, pero por mucho que usted confíe en una futura recuperación, es un gasto enorme y no podemos permitírnoslo, tengo que pensar en el futuro de mis hijos. No, no espere por mí, estoy preparando la cena de los niños y mañana madrugo, puede desenchufarlo ya. Despídame de él por favor, gracias.
• MINIFICCIÓN •
Extendió su mano para conocer su destino. Había de todo. Obscuridad, deseo, locura. Infiernos por despertar que nadie conocía. La gitana tembló y solo atinó a decir: «Hoy no, Lucifer».
• DESCANSAMOS LOS MARTES •
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• MINIFICCIÓN •
Mientras Aladino duerme, su mujer frota dulcemente su lámpara maravillosa. ¿En esas condiciones, ¿qué genio podría resistirse?
• MINIFICCIÓN •
Fue un duro golpe para Sandro darse cuenta que aquel mundo dorado al que aspiraba no alcanzaba ni al cobre. Se le pusieron verdes los sueños y un doloroso salpullido le entró al corazón cuando se dio cuenta que la realidad apesta.

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