Cosa de la fogosidad.

Cosa de la fogosidad.

«El corcho saltó en el momento preciso en que entraba la madre con cinco copas de champán en una bandeja. ¿Qué se festeja?, dijo la abuela. Un casamiento, dijo la madre. ¡Un casamiento! La abuela, muy emocionada, juntó las palmas a la altura del pecho. ¿Vos sos la novia?, le dijo a Griselda. Sí, abuela, dijo Griselda. Ay, hija, daría cualquier cosa por estar en tu lugar. Griselda se rió. No te rías, hija, vos todavía ni te imaginás lo que es estar entre los brazos de un hombre que te hace volar por… ¡Por favor!, dijo el padre, hacé callar a tu madre y brindemos de una vez. Llenó las copas. ¡Leo!, llamó la madre. Le dio una copa a Griselda y otra a la abuela que ahora explicaba lo que es sentir las manos de tu hombre en las partes más prohibidas de… ¡Por favor, mamá!, la interrumpió la madre, tranquilizate un poco que tenemos que brindar».

-𝐀𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐛𝐨𝐝𝐚
𝐋𝐢𝐥𝐢𝐚𝐧𝐚 𝐇𝐞𝐤𝐞𝐫

La luz se esconde entre las sombras.

La luz se esconde entre las sombras.

«Se necesita darle sangre al diablo para que nos haga caso».
Veneno para las hadas

Sacerdotisa de Delphi John Collier
El hechizado por fuerza Francisco de Goya
Earthbound Evelyn de Morgan
El círculo mágico John William Waterhouse
Circe Invidiosa John William Waterhouse
The love potion Evelyn de Morgan
Live potion. Ludwing Van Bacon
Coligado maldito.

Coligado maldito.

«A la madrugada, arrastró a la niña a la cueva y se burló de su horror, de su desconsuelo. Después, aprovechando que había quedado como inerte, de tan desesperada, la hizo suya sobre el lecho de hojas de eucalipto. Bebió sus lágrimas amargas, la devoró de besos, usó de los pobres artificios que conocía, para provocar el canturreo gutural que trastornaba sus sentidos y recobrar a la mujer exhausta que ayer, ayer no más, rodaba sobre esa tierra fría en brazos del monstruo. Ella se dejaba hacer, ausente. Nada sentía, sino el asco de una respiración jadeante y de un sudor que le empapaba las mejillas. Su mano tanteaba en la sombra, buscando la mano quebrada de su amante muerta».

-𝐑𝐢𝐯𝐚𝐥

𝐌𝐚𝐧𝐮𝐞𝐥 𝐌𝐮𝐣𝐢𝐜𝐚 𝐋𝐚𝐢𝐧𝐞𝐳

¿En qué momento nos apartamos de la gente realmente importante de nuestras vidas?

¿En qué momento nos apartamos de la gente realmente importante de nuestras vidas?

«Un lugar amado por cierto: la parte inferior de mi cama adonde Miguel y yo nos escondíamos a jugar, cómplices y ajenos a la mirada de mis hermanos y de sus hermanas. Al principio se trataba de juegos inofensivos (contarnos historias de terror, pegar estampas en el álbum de estrellas de la televisión que coleccionábamos); después, esos otros juegos de la piel tan comunes en las historias privadas de las familias, que más allá de los tabúes y las prohibiciones tienen su origen en la pureza: dos cuerpos nuevos que se tocan y se descubren y se reconocen. Es que desde el principio de los tiempos, el placer siempre ha comenzado por el tacto. La piel que se incendia y cuyo goce es el más profundo de los saberes. Un saber que no nos abandonará jamás: aún puede quitarme el aliento el recuerdo de su miembro sonriendo en la comisura de mis nalgas».

Un deseo realizaro,
Ana Clavel.

La existencia de un dios amoroso (?).

La existencia de un dios amoroso (?).

• SERIALES •

MISA DE MEDIANOCHE
M1:E4 Libro IV: LAMENTACIONES

Erin Green (Kate Siegel)

—Estoy pensando que debes creer que soy tonta.

Riley Flynn (Zach Gilford)

—No

Erin Green (Kate Siegel)

—Rezaste conmigo todo el día. Y te amo por eso. Pero tú no crees en nada de eso.

Riley Flynn (Zach Gilford)

—Lo entiendo. Entiendo porqué es llamativo, el consuelo. Todo pasa por algo. Hay algo bueno en todo. Qué hay un plan. Es… no sé. Supongo que solo viví un momento de completa sorpresa que reta la existencia de un dios amoroso.

Erin Green (Kate Siegel)

—¿Así que tú crees que estoy Loca?

Riley Flynn (Zach Gilford)

—No

Erin Green (Kate Siegel)

—¿Qué soy ingenua?

Riley Flynn (Zach Gilford)

—No. Creo que todos queremos con tantas ganas qué haya una razón. Para todos. Y justicia, y consuelo cuando morimos.

Erin Green (Kate Siegel)

—Sí, de ahí viene la religión. Esa es la pregunta.

¿Qué pasa cuando morimos?

Riley Flynn (Zach Gilford)

—¿Qué demonios pasa?

Erin Green (Kate Siegel)

—¿Y qué crees?, ¿Qué pasa cuando morimos, Riley?

Riley Flynn (Zach Gilford)

—No lo sé. Y no confío en nadie que nos diga que lo sabe, pero solo puedo hablar por mí mismo, supongo.

Erin Green (Kate Siegel)

—Habla por ti mismo. ¿Qué pasa cuando mueres?

Riley Flynn (Zach Gilford)

—Cuando muera mi cuerpo dejará de funcionar. Se apagará. De pronto o gradualmente. Mi respiración se detiene, mi corazón deja de latir. Muerte clínica. Y un poco después, como cinco minutos después, las neuronas empezarán a morir. Mientras tanto, en medio de eso, tal vez mi cerebro libera una carga de DMT. Es la droga psicodélica liberada cuando soñamos, así que sueño. Sueño en grande, más que nunca, porque es lo que queda. Todos los restos de DMT de una vez y mis neuronas se dispararán y veo fuegos artificiales de memorias e imaginación y estoy… como drogado. De verdad drogado porque mi mente está buscando en las memorias. Largo y corto plazo, y los sueños se mezclan con las memorias y se cierra el telón. La ovación final. El sueño que termina todos los sueños. Un último gran sueño mientras mi mente dispara el último jodido misil, y luego… Me detengo.

[…]

¿Qué quiere mamá?

¿Qué quiere mamá?

«Al día siguiente era sábado, y yo estaba contenta. Mamá trabaja de camarera todo el fin de semana en el Paris Coffee House, donde los camareros han estado enseñándole francés desde que papá se fue. Tiene suerte, porque su trabajo le gusta de verdad: los clientes, la cafetería, la decoración, todo le entusiasma, y sólo se pone triste cuando vuelve a casa. Le di el desayuno en el porche delantero a las diez de la mañana, y Joanna la acompañó andando hasta el autobús».

-Mujeres y niñas

Grace Paley.

Hombre libre.

Hombre libre.

«Un hombre sólo puede ser él mismo mientras está solo; si no ama su soledad, el no amará su libertad, porque únicamente cuando está solo, es realmente libre».

Arthur Schopenhauer

Alexander Sviridov
Alexander Sviridov
Alexander Sviridov
Alexander Sviridov
Alexander Sviridov
Alexander Sviridov
Un nuevo orden.

Un nuevo orden.

• SERIALES •

HOUSE OF THE DRAGON

Princess Rhaenys (Eve Best)

—Ya sea con mi hija o con alguien más, tu padre volverá a casarse, tarde o temprano. Su nueva esposa le dará nuevos herederos y las posibilidades es que uno de ellos sea varón. Cuando llegué a la edad, tu padre haya fallecido, los hombres el reino esperaran que él sea el heredero, no tú. Porque ese es el orden de las cosas.

Princess Rhaenyra (Milly Alcock)

—Cuando sea reina, crearé un nuevo orden.

Princess Rhaenys (Eve Best)

—Desearía que así fuera Rhaenyra. Pero los hombres del reino ya tuvieron su oportunidad de nombrar a una reina regente en el Gran Consejo y se lo negaron.

Princess Rhaenyra (Milly Alcock)

—Se lo negaron a usted, princesa Rhaenys. La reina que nunca fue. Pero se arrodillaron ante mí y me llamaron «heredera al trono».

Princess Rhaenys (Eve Best)

—¿Le recordaste eso a los hombres de tu padre al llenar sus copas? Esta es la dura verdad que nadie más se atreve a decirte. Los hombres preferirán ver que el trono arda antes que dejar que una mujer ascienda al trono de hierro. Y tu padre no es un tonto.

¡Arder así!

¡Arder así!

• MINIFICCIÓN •

Loca pasión

Marco de Mendoza

Murcia creía que todos querían volverla loca. Murcia no estaba loca; aquel día solo quería saber qué se sentía cuando el cuerpo arde de pasión; nadie antes la había amado. Tomó su chaqueta azul de lana, y se prendió fuego. Fue entonces cuando supo que aunque ardía como el diablo, bien valía la pena. Ya nadie podría volverla loca. Ella misma había encontrado la manera de volverse loca… de pasión.