Take your time.¹

Take your time.¹

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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AFORISMOS


Se dice mucho: «Éramos felices, y no lo sabíamos».

Tal vez ahora mismos estamos gestando nuestros momentos felices de mañana y no lo sabemos…


Alfredo Beltrán León

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¹ Lo leí en una taza.

Minientrada

Ella es así.

• MINIFICCIÓN •

Infortunio

Marco de Mendoza

Ella se acercó a mi, yo no la llamé. Vino un día de otoño y se quedó. Me dijo que estaba lista y que yo debía empacar. Ese día salimos por la puerta principal, todos nos vieron, partimos plaza. Entre aplausos y vitoreos les dije adiós. —Mira —le dije—, nos han traído mariachi. Todos cantaban. De pronto, no quería irme; era mi celebración, yo estaba feliz. Ella me tomo de la mano y seguimos de largo. Yo miraba a todos y de pronto, me di cuenta que ellos tampoco querían que yo me fuera, estaban llorando. Cada uno lloraba tanto, que me dolía. Solté su mano con brusquedad y le grité que no me iría. En sus ojos botaba fuego. Me miró y me dijo: «Nadie engaña a la muerte, ya empacaste. Es hora de irnos».

Una exclamación permitida.

Una exclamación permitida.

«Comienzas a marchar ajeno a tus pasos, entre la gente eufórica por la navidad, por otro año venidero. Te extraña que se festeje el paso del tiempo por que en el fondo tú te sientes atrapado en un eterno presente. Crees que la vida pasa en un instante y que vivir es recordarla solamente».

Ocre sobre el presente.

Muamar Kadafy.

Minientrada

De tripas corazón.

• MINIFICCIÓN •

Desamor

Joaquín Valls Arnau

«Espero que puedas perdonarme, querida, por el esfuerzo que te pido con mi último deseo», concluía la carta. Salió del tanatorio con la urna bajo el brazo. En vez de conducir los quinientos kilómetros que la separaban de la costa, como era su intención primera, fue maquinalmente hacia casa. Tras haber descartado, por cuestiones de higiene, el fregadero, el lavavajillas, la bañera, el lavabo y el bidé, arrojó las cenizas dentro del tambor de la lavadora. A continuación cerró la puerta, seleccionó un programa rápido con centrifugado y pulsó el botón de encendido. No era el mar pero se le parecía.

Minientrada

Mimetismo batesiano.

• MINIFICCIÓN •

La abuela

Marco de Mendoza

Piedad era su nombre. Todas las mañanas justo a las 6:00, siempre en punto, comenzaba por regar sus plantas; hablar con ellas, consentirlas, juguetearles. Algunas veces le ayudaba yo con esa tarea y un día, me regalo una de esas plantas. La llevé a casa y con la condición de cuidarla igual, la coloqué cerca de la ventana. Todos los días la procuro. Siempre bella, se toma un café conmigo mientras le platico de la oficina. Hoy se ve triste, parece que ha sido mucho sol. La llevo al living, junto al sofá donde la abuela, de niño, me acariciaba el cabello con la cabeza sobre sus piernas. Salgo a trabajar. Al llegar por la noche está marchita. Corro con ella al grifo mientras le suplico que no se muera, que por Piedad no se muera. Lloro como un niño, es mi compañía, es mi amiga; la siento irse. El teléfono suena, es mamá que llora igual que yo, sin poder hablar; ahogada en esas lágrimas que queman. Y entonces le susurro: «Lo sé, mamá. Lo sé».

Hola, soledad.

Hola, soledad.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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En ti, soledad.

Soy yo, esta habitación en calma y mi soledad.
En tu obscuridad y tu abandono no temas soledad, porque también estoy aquí. Porque en ti encuento lo añorado, lo oculto, lo temido. En tus brazos soledad, están los sinsabores, y también dulces atardeceres.
Eres tú soledad, mi perfecto liminal. Ahí donde todo de repente llega, como un desafío inquietante, como un torrente desafiante; donde todo es arte, poderosa sinergía.
Soledad bendita como el límpido cielo que me abraza.
Eres soledad un sueño que abriga, que me reta y me vulnera. Es en ti donde llorar es paz y gritar es alivio, mientras tú a mi lado incesante ríes.
Y no es locura, es pasión; es nuestro encuentro y es constricción.
Es casualidad o propia decisión. Es camino formado o destino causal
Soledad que aquejas, que formas, que construyes
¿Eres soledad un miedo o un premio a esta quietud?
Eres soledad como una bruma fría, que sin embargo ampara. Eres mía soledad y me moldeas, paciente me enalteces en franca lozanía.
Somos soledad cuando encumbramos nuestros miedos con pasiones; cuando ellos se vuelven fervientes azadones del triunfo y el albor.
No temas a la soledad, que la alborada viene pronto, viene ya.

Marco de Mendoza.

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