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Amor apache.

• MINIFICCIÓN •

La revancha

Nicolás Jarque Alegre

El día que una ola salte más de lo convenido el espigón y se engulla a tu padre en medio de su pesca, no será la furia del mar Mediterráneo quien se lo lleve sino la justicia. Pero para ello, acuérdate de lanzar mis cenizas al mar.

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Temeridad.

• MINIFICCIÓN •

Pobre diablo

Sandra Rebrij

Que el diablo compra almas, ya lo sabemos. Lo que ignoramos es que las compra para ver si alguna es de su talla. La suya está destrozada.
Sabe que las almas que se venden son impuras, pero las sigue comprando porque hasta él cree en dios y espera un milagro.

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Ella es así.

• MINIFICCIÓN •

Infortunio

Marco de Mendoza

Ella se acercó a mi, yo no la llamé. Vino un día de otoño y se quedó. Me dijo que estaba lista y que yo debía empacar. Ese día salimos por la puerta principal, todos nos vieron, partimos plaza. Entre aplausos y vitoreos les dije adiós. —Mira —le dije—, nos han traído mariachi. Todos cantaban. De pronto, no quería irme; era mi celebración, yo estaba feliz. Ella me tomo de la mano y seguimos de largo. Yo miraba a todos y de pronto, me di cuenta que ellos tampoco querían que yo me fuera, estaban llorando. Cada uno lloraba tanto, que me dolía. Solté su mano con brusquedad y le grité que no me iría. En sus ojos botaba fuego. Me miró y me dijo: «Nadie engaña a la muerte, ya empacaste. Es hora de irnos».

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De tripas corazón.

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Desamor

Joaquín Valls Arnau

«Espero que puedas perdonarme, querida, por el esfuerzo que te pido con mi último deseo», concluía la carta. Salió del tanatorio con la urna bajo el brazo. En vez de conducir los quinientos kilómetros que la separaban de la costa, como era su intención primera, fue maquinalmente hacia casa. Tras haber descartado, por cuestiones de higiene, el fregadero, el lavavajillas, la bañera, el lavabo y el bidé, arrojó las cenizas dentro del tambor de la lavadora. A continuación cerró la puerta, seleccionó un programa rápido con centrifugado y pulsó el botón de encendido. No era el mar pero se le parecía.