Amor Superlativo.

Amor Superlativo.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Dime, dime tú

Qué es esto que siento, que me inflama el corazón; que me produce taquicardia y me falta la respiración. Qué es esto que siento, como arena resbalando entre mis dedos, sin saber siquiera cómo controlarla, que aunque corra de mis manos, en algo siempre permanece. Qué es esto que siento, que vulnera mis pasiones, que maniata mis deseos e impera en mis sentidos. Qué es esto que siento, que moja figurando entre mis ojos tu imagen espectral. Qué es esto que siento, como aire ventarroso que sin embargo resulta cariñoso. Como misterio que sacude mi alma y la inquieta. Qué es esto que siento, que al calor de tus besos belfa mis labios y ataranta mis ideas. Qué es esto que siento, dime, dime tú que eres la causa, el efecto. Tú, todo mi veneno y también antídoto de esto que siento, amor.
Qué es esto que siento, que a cada palpitar desborda y electrifica el alma; qué es, que no lo veo, más lo siento y lo glorío.

Marco de Mendoza.

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Hola, soledad.

Hola, soledad.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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En ti, soledad.

Soy yo, esta habitación en calma y mi soledad.
En tu obscuridad y tu abandono no temas soledad, porque también estoy aquí. Porque en ti encuento lo añorado, lo oculto, lo temido. En tus brazos soledad, están los sinsabores, y también dulces atardeceres.
Eres tú soledad, mi perfecto liminal. Ahí donde todo de repente llega, como un desafío inquietante, como un torrente desafiante; donde todo es arte, poderosa sinergía.
Soledad bendita como el límpido cielo que me abraza.
Eres soledad un sueño que abriga, que me reta y me vulnera. Es en ti donde llorar es paz y gritar es alivio, mientras tú a mi lado incesante ríes.
Y no es locura, es pasión; es nuestro encuentro y es constricción.
Es casualidad o propia decisión. Es camino formado o destino causal
Soledad que aquejas, que formas, que construyes
¿Eres soledad un miedo o un premio a esta quietud?
Eres soledad como una bruma fría, que sin embargo ampara. Eres mía soledad y me moldeas, paciente me enalteces en franca lozanía.
Somos soledad cuando encumbramos nuestros miedos con pasiones; cuando ellos se vuelven fervientes azadones del triunfo y el albor.
No temas a la soledad, que la alborada viene pronto, viene ya.

Marco de Mendoza.

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Desapego.

Desapego.

«El muchacho se fue a montar al viejo modelo recién pintado; abrió la puerta de atrás y se sentó. De repente, aquel «Taxi, bachiller» le agradó. Hacía tres meses llevaba un anillo de grado en el dedo y su familia lo mandaba a estrenar el título a la Universidad: lo matricularon en Derecho porque la gente decía que era «lo más fácil y bonito». Allí estaba, recién metido en una ciudad rara, caliente y extraña, comenzando una carrera por la que no sentía nada, nada. Comparó dos pensamientos y vio que sentía más por la muchacha que quedaba atrás, allá en el pueblo, que por su carrera. Y se abrió el primer botón de la camisa cuando el carro arrancó».

-El cobarde

Sergio Ramírez.

Pueblos mágicos.

Pueblos mágicos.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

“Por fin amaneció. Avanzó la aurora como una flor de fuego y retrocedió lentamente la oscuridad. El cielo se aclaró y la abrumadora belleza del paisaje surgió ante sus ojos como un mundo recién nacido”.

Isabel Allende.

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Guanajuato, México.
Colección privada 2016. Marco Mendoza
Mazamitla, Jal., México
Colección privada 2015. Marco Mendoza
Zacatecas, México
Colección Privada 2009. Marco Mendoza
Tequila, Jal. México
Colección privada 2018. Marco Mendoza
El Chico, Hidalgo. México
Colección privada 2010. Marco Mendoza
Tapalpa, Jal. México
Colección privada 2015. Marco Mendoza
Tlaquepaque, Jal. México
Colección privada 2019. Marco Mendoza
Real del Monte, Hidalgo. México
Colección privada 2010. Marco Mendoza
Arandas, Jal. México
Colección privada 2019. Marco Mendoza
León, Gto., México
Colección privada 2016. Marco Mendoza

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Añoranzas.

Añoranzas.

DESCANSAMOS LOS MARTES

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Aromas. Son tan diversos, contrastantes y evocadores, que a veces tienen la fuerza suficiente para llevarnos a un sitio en el pasado o provocarnos sensaciones luminosas y también malamente, desagradables. Pero hoy quiero hablar solo de las sensaciones placenteras que nos provoca oler, sentir.

Hay muchas maneras de evocar recuerdos, pero sin duda, a mí los aromas me llevan de inmediato a momentos y personas. Cuando adolescente, recuerdo que solía usar una colonia fresca y con esencia de romero. Ahora todos los días de camino al trabajo, cruzo junto a una casa que en gran parte de su jardín tiene romero. Me detengo por un momento, inhalo, y de inmediato ese devenir de momentos, de instantes; todos repletos de felicidad. Así huelo yo al romero.

Seguramente todos tenemos una esencia que nos rememora algo, un lugar, una o varias personas, una situación particular, a la familia; por ejemplo, mi madre me solía preguntar por qué iba tanto a aquel sitio de pizzas a la leña. —Pareciera que estoy en casa de los abuelos, le decía yo.

A veces llegaba dormido en el auto, y el aroma a pan recién horneado me despertaba. Aquel aroma del horno agitando sus brazas era saber que mis abuelos estaban cerca. Ahora cada que percibo ese aroma, ellos vuelven e instintivamente sonrío. El abuelo había construido ese horno a petición de mí abuela. Era fantástico llegar y comer de ese pan tibio, esponjoso y aromático. Pero era aún mejor cuando juntos, entre los primos y mis abuelos, hacíamos el pan, lo decorábamos y lo metíamos al horno y luego, esperábamos sentados en el balcón con una taza de té de limón. Otro aroma poderoso.

Ahora, faltan pocos días para navidad y yo solo espero ese aroma tan característico del ponche y de las nochebuenas, porque me recuerda a la familia. Reunidos en torno a una mesa, en espera de compartir risas, sueños y esperanzas.

También esta ese aroma dulce hasta empalagar de la profesora de física en la preparatoria, siempre que lo percibo, recuerdo el martirio de sus clases llenas de este almizcle que a mí, me provocaba las náuseas, y a mis compañeros risas incansables al ver mi rostro torturado. Hasta que un día la profesora misma se dio cuenta de ello y solo cambio a otro 1% menos dulce. Eso fue razón suficiente para que mi enamoramiento tácito no prosperara.

Hay aromas para todos los recuerdos. Aromas que entrelazan abrazos, felicidad, besos y costumbres. Yo estoy seguro de que entre el día a día, entre tanto y todo, hay un aroma que les recuerda lo feliz que fueron, lo dichosos que se sintieron o lo risible de una anécdota, y ojalá que en medio de todo eso, siempre podamos inhalar y sonreír.

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