Este frenesí de ti.

Este frenesí de ti.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

LOCO

Un día sí voy a volverme loco. Voy a salir por esa puerta angosta y lúgubre que cubre el estrambótico y etéreo mundo donde todo es de otro color y más brilla. Voy a ir, y el sin rumbo caminar será mi inicio; voy a mirar el rededor y gritar cual loco de atar. Porque voy a volverme loco, eso es seguro.

Sí, de loco será el camino que ahora siga. Marcado por un final que no es final, sino principio; el principio de mi ahora todo, y que en su inicio encierra la razón de mi locura. Sin temor a este delirio voy a abrazarlo, como quien a un niño en llanto ciñe. Temerario, dispuesto y seguro hasta imprudente, a la locura voy y tomo. Patología certera me posee, y yo denodado le encomio, le acepto.

Porque sí, voy a volverme loco, muy loco. Y si no lo entienden es porque quiza a tu voz ellos aún siguen. Pero yo voy a volverme loco porque así es mejor, porque aquí y ahora yo ya no te tengo.
Sí, loco.

Marco de Mendoza.

🍸

Minientrada

Hoy no.

• MINIFICCIÓN •

Auxilio

Marco de Mendoza

Julio caminó lentamente por la barandilla, había decidido terminar con todo. Su vida era el caos inimaginable que siempre quiso evitar. Tomó las navajas de afeitar, eran una especie de seguridad; por si el salto no fuera suficiente. Tasajeo sus brazos y se lanzó.
El salto lo despertó precipitado junto con el despertador que anunciaba el momento de despertar.
—Mañana, seguro mañana sí —se dijo—.

Música de vida.

Música de vida.

SE DICE QUE… 💭

«Somos un instrumento dotado de muchas cuerdas, pero generalmente nos morimos sin que hayan sido pulsadas todas. Así, nunca sabemos qué música era la que guardábamos. Nos faltó el amor, la amistad, el viaje, el libro, la ciudad capaz de hacernos vibrar la polifonía en nosotros oculta. Dimos siempre la misma nota».

Prosas apátridas

Julio Ramón Ribeyro

… 💭

Claroscuros.

Claroscuros.

«A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos».

Lope de Vega.

Cuando lo poderoso es la atracción.

Cuando lo poderoso es la atracción.

«Saad detuvo el coche frente al árbol y vio la gran maleta negra, vio que la persona que le sonrió tenía una cabeza de mujer, joven, extraordinariamente hermosa, un suéter rojo que cubría el pecho sin la menor sospecha de senos; un pecho liso de varón; pantalones negros que no insinuaban el bulto del sexo. Hombre, mujer, efebo, hermafrodita, Saad lo necesitó de pronto, con fuerza y jadeando. Necesitó que subiera al coche, necesitó de aquello con miedo, empezó a creer que lo había estado esperando desde la primera juventud y casi llegó a creer que necesitaría la presencia o cercanía de Ello —el corte de pelo era masculino y no había pintura en la cara— hasta el resto de sus días».

-Jabón

Juan Carlos Onneti.

El instante que no espera.

El instante que no espera.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

No aguardes

No aguardes. No temas, ni huyas.
Esperar es el peor de los talentos.
Esperar no abona, mitiga.
No aguardes. La vida tiene un tiempo, no espera, no tolera, caduca.
Si temes, pierdes. Nadie espera perder.
Así que avanza, el tiempo no es un buen tipo y cobra caro la desventura del temor.
No aguardes, la zozobra carcome y destruye impulsos que alimentarían tus fuerzas.
Avanza, construye. Ataca muros y forma torres poderosas desde donde venturoso brilles.
No aguardes. Florece límpido, y glorioso avanza. Es el tiempo, es este el momento. Aguardar conmisera inútilmente la estadía en este mundo, en este plano que no tolera la espera, porque esperar causa olvido.
No aguardes, ve por todo; sin temor tómalo, haz que lo valga, haz que tu sueño y tu encanto medren como miel de vida.
No temas, no aguardes. Tómalo y brilla. Temerle a la vida destruye y tu naciste poderosamente grande, por ello no aguardes, es el tiempo. El temor se vence luchando. Cómete al mundo, todo. No desesperes, no esperes, ¡lucha y vive!

Marco de Mendoza.

🍸

El instante donde muero en ti.

El instante donde muero en ti.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

Breves

Pintame un sueño, donde atado a tu cintura te susurre: Amor. Un sueño al que pillado por tu encanto, me convierta en pasión y candidez. Revélame tus miedos, tus protestas y valías. Enséñame el camino perfecto por donde medran tus placeres, por donde gimen tus excesos y explotas fecundo. Llévame al alborozo de tu cuerpo conjugando al mío; sueño perfecto de estas almas intrínsecas. Resuelve el absoluto rilar de tus piernas, el mismo que provocas en mi boca cuando por encanto, posa en tu cuello tibio. Llévame del sueño a la realidad, o la locura, ¡qué importa! si así podemos ir a donde seamos dos buscando uno. Llévame hasta donde siempre quede inmerso en ti, que por mí, moriría justo ahí.

Marco de Mendoza.

🍸

Sueño surrealista.

Sueño surrealista.

«Hoy no pertenezco a ningún grupo; pinto lo que se me ocurre y se acabó. No quiero hablar de mí porque tengo muy arraigada la creencia de que lo que importa es la obra, pero no la persona. No me interesa la polémica ni ninguna actitud, soy sencillamente pacífica, necesito la paz».
Remedios
Varo

Faena canina.

Faena canina.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

Embeleco

Pedrito salió esa mañana en dirección a la escuela. Todos los días pasaba por aquella casona custodiada por un imponente doberman de ojos vivaces y firmes orejas. De lejos, miraba como el can lo seguía con la mirada, sin perderlo ni un instante hasta que inevitablemente, desaparecía al doblar la esquina. Todos los días, Pedro repetía la misma faena, cada día más cerca del enorme zaguán, como con la intención de finalmente, familiarizar con el animal.
Pronto, aunque con temor aún, el muy párvulo estaba ya frente al mamífero aquel, quien apresurado, olfateaba el rededor.
Pedro sonrió, estiró la mano, pero salió corriendo. El perro, sin embargo, se quedó ahí sin moverse, fijando la mirada en la criatura que no paraba de correr. Al día siguiente, Pedrito repitió la acción, ésta vez, sin correr. El doberman no hiso nada, ni siquiera pareció olfatear; se quedó echado muy cerca, pero alerta. Pedro por fin le acarició la cabeza y sonrió satisfecho. La escena se repitió por varios días hasta que, luego de muchas intentonas, ambos ganaran confianza. Pedro ya consideraba a aquel animal su nuevo «mejor amigo». Un día se dió cuenta que aquel enorme zaguán nunca estaba cerrado; empujó con fuerza y se coló por una orilla.
Sonreía emocionado, mientras el perro se mantenía alerta y en igual emoción. Jugaron, corrieron alrededor del patio hasta que Pedro cayó rendido, no podía dar un paso más; nunca había corrido tanto. Ese día era muy noche ya.
En desesperacion, la madre de Pedro describe su ropa y señas particulares a un oficial de policia. Hace 2 días que llora su desaparición.
En tanto «Butcher», lenguetea sus afilados colmillos y limpia grácilmente sus bigotes luego de zanjar el embrollo. Da la vuelta y avanza rechoncho alrededor del patio hasta el zaguán. Listo y atento, para una nueva cría.

Marco de Mendoza.

🍸