Sapiencia.

Sapiencia.

Mientras Dorothy miraba con gran interés la extraña cara pintada del espantapájaros, se
sorprendió al ver que uno de los ojos le hacía
un lento guiño. Al principio creyó haberse
equivocado, pues ningún espantapájaros de
Kansas puede hacer guiños, pero a poco el
muñeco la saludó amistosamente con un
movimiento de cabeza. La niña descendió
entonces de la cerca y fue hacia él, mientras
que Toto daba vueltas alrededor del poste
ladrando sin cesar.
—Buenos días —dijo el Espantapájaros con voz
algo ronca.
—¿Hablaste? —preguntó la niña, muy extrañada.
—Claro. ¿Cómo estás?
—Muy bien, gracias —repuso cortésmente Dorothy—. ¿Y cómo estás tú?
—No muy bien —sonrió el Espantapájaros—; es
muy aburrido estar colgado aquí noche y día
para espantar a los pájaros.
—¿No puedes bajar?
—No, porque tengo el poste metido en la espalda. Si me hicieras el favor de sacar esta
madera, te lo agradeceré muchísimo.
Dorothy levantó los brazos y retiró el muñeco del poste, pues, como estaba relleno de paja, no
pesaba casi nada.
—Muchísimas gracias —le agradeció el Espantapájaros cuando ella lo hubo colocado
sobre el suelo—. Me siento como un hombre nuevo.

-El maravilloso mago de Oz.
(De cómo salvó Dorothy al Espantapájaros).

Lyman Frank Baum.

Expedición.

Expedición.

«Habíamos salido con tiempo nublado, pero estable. No había que temer calores asfixiantes ni lluvias catastróficas. Un tiempo de turistas.
El placer de recorrer a caballo un país desconicido me hacía fácil el comienzo de la aventura. Me entregaba por completo a la felicidad del excursionista, lleno de deseos y de libertad. Empecé a poner de mi parte en el asunto.
“Después de todo —me decía yo—, ¿Qué peligro corro? ¿El de viajar en medio del país más interesante o escalar una montaña muy famosa? O, si se ponían mal las cosas, ¿bajar al fondo de un cráter apagado? En cuanto a las existencia de una galería que comunique con el centro del Globo, no es sino pura imaginación y pura imposibilidad. Por tanto, lo que haya de bueno en esta expedición hay que aprovecharlo sin escatimar.”
Apenas acababa yo estos razonamientos, ya habíamos salido de Reykjawik.
Hans marchaba a la cabeza, con paso rápido, regular y continuo.
[… ] Islandia es una de las mayores islas de Europa, mide 1400 millas de superfície y no tiene mas que sesenta mil habitantes. Los geografos la han dividido en cuatro partes y teníamos que atravesar casi de refilón la que lleva el nombre de país del cuarto del suroeste, Sudvestr Fjordúngr».

Viaje al centro de la tierra.

Jules Verne