7 placeres capitales.

7 placeres capitales.

«Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes,
lo mismo ocurre con los placeres correspondientes. Hay placeres que derivan de actividades nobles, y otros de vergonzoso origen».
Aristóteles

El placer de sentir.

El placer de sentir.

«—Me gusta tu pelo —dijo—. —Siempre me ha gustado el pelo muy negro. Me gustan las cosas negras.
Se acercó a mí y me pasó una mano por el pelo. Súbitamente, se agachó y me besó. Besaba rudamente y sentía el alambre apretarse contra mis labios, después contra mis dientes y mi lengua.
La sujeté firmemente por la cintura con un brazo y traté de acariciarle los senos, pero ella me apartó la mano.
Había hablado a través de mis labios y en su voz no había enojo, sólo firmeza. Finalmente, dejó de besarme y se quedó frente a mí, de pie. Antes de que yo comprobara con mi mano si tenía los labios pintados, sentí un golpe chasqueante en mi cara y un calor me sofocó la cabeza. Cuando me di cuenta que me abofeteaba, ya lo había hecho dos o tres veces. Tenía ambas mejillas ardiendo y una lágrima saltó de mi ojo derecho».

-Un nido de gorriones en un toldo

Guillermo Cabrera Infante.

Ergo.

Ergo.

«[… ] creo que si un hombre viviera su vida de manera total y completa, si diera forma a todo sentimiento, expresión a todo pensamiento, realidad a todo sueño…, creo que el mundo recibiría tal empujón de alegría que olvidaríamos todas las enfermedades del medievalismo y regresaríamos al ideal heleno; puede que incluso a algo más delicado, más rico que el ideal heleno. Pero hasta el más valiente de nosotros tiene miedo de sí mismo. La mutilación del salvaje encuentra su trágica supervivencia en la autorrenuncia que desfigura nuestra vida. Se nos castiga por nuestras negativas. Todos los impulsos que nos esforzamos por estrangular se multiplican en la mente y nos envenenan. Que el cuerpo peque una vez, y se habrá librado de su pecado, porque la acción es un modo de purificación. Después no queda nada, excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un remordimiento. La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella. Si se resiste, el alma enferma, anhelando lo que ella misma se ha prohibido, deseando lo que sus leyes monstruosas han hecho monstruoso e ilegal. Se ha dicho que los grandes acontecimientos del mundo suceden en el cerebro. Es también en el cerebro, y sólo en el cerebro, donde se cometen los grandes pecados. Usted, señor Gray, usted mismo, todavía con las rosas rojas de la juventud y las blancas de la infancia, ha tenido pasiones que le han hecho asustarse, pensamientos que le han llenado de terror, sueños y momentos de vigilia cuyo simple recuerdo puede teñirle las mejillas de verguenza…».

-El retrato de Dorian Gray

Oscar Wilde.

Amar a muerte.

Amar a muerte.

• MINIFICCIÓN •

TUBERCULOSIS

PAOLA TENA

Tuberculosis amigdalar profunda. Como una escrófula. Peor aún: como un ganglio gigante lleno de triunfantes bacilos de Koch. Mi familia se nego en redondo a aceptar el diagnóstico; la tuberculosis solo es para la gente pobre, como Lidia nuestra nana, que se murió de eso, en paz descanse. Pero el abuelo no. Un cáncer, enfisema. O la vejez, simplemente. Hay tantas causas por la cuales uno ya no puede respirar. Y el abuelo se fue apagando, poco a poco, sin que supiéramos muy bien porqué. Solo él conoce el motivo. Pero yo me imagino a veces que cuando dos se aman en secreto, hay besos tan improbables que dejan una marca profunda.