Amarillo oro.

Amarillo oro.

«Es el oro un metal precioso. Más que muchas conciencias. Más que todas juntas».

MAMS


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Resplandor dorado.

Resplandor dorado.

«Pero aquello cesó cuando una pata vino a rozarme la cara, cuando moviéndome apenas a un lado vi a un axolotl junto a mí que me miraba, y supe que también él sabía, sin comunicación posible pero tan claramente. O yo estaba también en él, o todos nosotros pensábamos como un hombre, incapaces de expresión, limitados al resplandor dorado de nuestros ojos que miraban la cara del hombre pegada al acuario».

-Axolotl

Julio Cortázar.


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Atavío dorado.

Atavío dorado.

«De vuelta a la corte, los grandes artífices echaron sobre los hombros de la reina el manto de armiño y púrpura; luego se dieron a trabajar el oro, día y noche, puliéndolo, repuliéndolo, cincelándolo, para después embutir en el oro bien trabajado muchas piedras fúlgidas y acabar la corona y el cetro; por último, engarzaron perlas y corales, y un río de corales y perlas corrió por la garganta de Psiquis».

-Cuento áureo 

Manuel Díaz Rodríguez 

Dorado como el sol.

Dorado como el sol.

«Y pasaron semanas y días, y Pedro se presentó en la casa de sus padres. Venía moreno como un gitano, los ojos brillantes, radiante el rostro como la luz del sol. Su madre lo estrechó entre sus brazos y lo besó en la boca, en los ojos, en el dorado cabello. Volvía a tener al lado a su hijo. No lucía la cruz de plata, como había soñado su padre, pero venía con los miembros enteros, como su madre no había soñado».

-El tesoro dorado

Hans Christian Andersen

Polvo dorado.

Polvo dorado.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

Zétklu

En el cuerpo viste dorado y brillante polvo de estrellas, para que cuando la noche oscura y tétrica venga, lo abrace y lo contenga, pero que no pueda poseerlo. 

Zétklu pasea por los cielos buscando tus temores, anidándolos, envolviéndolos entre sus brazos y fulminando entre aquel dorado polvo cada uno de tus miedos; para que nada vuelva a ti, para que todos se olviden. Zétklu vuela bajo cuando tu alma se siente desolada y emprende alto el vuelo cuando liberas llanto, para llevarlo lejos, para purificarlo entre gotas de lluvia suave.

🍸


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Cada quien sus necesidades.

Cada quien sus necesidades.

• CITA CON EL SÉPTIMO ARTE •

Náufragos 2

Gabriel Retes
1986

🎬 🎥


—El oro será su ruina, capitán. ¡Nos costará la cabeza! 

—¡Es mejor vivir sin cabeza que sin oro! Te lo tengo dicho cientos de veces… 

—Yo lucho por odio a nuestros enemigos.¡Lucho por la gloria, no por el oro! 

—Es lógico, cada uno lucha por lo que más le falta.


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Derretir.

Derretir.

• MINIFICCIÓN •

En el desierto.

César Zazueta

Habían bajado caminando desde el Alpen Zoo: una hora de camino.
Tomados de la mano, recargados sobre el barandal a mitad del puente, mirando al río correr.
“Inn” debe ser como en inglés, “posada”, “parada”. “Bruck” en alemán suena a “puente”. ¿O será en río Inn y el nombre Puente del Inn?
—Háblame del desierto —le pidió Miriam.
—¿Qué? —preguntó Felipe— Estaba distraído.
—Háblame del desierto. ¿Es como “Viento Negro”, aquella película que vimos en el Cine Variedades?
—Sonora es un país lejano, inmenso: eso es el desierto. ¿Pero por qué siempre que ves agua piensas en el desierto? Cuando vivamos en Cananea te vas a hartar de tanto ver cerros pelones, de andar por los caminos en medio del desierto. Aunque en la tarde, a la hora del crepúsculo…
—Debo traerlo en la sangre, Felipe. Son una judía recién casada. ¿Qué en la luna de miel no tiene uno derecho a ponerse melancólico?
Miriam continuaba inclinada mirando el río que huía. Felipe la miró. Fijó en sus ojos, para siempre, el hermoso perfil de la mujer inclinada mirando el agua correr.
Al fondo, a los lados, las montañas del Tirol, verdes y azules, completaban el paisaje de tarjeta postal.


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


El desierto.

El desierto.

En el desierto arden las penas / de los hombres cansados
No existe el horizonte
Más allá de lo visto reside / la tristeza de la arena
¿Dónde levanta el viento / su vestido de sed?
A mitad del desierto / nacen los sueños de la sombra
Todo es posible

Desierto IV, Mario Bojórquez.

Mística Desértica

El interrogador de la Esfinge
Elihu Vedder

El desierto dorado
Brad Kunkle

El interrogador de la Esfinge
Ben Tankard

Apocalipsis
Manfred Höning

El desierto
Gustave Guillaumet

Paisaje desértico con cactus, jerbos y armadillo
Edmonston & Douglas

Cristo en el desierto
Iván Kramskoy


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Todo es distante en el Desierto.

Todo es distante en el Desierto.

«Sólo queda en mención un cuadro a la deriva, en realidad el seco resultado lastimero que desdice papeles: una pastelería de desperdicios y un mezcla de hedores agridulces que el aire del desierto arrastraba despacio removiendo también algunas trizas. Un vaho de pestilencia como fruto mendaz de lo que no sería sino ilusión y tregua todavía por cumplirse. Pero ni un alma aquí ni en perspectiva dentro del panorama desgraciado, solamente de hinojos y casi en engarruñe estaba Juan Ruperto llorando inconsolable como un niño que ha recibido golpes sin piedad de un padre gordinflón: de brazos chuletones… Quienes lo vieron hecho un estropicio, desde alguna ventana o varias: lejos, ahora andan diciendo que nunca antes en Charcos de Risa habían visto a un fulano llorar tanto: Fue un llanto muy ruidoso y duradero, aunque es puro decir, porque el día que siguió más bien fue casi nulo: la gente durmió en grande, o sea: ¡a la fregada todos los trabajos!
Por lo demás, ¡caray!, el mundo continuaba… ¿O renacía tal vez?
Mera casualidad o mero pasatiempo».

La averiguata, Daniel Sada.


RECOMENDACIÓN DEL BLOG


Lo que incauta el desierto.

Lo que incauta el desierto.

«Le lleva unos segundos recuperar el aliento, pulso y plena conciencia de la extensión inabarcable de arena rojiza que lo rodea. Por primera vez, le parece peligrosa. La parálisis del desierto es un disfraz, una fachada tras la que se oculta un entramado prehistórico de túneles sobrepoblados de alimañas, piensa. Se enjuga el sudor con la manga de la camisa y recuerda que en Nueva York es invierno; más bien, recuerda haber leído en la carta de L. C. que en Nueva York es invierno. Desde que se mudaron, apenas registra el paso del tiempo».

Famous blue raincot, Aixa de la Cruz.


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