• MINIFICCIÓN •
Calidad y Cantidad.
Alejandro Jodorowski
No se enamoró de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga.
• MINIFICCIÓN •
No se enamoró de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga.
«El camino para llegar a nuestro sueños es también una lucha interna con miedos, prejuicios y paradigmas que hemos adquirido, una lucha que sólo nos corresponde a nosotros ganar».
Eduardo Alighieri






«Oscar cayó al suelo, con la damajuana abrazada a su cuerpo; no podía creer lo que observaba: el gas salió despedido y en forma de nube cubrió el sendero. Al disiparse apareció ante sus ojos una figura gigantesca: bastante más de dos metros de alto, piel negra, turbante en la cabeza, pequeña barba en la pera y un largo y fino bigote estilo Salvador Dalí; su torso desnudo, al igual que sus piernas, y un mawashi —cinturón utilizado por los luchadores japoneses de sumo— cubría su cintura. Sus pies se confundían con la niebla que salía del recipiente; parecía no necesitarlos, pues… ¡flotaba!».
El liberador.
Juan Luis Henares.

«El payaso levantó sus manos, sus secuaces salieron de atrás del camión, ellos traían cajas, las colocaron frente al nosotros, disfraces de payasos para todos, tomé uno y me lo coloqué. Debía hacer lo que sea para darles un futuro a mis hijos, algo me decía que esta era de decisión correcta, seguir a un loco para solucionar un problema imposible».
Héroe inesperado.
Sebastián Iturralde.

«Creyó ver pasar junto a él un tigre. No se asustó, ahora era un valiente, un héroe. Notaba la garganta seca y los ojos ardientes. No era consciente de que sus miembros empezaban a temblar; tampoco del peligro que corría haciéndole cara al felino. La fiera se abalanzó sobre él. Pelearon a mordiscos, con las garras, con las uñas».
Noche accidentada.
Ángel Magat.
• DESCANSAMOS LOS MARTES •
🍸
♦ HISTORIAS POR ESCRIBIR ♦

🍸
🐦 EL OTRO PAJARITO🐦
Las pestañas que se caen ya no conceden deseos como antes.
@lariveradefrida
MINIFICCIÓN
MAPA DE CALOR
VICTOR M. SANGUINO MATEOS
Desde una viga del techo, los ojos del mosquito trazan el mapa de calor de tu cuerpo, desnudo en la noche de agosto. Como los míos, recorren cada trozo de tu piel, sudorosa y brillante en la penumbra de la ventana abierta. Sé que irá a por ti, y espero con media sonrisa y la mano dispuesta. El zumbido crece, y sobre tu piel, donde el cristal refleja un sendero de luz de luna, veo una sombra negra que antes no estaba. Con un sonoro manotazo, lo espachurro sobre tu cadera. Tú entreabres los ojos, sonriendo, para decirme: «Hmmm, ¿es que no tuviste bastante?».
«La felicidad es interior no exterior, por lo tanto no depende de lo que tenemos sino de lo que somos.»
Neruda.









«Un oleaje caluroso le ascendió desde el vientre.
Acercó a Jack con los brazos y lo besó en la boca. En seguida se apartó, con una mueca de horror, lo miró tan fijamente como él. Ahora, la miraba sonriendo, con los ojos entreabiertos, y se tapó la cara con las manos, se dobló sobre sí misma con esa vergüenza que disipaba el color de las sienes pero no acababa de enfriar la tibieza del vientre y cayó hincada frente a Jack, inmóvil, lleno de fuerza en las piernas duras como dos árboles.
[… ] Se dio cuenta de que, al gritar, el viento despojaba de toda fuerza sus palabras, que gritar, ahora, allí, era como estar muda. Los relámpagos sin ruido, mudos también, iluminaban la franja del horizonte».
-A la víbora de la mar
Carlos Fuentes.