Monneka.

Monneka.

«En mis manos, la muñeca apenas tiene peso. Al recorrerla, la siento más cercana a cojín que a juguete. Tiene las curvas toscas y huele igual que la ropa, las sábanas y los peluches en casa de mis abuelos. Es un honor raro tenerla».

El diente y la muñeca.

Diego Arguedas Ortiz.

Cihuaxolotl.

Cihuaxolotl.

«¿Cuántos años habrá vivido el mundo sin Amilamia, asesinada primero por mi olvido, resucitada, apenas ayer, por una triste memoria impotente? ¿Cuándo dejaron esos ojos grises y serios de asombrarse con el deleite de un jardín siempre solitario? ¿Cuándo esos labios de hacer pucheros o de adelgazarse en aquella seriedad ceremoniosa con la que, ahora me doy cuenta, Amilamia descubría y consagraba las cosas de una vida que, acaso, intuía fugaz?».

La muñeca reina.

Carlos Fuentes.

Bábika.

Bábika.

«Siempre había admirado la entereza con la que su madre había asimilado aquellos hechos, el modo en que desde muy niño le había sabido explicar que había veces en que la gente dejaba de ser quien era, como si se apoderara de ellos un espíritu desorientado que les obligaba a actuar de formas que no podían prever y a hacer cosas que jamás harían. Eso era lo que le había ocurrido a la madre de su madre una mañana de febrero en la que, sin motivo aparente, había acabado con su vida y con la de su marido, una mañana en la que la hija afortunadamente se hallaba de visita en casa de su tía. Siempre se había preguntado si había sido una casualidad que ella estuviese en casa de su tía esa mañana, y en lo que hubiera pasado si no hubiese sido así. Tal vez con ella en casa la madre no hubiera perdido el juicio, o tal vez –era lo que él más temía– también se la hubiera cargado a ella y entonces él nunca habría llegado a nacer».

La muñeca de trapo.

Javier Argüello.

Onirismo Uruguayo.

Onirismo Uruguayo.

«El camino para llegar a nuestro sueños es también una lucha interna con miedos, prejuicios y paradigmas que hemos adquirido, una lucha que sólo nos corresponde a nosotros ganar».

Eduardo Alighieri

Bichos Locos

William Moreira Cruz

Bruja
William Moreira Cruz
El terror de la maestra
William Moreira Cruz
El Compadrito
William Moreira Cruz
Jeñoles
William Moreira Cruz
Perros Pecadores
William Moreira Cruz
Sólo se ama lo que se comprende.

Sólo se ama lo que se comprende.

«¿Por qué no nos atrevemos a inventarle una vida? Lo menos que puede hacer un escritor es regalarle a un personaje su destino. No nos cuesta nada hacerlo; nadie nos pedirá cuentas: ¿Somos incapaces de darle un destino a La Desdichada? ¿Por qué? ¿Tan desposeída la sentimos? ¿No es posible imaginarle patria, familia, pasado? ¿Qué nos lo impide?».

La Desdichada.

Carlos Fuentes.