En el nombre del Padre.

En el nombre del Padre.

«’Es un maricón’, y se extendió en la descripción del incidente, su llegada al reclinatorio, el comienzo de la confesión, la soledad de la iglesia, la voz del cura sonando hueca en el fondo y luego su mano apoyada en el muslo de Alberto. Le había agarrado el muslo, sin-ton-ni-son, inesperadamente, le había mandado la mano al sexo, narró mi hermano. Dijo entonces que se había levantado bruscamente del confesionario y le había soltado al cura la única frase que se le ocurrió: ‘¡No sea maricón!’».

-Las causas perdidas

Óscar Collazos.

Pecados sin perdón.

Pecados sin perdón.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Un plato roto

Álvaro caminaba en dirección opuesta a casa; como tantas otras veces, como casi todos los días en que llegar a casa era complicado. Sacó de su maletín una pequeña cajetilla rojinegra. Encendió un cigarrillo de frambuesa; cosa habitual ante su estrés. Caminaba bajo aquellos casi 40 grados. Los zapatos de piel se calentaban y la baqueta parecia un sartén donde se cocinaban sus pies. Nada de eso tenía importancia. El sudor era ya un antagonista y sus labios resecos buscaban su lengua para humedecer un poco su agonía. Álvaro no quería pensar, estaba agotado, su pensamiento y su juicio tenían ya una lucha constante que debía resolver.
Caminó hasta aquella palapa en el parque, donde acostumbraba ir a a diario, se sentó, y luego de terminar su cigarrillo y de beber el café que le quedaba en el termo, emprendió el camino de nuevo.
Llegó a casa y como era de esperarse, Alejandra no estaba. Subió a su habitación; estaba dejando su maletín cuando escuchó la puerta de entrada. Era Alejandra que recién llegaba. Bajó, le pidió algo. Ella respondió que luego. Álvaro sintió que la sangre hervía en su interior. Él, acostumbrado a tener el control, a dirigirlo todo, se sintió anulado. Venía de un pesado día en el trabajo; agotado, fastidiado, confundido. Ella solo había resuelto responder sin pensar mucho. Todo se complicó. El reloj parecía no avanzar, su tic-tac sonaba como un pesado hierro siendo golpeado. El viento se tornó helado, los ojos de Alejandra reflejaron resentimiento y miedo. La respiración agitada se intensificó, los latidos del corazón se volcaron, taquicardias. El sudor volaba agitado, la fuerza, el dolor, llanto, gritos. Un plato roto.
Álvaro reza incado frente a un cristo vejado, pide por si mismo. Se cree arrepentido e implora perdón. Sabe que se equivocó, que nunca quiso hacerlo, pero ya nadie lo escucha. Ni siquiera ese dios al que le reza. Hasta Él se olvido de Álvaro, después de que en aquel ataque de ira, tantas otras veces reprimido, asesinara a Alejandra.

Marco de Mendoza.

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Por el porvenir.

Por el porvenir.

SE DICE QUE… 💭

«Ahora tu cuerpo es sacudido por
pesadillas. Ya no eres
el mismo: el que amó,
que se arriesgó.
Ya no eres el mismo, aunque
tal vez mañana todo se desvanezca
como un mal sueño y empieces
de nuevo.
Y el sudor, el frío, sean como un sueño.
No te desanimes. Ahora tiemblas, pero tal vez mañana todo empiece de nuevo».

Te alejarás

La Universidad desconocida

Roberto Bolaño.

… 💭

Los labios resecos.

Los labios resecos.

«Tanto mejor para la suegra que, en una de esas noches, al compartir la cama, abrazó a su yerno con delicadeza. Él dormido –¡qué bueno!–, indefenso, extraviado. O sea: ¿qué tal si envalentonada lo acariciaba; sólo una caricia larga, pues, más sensual?, con tiento obsceno (muy poco), no esperando mínima respuesta. El plan de Carlota se calentaba a fuego lento. Tenía que percibir el letargo súpito de su yerno, que un mimo lascivo fuese parte de un figureo fugaz del sueño de él. El plan se redondeó, la espera. Así, por ahí por la madrugada ¡a darle suavemente!».

Un cúmulo de preocupaciones que se transforma.

Daniel Sada.

La hora del sueño.

La hora del sueño.

«El juego se llevó a cabo en el llano que está hacia la orilla sur, por el rumbo del panteón. Siempre: se utilizaba una bola porque era la costumbre, o mas bien, para evitar despilfarro. Poca gente se dio cita: unos ocho sombrerudos que llevaban lonche y soda. Estos: sentáronse en unas piedras. Ni siquiera vendedores ambulantes por ahí».

Cualquier altibajo.

Daniel Sada.

El vivir sin remedio.

El vivir sin remedio.

«Su vida parecía un perpetuo decurso lleno de irregularidades e insuficiencias. Y así de continuo los intentos, así la fe en sí mismo y el humus de las abstracciones resultantes, pero: lo craso: a las primeras de cambio Gastón se decepcionaba de lo que a usted se le ocurra, tenía ese privilegio, debido a que contaba con el apoyo incondicional de su familia».

Atrás quedó lo disperso.

Daniel Sada.

El pueblito de los Duffer.

El pueblito de los Duffer.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Pueblos de Ficción

Hawkins.
Stranger Things.
Locación: Atlanta.
Creadores: Matt y Ross Duffer.

Si un lugar requisita para la categoría: «Pueblo insignificante en el que parece ocurrir todo», ése, sin duda, es Hawkins; ambientado en la época de los 80’s, con una protagonista traída justo de ese tiempo –no concibo a Winona Ryder haciendo algo que funcione fuera de las décadas 80’s –90’s– que hace las veces de la típica mamá ochentera, con sus respectivos ecos a través del resto de los progenitores, y es que los padres y madres de este pueblo –reflejo de la época– parecen estar en todo, excepto con sus hijos, y ni qué decir de su paradero; ya tenemos a Joyce Byers, que intenta rescatar un hijo –del que no supo cómo se perdió– mientras no sabe del otro, luchar con monstruos interdimensionales, sobrevivir al trabajo y tratar de sobrellevar una relación amorosa; tenemos a Karen Walker, que jamás mientras aparece a cuadro, podría responder del paradero de sus hijos, una se le pierde en otra dimensión, vigirnidad incluída, el otro esconde en su propia casa una niña con poderes sobrenaturales por días, mientras ella, desayuna, embarra mantequilla en su pan, va a la piscina a tomar el sol, y filtrea con el mocito recién llegado que bien podría ser su hijo; y por último –para no hacer larga la lista– tenemos a Marsha Holland, a la que se le pierde la hija, y ella se queda tranquilamente en casa esperando su regreso, incluso después de saber que es asesinada, se conforma con una mentira. Y así el resto de los padres: Ausentes. Y es que así fue la época, te podías quedar a dormir en casa de un vecino, amigo o primo y tus padres, apenas se enteraban; por las tardes, después de la escuela, el mundo era tuyo, podías ir donde quisieras o con quien quisieras, fue una época despreocupada, justo porque nos cuidábamos entre si.

Tal vez esta despreocupación de los padres se debía justo a que el pueblo era un lugar tranquilo, la última vez que una persona se reportara desaparecida fue en 1923 y pasaron más de 20 años antes del último suicidio, las estadísticas no mienten. Y así sus pobladores tranquilos acudían a las clásicas estructuras: Escuelas, hospitales, supermercados, departamento de policía –incluida la figura mítica del Sheriff–; aunque la trama se focaliza en el Laboratorio Central de Hawkins, donde criaturas de otras dimensiones abren un portal, convirtiendo al pequeño poblado en el centro de la actividad paranormal.

Con el tiempo, y fluyendo hacia los 90’s, vemos cómo el pueblo se transforma, llega un mall, instalaciones rusas «supersecretas», parodia incluída: «Seguridad violada por una niña de 10 años», y una selección de personajes variopintos que le agregan colorido a la serie y al lugar.

No sabemos qué tanto seguiremos viendo la evolución de Hawkins, pues al parecer la familia protagonista, los Byers, se mudan, spoiler alert… El sheriff ha muerto y todas las demás figuras –incluído el centro comercial– se han desquebrajado, pero sin duda me gustaría ver llegar a Hawkins a la siguiente década, veamos qué nos preparan los hermanos Duffer.

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Una sola voz.

Una sola voz.

• SERIALES •

Dark

Noah Nielsen (Max Schimmelpfennig):

¿Cómo distinguimos lo verdadero de lo falso? ¿El bien… del mal?

Noah Nielsen (Mark Waschke):

Escuchando nuestra voz interior. No siguiendo a nadie más que a nosotros mismos. Nuestra verdadera naturaleza se revela en nuestras acciones y en su propósito. Yo soy tú. Yo soy tu voz, nunca lo olvides. Todo está conectado. Tú. Yo. El pasado. Y el futuro.