Malos hábitos.

Malos hábitos.

«—Y bien, tengo que pillarla. Me lo han encargado (¡pobre marido!). Pero sé que se trata de una joven y pícara dama. Estoy convencido de que se escabulle de su casa sin que nadie se percate… Confieso que fue la cocinera quien me dijo que venía aquí. Y yo, enloquecido, salí corriendo hacia este lugar en cuanto tuve la noticia. Quiero pillarla. Llevo tiempo sospechando y por eso quería pedirle… como usted estaba paseando por aquí… usted (usted), yo no sé… . Lo que no quiero es que se me escabulla estando yo solo; no quiero que se me escape. Usted, en cuanto la vea, deténgala y avíseme…»

-La mujer ajena y el marido debajo de la cama

Feodor Dostoievski

Acciones impulsivas.

Acciones impulsivas.

«Le serví la sopa y vi que probablemente llevaba tres días sin probar bocado, ¡tal era su apetito! Lo que significa que el hambre fue lo que le hizo retornar de nuevo a mí. ¡Cómo me alegré de verle! «Espera», pensé, «en una carrera voy a por algo de beber. Le traeré algo para que se sienta feliz, y nos olvidemos de todo. ¡No te guardo ningún rencor, Iemeliánushka!». Le traje una botella de vino».

-El ladrón honrado.

Feodor Dostoievski

Control idóneo.

Control idóneo.

«Tú les prometiste el pan del cielo. ¿Crees que puede ofrecerse ese pan, en vez del de la tierra, siendo la raza humana lo vil, lo incorregiblemente vil que es? Con tu pan del cielo podrás atraer y seducir a miles de almas, a docenas de miles, pero ¿y los millones y las decenas de millones no bastante fuertes para preferir el pan del cielo al pan de la tierra? ¿Acaso eres tan sólo el Dios de los grandes? Los demás, esos granos de arena del mar; los demás, que son débiles, pero que te aman, ¿no son a tus ojos sino viles instrumentos en manos de los grandes?… Nosotros amamos a esos pobres seres, que acabarán, a pesar de su condición viciosa y rebelde, por dejarse dominar».

-El inquisidor

Feodor Dostoievski.

Minientrada

Sinsabores.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

Haz el amor y márchate.

Sí, haz el amor y márchate.
No esperes más, no retrocedas; ni siquiera voltees la mirada, no te atrevas. Lo único que debes permitirte es hacer el amor y marcharte. Lo has hecho antes, lo has hecho en mí. Vete, y al irte, recuerda que me hiciste el amor y me dejaste con tu aroma encima; maldicencia que me contamina, llenándome de un recuerdo asfixiante. Márchate ahora que me has hecho el amor y con eso, yo ya estoy ganando. Márchate y no vuelvas, no vuelvas ni siquiera la mirada porque al irte, yo he vuelto a ganar. Márchate con tus miedos, tus enojos y tus paranoias, no son mías; es tu infamia. Ata tus demonios y llévalos contigo. Aquí me quedo yo y este amor que ya no es tuyo.
Haz el amor y márchate… alguien más te está esperando.

💔

Marco de Mendoza

🍸

Riesgos absolutos.

Riesgos absolutos.

• SERIALES •

OZARK
T.2 E.10

Marty Byrde (Jason Bateman):
—Esto no es sostenible

Wendy Byrde (Laura Linney):
—¿Y escapar sí? ¿Contratar sustitutos? ¿Cambiar de identidad?
¿Y si esto fuera la Costa Dorada que soñamos?

Marty Byrde (Jason Bateman):
—No, no lo es.

Wendy Byrde (Laura Linney):
—Hmm. Solo sabemos lo que fue.
¿Y qué hay de lo que podría ser?
Tú mismo lo dijiste. «Cuando el casino abra, marchará como un reloj». Podrías volver a trabajar solo en tus números. Los niños estudiarían, echaríamos raíces.

Marty Byrde (Jason Bateman):
—Sacrificariamos mucho, carajo, para poder huir.
¿Y la mafia de Kansas City? Wendy, me hice el valiente con ellos porque sabía que huiríamos.

Wendy Byrde (Laura Linney):
—No estamos solos aquí. Tenemos socios muy agradecidos por lo que hicimos.
Siempre es mejor ser quien empuña el arma que quien huye del tirador.

Geometría del desprecio.

Geometría del desprecio.

«Hay muchas cosas que necesitan reparación ahora. Hay muchas cosas que están a punto de derrumbarse. Henrik, por ejemplo, siempre pensó que era culpa de la mujer, porque a uno le daba la impresión de que una de las cosas que a ella más le gustaban de Morten era que no fuera suficientemente bueno. A Morten no debía de resultarle fácil estar casado con una persona que siempre estaba buscándole el horizonte a cualquier cosa».

Sacrificio Mutuo.

Dorthe Nors.

El amor te envenena.

El amor te envenena.

«»Vete tú, mi parte yo ya la tengo». Ay, Stine, ¡amorío! Créeme que de eso no se muere naides, ni siquiera cuando termina mal. No, no, Stine, un amorío no es gran cosa, un amorío en realidad no es ná. Pero, cuando se mete aquí —y señaló el corazón—, entonces se vuelve algo, entonces se vuelve asqueroso».

Güija con la Stasi.

Sarah Khan.