Acciones impulsivas.

Acciones impulsivas.

«Le serví la sopa y vi que probablemente llevaba tres días sin probar bocado, ¡tal era su apetito! Lo que significa que el hambre fue lo que le hizo retornar de nuevo a mí. ¡Cómo me alegré de verle! «Espera», pensé, «en una carrera voy a por algo de beber. Le traeré algo para que se sienta feliz, y nos olvidemos de todo. ¡No te guardo ningún rencor, Iemeliánushka!». Le traje una botella de vino».

-El ladrón honrado.

Feodor Dostoievski

Eso que creemos.

Eso que creemos.

«Era necesario preguntarse qué remediaba uno con esto. Imposible decir a sus discípulos quién era Rosales. Nadie me hubiera creído. Además, su delito —el del robo, al menos—, no podía demostrarse. El único documento que entregaba a cambio del dinero ajeno, era su confianza, y ésta no servía como testimonio. Si yo decidía finalmente eliminarlo, lo rodearían de un prestigio de mártir. Por otra parte, él ya no estaría para destruirles la fe con su realidad inmunda, con ese golpe brutal y revelador que podía convertirlos repentinamente de cruzados del bien en miserias humanas».

-Como un ladrón

Mario Benedetti.

Vaticinio furtivo.

Vaticinio furtivo.

«Lo mejor sería que se llevara a su papá de este lugar, le dice una de las mujeres al oído. B pide otro tequila. No puedo, dice. La mujer le mete la mano por debajo de la camisa holgada y con dibujos hawaianos. Está comprobando si voy armado, piensa B. Los dedos de la mujer suben por su pecho y se enroscan alrededor de su tetilla izquierda. Se la aprieta. Eh, dice B. ¿No me crees?, dice la mujer. ¿Qué va a pasar?, dice B. Algo malo, dice la mujer. ¿Como cuánto de malo?, dice B. No lo sé, pero yo que tú me largaría. B sonríe y la mira a los ojos por primera vez: vente con nosotros, le dice mientras bebe un trago de tequila. Ni que estuviera loca, dice la mujer».

-Últimos atardeceres en la tierra (Putas asesinas).

Roberto Bolaño

Minientrada

Salteamiento.

• MINIFICCIÓN •

Sólo una luz.

Rodo

Una luz muy fuerte me alumbra la cara.
¿Es un deja vu?
No puedo dejar de mirarla…
Sólo sé que es tarde y debo llegar al trabajo. Como todos los días, mi compañero se despide después de una larga jornada y me deja la posta para que continúe atendiendo pequeñas ventas. Controlo el dinero de la caja y miro vidas pasar. Un no cliente exige dinero. Corro y un fuerte sonido perfora mis tímpanos. Una luz muy fuerte me alumbra la cara. Y veo las sombras de mis antepasados que vinieron a recibirme.

Minientrada

De policías y ladrones.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

Recuerdo como de niño, nos reuníamos unos 12 o 15 vecinos de la cuadra donde vivía y nuestro juego más recurrente siempre fue: Policías y ladrones. -¡Era fantástico! decía Sergio. Y es que él siempre quería ser “ladrón”; y yo por el contrario, siempre buscaba ser el policía, (desde entonces ese gusto por tener el control). Afortunadamente Sergio hoy es todo, menos aquel ladrón de nuestras quimeras y yo, lejos de aquel policía enérgico y gritón, estoy acá, perdido y encontrado entre letras y ficciones.

Esa dualidad entre el bien hacer y el mal discrepante, es una constante no solo en la vida real, lo es también en la ficción. Y es que el juego no nos era suficiente. Nos tumbábamos sobre la alfombra de casa y veíamos películas y series policíacas buscando ideas que pudiéramos aplicar al juego.

Hoy inevitablemente, hemos crecido, pero seguimos recordando aquellos días y encontrándonos en cada serie policíaca que vemos en televisión; y aunque ya no emulemos esos personajes, nos divierte pensar quienes podríamos ser en estas series de ahora.

He aquí algunas de las series policíacas, con las que, a usanza del pasado, podemos deleitar al niño que disfrutamos ser, siendo adultos:

  • La ley y el orden
  • Mentes criminales
  • How to get away with murder
  • C. S. I
  • Medium
  • Hawaii 5.0
  • Dexter
  • White collar
  • Lucifer
  • La casa de papel

🍸