Tentadora.

Tentadora.

«Al amanecer, ya en su casa, tiró los largos guantes a un rincón y se desnudó, se lavó una y otra vez la mano enferma y en la cama, antes de apagar la luz, la estuvo sonriendo y besando. Y es posible que dijera en voz baja las ternuras y los apodos cariñosos que estuvo pensando.
Se acomodó para el sueño y la mano, obediente y agradecida, fue resbalando por el vientre, acarició el vello y luego avanzó dos dedos para ahuyentar la desgracia y acompañar y provocar la dicha que le estaban dando».

-La mano

Juan Carlos Onetti.

Minientrada

Al cuerpo, lo que pida.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

Breves 2.0

Es tu piel, suave manto que acicalo; trémula, anciosa, hasta poderosa. Mis labios sudan, y si te tocan, tiemblan; ansían jadeantes tu santo tacto. Dame de beber de tu boca ése licor; poderoso y enervante, como veneno cádmico. Mátame con placer, con ese fuego vivo que emana de tu boca. Devorame sin tregua, como si el tiempo fuera un desquiciado que aniquila las esperas. No aguardes, porque esperar es en vano, y ni tú ni yo somos eternos.
Pasea tu cuerpo contoneante por mi ávido mirar, que tus caderas ahogadas se dobleguen a este voraz deseo y se quebranten al placer luego marchito por tu causa. Logra con tu cuerpo lo que quieras en mí, que al filo de tus piernas, yo me vuelvo loco.

Marco de Mendoza

🍸

Amor primor.

Amor primor.

SE DICE QUE… 💭

«Puede que un hombre y una mujer estén más cerca el uno del otro cuando no viven juntos y simplemente saben que existen y que están agradecidos por existir y por saber el uno del otro. Y sólo con esto les basta para ser felices.

⚜ El libro de los amores ridículos

Milan Kundera

… 💭

Minientrada

Morte.

• MINIFICCIÓN •

La muerte en Samarra.

Gabriel García Márquez

El criado llega aterrorizado a casa de su amo.
—Señor —dice —he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.
El amo le da un caballo y dinero, y le dice:
—Huye a Samarra.
El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra la Muerte en el mercado.
—Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza —dice.
—No era de amenaza —responde la Muerte —sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá.

Cada instante de la vida es un paso hacia la muerte.¹

Cada instante de la vida es un paso hacia la muerte.¹

«Cleopatra se había refugiado en la cornisa que daba al patio. El mozo se armó de una escoba y subió a la azotea dispuesto a capturar a la gata. Cuando se acercaba en silencio hacia ella Cleopatra dio algunos pasos más en la cornisa. José pretendió seguirla. Las viejas piedras se desmoronaron y el hombre fue a estrellarse contra el piso de cemento.
—Señora —gritó Susana—, se cayó, se está desangrando.
La madre y Angelito se asomaron al patio y un instante después volvieron a entrar en la casa. Bajo la impresión de contemplar por vez primera la muerte Angelito gritaba aún más. Su madre se angustiaba al pensar que la herida podía infectarse. Mientras José agonizaba sólo atendido por Susana. Cleopatra se ponía a salvo y en sus ojos brillaban el triunfo y la satisfacción de ver impresas en el polvo las cuatro huellas de sus patas».

Los tres pies del gato.

José Emilio Pacheco.

¹ Pierre Corneille.

El que vive más de una vida debe morir más de una muerte.¹

El que vive más de una vida debe morir más de una muerte.¹

«¿Cuántos años tienes?, le preguntó Caín al viejo. Todos los leprosos rieron. ¿Sabes, Caín? La lepra que corrompe nuestra carne es lo de menos, lo verdaderamente difícil es soportar la inmortalidad. ¿Ustedes son inmortales? Sí, tan inmortales como todas las criaturas imperfectas que ha hecho Dios. Tú fuiste el primer asesino, nosotros somos los primeros enfermos. Dios es terrible, no quiere olvidar sus errores y por eso nos mantendrá despiertos hasta el día en que decida morir. ¿Morir Dios? Todos los leprosos volvieron a reírse».

Hay horror en los ojos de Caín.

Ricardo Bernal.

¹ Oscar Wilde.