I’ve got a weakness.¹

I’ve got a weakness.¹

«El espectral hombre se detuvo frente a nosotros. Cuando reconoció al Conde me preguntó que qué estaba haciendo yo con semejante maricón. El Conde, en respuesta al agravio lo sujetó de la nuca y le plantó un tremendo beso en la boca. Luego se echó a reír como loco y al poco rato yo también me reía del Diablo. Este último, después de escupir varias veces, me miró y me dijo:
—Tú no te rías, que por ti he venido».

La noche de los Inmortales.

Fernando de León.

¹ Devil like you, Gareth Dunlop.

Only a devil like you.¹

Only a devil like you.¹

«Yo sabía que él deseaba con cada poro de su ser que el diablo también le dictara en sueños su propio trino, pero la música y el talento eran un regalo que la existencia le daba a la sinceridad, y ni él ni yo éramos sinceros».

Nocturno en Do Menor.

Princesa Hernández.

¹ Devil like you, Gareth Dunlop.

I’m in too deep.¹

I’m in too deep.¹

«Grité que volvieras. Y volviste. No eras el mismo. Ojos sin luz. Quijada rota. Me asusté. Ahora sí alzaron los cuervos el vuelo. Perecía el sereno. Entonces los hombres de paja me hablaron, esos que ahuyentan a las aves y no las dejan volver. Y lo supe: debí pactar con la bruja, pero me resistí. Te deseé como antes, por eso no tuve de otra. Y no sé si el diablo me lo perdonó. Porque aquí abajo sólo calan los huesos y ya nadie huye del sereno».

El sereno.

Diana Isis del Hoyo Cortés.

¹ Devil like you, Gareth Dunlop.

Minientrada

Clases de negro.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

🍸

• MINIFICCIÓN •

Anecdotario:
Negro y Grande.

Alfredo Beltrán León

Dos hombres en una banca esperando el camión.
Uno lleva una correa en la mano, el otro, sólo su mano.
—¿Puedo tocarlo? —pregunta uno; el otro asiente ligeramente. Se sorprende.
—Pensé que te referías al perro…
—¿Quieres que pare?
—No.
Y la noche se volvió un efluvio.

🍸

Palabras para descansar II.

Palabras para descansar II.

Tumba

Tiene su raíz en el indoeuropeo teu, ‘hincharse’, del cual derivó el tymbos, un ‘túmulo o montón de tierra’, y que el latín tomó prestado en el siglo XVIII para quedar con el mismo significado. En la actualidad se emplea para describir al agujero que se cava en la tierra y en el que se depositan los cuerpos de los difuntos.

• • •

«Antes de entrar al cementerio se detuvo a comprar un ramo de flores amarillas de las más baratas. Al llegar encontró la tumba cubierta de tierra y polvo, el piso repleto de ramas secas y tallos rotos; limpió todo, depositó las flores y luego se inclinó a orar en silencio. Su mente se entretuvo recordando algunos momentos vividos con su padre. Eran siempre los mismos escasos recuerdos. Hasta allí había completado ya toda la rutina que significaba una de esas visitas al cementerio».

El retrato. Dante Bobadilla.

Visión de argonautas.

Visión de argonautas.

«She is a mermaid, but approach her with caution. Her mind swims at a depth most would drown in».
J. Iron
Word

Aires venturosos.

Aires venturosos.

«—Ah, por eso… por eso…
Los demás no podían verlo, no podían sentirlo en su interior, porque aún estaban tan dentro de la vida. Él, que ya casi estaba fuera de ella, lo había visto, lo había sentido en ellos. Por eso, aquella mañana, la niña no sólo temblaba, palpitaba; por eso la nuera se reía y se vanagloriaba tanto de su pelo; por eso aquella sirvienta suspiraba, por eso todos tenían aquel aire insólito y nuevo, sin saberlo.
Había llegado la primavera».

-Hilo de aire.

Luigi Pirandello.

Cruel desdén.

Cruel desdén.

Anna volvió a encender la lámpara y, de nuevo, contemplando la imagen, se sintió atraída por la expresión de aquellos ojos. ¿Ella también, por tanto, había sufrido realmente por él? ¿Ella también, al darse cuenta de no ser amada, había sentido aquel vacío angustioso?
—¿Sí? ¿Sí? —Anna, ahogada por el llanto, le preguntó a la imagen.
Y entonces le pareció que aquellos ojos buenos, apasionados, la compadecían a su vez, se apiadaban de aquel abandono, del sacrificio no retribuido, del amor que quedaba encerrado en su pecho, como un tesoro en un cofre, del cual su marido tenía las llaves, que —avaro— no utilizaría jamás.

-Con otros ojos

Luigi Pirandello