Una suave pesadilla.

Una suave pesadilla.

«Me explicó que desde hacía tiempo Jorge no comía en casa, llegaba tarde. Incluso dejó de ir dos días seguidos sin avisar. Inventé que tuvo que salir a firmar un contrato a la sierra, que no había manera de comunicárselo en esos pueblitos alejados. No me creyó, porque eso también sucede con las mujeres frágiles: sus inseguridades sostienen sus precarias certezas de cartón. Me dio pena Lucie. Le pregunté por su libro. Hasta eso me sale mal, dijo, está parado. No puedo seguir mientras no resuelva este problema con Jorge –pronunciaba su nombre tiernamente– y tenga al fin algo de paz» .

Un pequeño mundo cerrado.

Pedro Ángel Palou.

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Entrometer.

• MINIFICCIÓN •

Las noches durante la invasión.

José Luis Zárate

Ocultos entre las ruinas, mientras oímos el lejano susurro de las bestias de otro mundo buscando nuestra sangre, gimiendo con sus múltiples bocas, recordamos con nostalgia esos buenos tiempos cuando los únicos que mataban humanos eran los humanos.

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Agrietar.

• MINIFICCIÓN •

El lobo de mica.

Miguel Maldonado

Los lobos de mica envidian a los lobos de pelo, envidian que ellos puedan saltar, correr delirantes hacia el campo sin sufrir una sola rotura. Si los lobos de mica se deciden a morder, saben que en ello les iría la vida, siempre se rompen a media furia. ¡Ay! los lobos de mica, qué terrible resquebrajarse al dar el golpe, tener la furia quebradiza. No poder seguir una huella bajo la lluvia sin que el cuerpo de sal se desvanezca. Pero los consuela un trágico orgullo: su mordida es la más sincera, deben elegir en qué dentellada vale la pena morirse, es la mordida más justa que hay entre las especies lobinas.