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Minificción Número 50.

• MINIFICCIÓN •

Premonición.

Jorge Timossi

La novia ajustó la falda de su largo vestido blanco, compuso el tul que descendía de la cabeza a los pies, puso su corazón sobre la silla vacía, colocó una mano en el respaldo, sonrió como quien no se hace ilusiones, y así posó para la foto más premonitoria de su vida.

30.

30.

Severin Koller

«Incomprensiblemente, interpretamos el mundo físico como el único real solo porque está construido de acuerdo a la base de nuestros sentidos y acciones. Sin embargo, el mundo es una danza infinita de átomos».

Jakob von Uexküll

El Arte Sucede

Escenarios de todos los días.
Art Happens
Severin Koller
Art Happens
Severin Koller
Art Happens
Severin Koller
Art Happens
Severin Koller
Transition
Severin Koller
Masquerade.

Masquerade.

«La luz de esa mirada dichosa en los ojos de Shirley perturbaba su mente como si hubiese visto directamente un foco encendido. Apenas recalaba en un instante de relajo, cuando nadie le solicitaba nada ni tenía nada que guardar o sacar de los archivos, se sorprendía pensando en ella, y hasta sentía que la había conocido realmente. Peor aún, sentía como si empezara a enamorarse de ella. Le había ocurrido antes, pero con personas vivas, obviamente».

El retrato.

Dante Bobadilla.

Reverberación.

Reverberación.

«Cuando encontró la fotografía en una de sus viejas libretas de apuntes se dio cuenta de que el deseo era un camino hacia la nada y de que sus intentos por retener a Sofía se habían esfumado. Quizá ella era tan sólo un fantasma o una ilusión, el hechizo que fue posible gracias al obturador y el diafragma al capturar un instante».

El castillo de Atlante.

Jesús Gibrán Alvarado Torres.

Phantasmagoria.

Phantasmagoria.

«La plancha sensibilizada había copiado una especie de gasa flotante que cruzó en dirección a los cielos, cuya presencia hizo estremecer suave y misteriosamente el organismo del fotógrafo, cual si una nube de mentol lo rodeara; y contemplando en la cámara oscura una imagen incolora, sufrió el vértigo de la dicha, el miedo, la sorpresa, la desesperación, todo junto y mezclado, articulando en el colmo de la confusión: — ¡Pálida!… ¡Pero es ella!… ¡Dios mío, creo en ti…!».

¡Pálida!… ¡Pero es ella!…

Clorinda Matto de Turner.

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Herencia.

• MINIFICCIÓN •

Círculos

Rocío Vaquero

Parece una tontería pero esta cucharilla fue de mi abuela. Ella no tomaba café, tomaba achicoria, y le daba vueltas con esta cucharilla antes de que yo naciera. Yo nací y crecí y empecé a tomar café. Y aquí estamos las dos, la cucharilla y yo, dando vueltas, tintineando la taza, negociando las condiciones de mi divorcio, un martes de mayo.

Placeres.

Placeres.

«—Yo vivo en los altos del bar. —Su mano señaló una puerta perdida al fondo del local—. A las dos cierro las mamparas y me voy a dormir.
Arístides se atrevió a mirarla al rostro. La mujer soplaba el humo con elegancia y lo miraba sonriente. La situación le pareció excitante. De buena gana hubiera pagado su consumo para salir a la carrera, coger al primer transeúnte y contarle esa maravillosa historia de una mujer que en plena noche le hacía avances inquietantes. Pero ya la mujer se había puesto de pie: —¿Tiene usted una moneda de a sol? Voy a poner un disco.
Arístides alargó presurosamente su moneda.
La mujer puso música suave y regresó. Arístides miró hacia la calle: no se veía una sombra. Alentado por este detalle, presa de un repentino coraje, la invitó a bailar».

-Una aventura nocturna

Juan Ramón Ribeyro.