¡Huye!

¡Huye!

«Va dando voces desde el agua, por ríos, quebradas, lagos y lagunas. Da voces cuando ve lanchas, balsas y canoas, o también casas en las orillas. Con la entonación del grito del sapo y algo más, llama: ‘¡Uf!’, ‘¡uf!’… Puede también que su voz parezca el aullido del viento, o el de algún otro animal, y hasta la llamada confusa de un ser humano. Si sale a tierra, la Unguymaman llama de casa en casa, sin tocar la puerta, con la misma voz. Es una voz a la que se puede reconocer por su tono lúgubre y aleve».

-La madre de las enfermedades

Ciro Alegría.

El instante donde muero en ti.

El instante donde muero en ti.

• DESCANSAMOS LOS MARTES •

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Breves

Pintame un sueño, donde atado a tu cintura, te susurre amor. Un sueño al que pillado por tu encanto, me convierta en pasión y candidez. Revelame tus miedos, tus protestas y valias. Enseñame el camino perfecto por donde medran tus placeres, por donde gimen tus excesos y explotas fecundo. Llévame al alborozo de tu cuerpo conjugando al mío; sueño perfecto de estas almas intrínsecas. Resuelve el absoluto rilar de tus piernas, el mismo que provocas en mi boca cuando por encanto, posa en tu cuello tibio. Llévame del sueño a la realidad, o la locura, ¡qué importa! si así podemos ir a donde seamos dos buscando uno. Llévame hasta siempre dejarme inmerso en ti, que por mí, moriría justo ahí.

Marco de Mendoza.

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Adecentar las penas.

Adecentar las penas.

• SERIALES •

RATCHED

Gwendolyn Briggs (Cynthia Nixon)
—¿Crees en ellas?

Mildred Ratched (Sara Paulson)
—¿Cómo?

Gwendolyn Briggs (Cynthia Nixon)
—En la lobotomía. ¿De verdad crees en ella?

Mildred Ratched (Sara Paulson)
—Si hace lo que dice que hace, sí, por supuesto. Una mente perturbada no puede aliviar su propio dolor. A una persona pueden agobiarle ciertos impulsos e instintos que destruyen su vida.

Gwendolyn Briggs (Cynthia Nixon)
—Pero entonces, ¿no jugamos a ser dios?
¿No estamos diciendo que hay sentimientos que están bien y otros que están mal?

Maildred Ratched (Sara Paulson)
—Pero es que existe el bien y el mal, señora Briggs, creo en eso y lo creo porque lo he visto. Creo que hay emociones que es peor sentirlas que simplemente no sentir nada.

No se metan con ella…

No se metan con ella…

Henríquez Lara

Estudio

«Si la pregunta por el sentido de la vida nos parece trágica es porque la pregunta resulta mucho más evidente que la respuesta».¹

Jean Grondin

La muerte cala de veras.

Caladeveras
Henríquez Lara
Caladeveras
Henríquez Lara
Caladeveras
Henríquez Lara
Caladeveras
Henríquez Lara
Caladeveras
Henríquez Lara

¹ «En cierto sentido, acaso brutal, la pregunta parece arruinar toda posibilidad de respuesta» .

 

Celestes espejismos.

Celestes espejismos.

«Dicen que mi padre la bautizó rápidamente y que estuvo horas enteras frente a su cunita sin aceptar su muerte. Nadie pudo convencerlo de que debía enterrarla. Llevó su empeño insensato hasta esconderla en aquel pomo de chiles que yo descubrí un día en el ropero, el cual estaba protegido por un envase carmesí de forma tan extraña que el más indiferente se sentía obligado a preguntar de qué se trataba».

Historia de Mariquita.

Guadalupe Dueñas.

Me sumerges al fin de los abismos.

Me sumerges al fin de los abismos.

«La corriente es que un cadáver sólo pese y mortifique; pero está vez, fallecer, significaría una fortuna. Beatriz se felicitó de poseer un cuerpo; ¡que desperdicio si hubiera nacido camaleón o golondrina! Meditó en la torpeza de consumirse entre las sábanas y en el egoísmo con que se escamotea una justa ganancia».

No moriré del todo.

Guadalupe Dueñas.

Cuando tú me detractas…

Cuando tú me detractas…

«El calvario se agrava. Ahora, antes de que amanezca, me dirijo anhelante al primer puesto, al vendedor más cercano; al gacetillero, al pepenador, para revisar meticulosamente cada publicación y comprobar si aún figura mi nombre, aunque sea en el directorio. Con mano temblorosa y ávida, abro las páginas; los dedos se me hacen huéspedes. Con esfuerzo olvido el llanto que me cause ver en algún rincón mi nombre de pila o la inicial perdida del apelativo que ya nadie reconoce».

Yo vendí mi nombre.

Guadalupe Dueñas.