Un redentor al revés.

Un redentor al revés.

«La indecisión era mi terreno personal de acomodo. Aún con mi enfermedad mental no terminaba de decidirme: no soportaba la idea de abrazar la normalidad de la existencia, es decir, curarme. ¿Para qué? Mi experiencia vital había estado llena de una agobiante hipocresía, de una helada indiferencia. Tampoco tenía el valor de lanzarme al abrazo de lo que se me mostraba como más veraz: lo ilógico, el caos, la profunda y misteriosa locura…».

El colgado,
Carol Zardetto.

¿Es ella más que yo?

¿Es ella más que yo?

John y Mary se conocen.
¿Qué pasa después?
Si quieres un final feliz, elige el A.

«Una tarde John se queja de la comida. Nunca se había quejado de la comida. Mary se siente herida.
Sus amigos le dicen que lo han visto en un restaurante con otra mujer que se llama Madge. En realidad, ni siquiera es Madge quien molesta a Mary, es el restaurante. John nunca llevó a Mary a ningún restaurante. Mary junta todas las pastillas para dormir y aspirinas que puede encontrar, las toma junto con media botella de jerez. Puedes saber qué clase de mujer es por el hecho de que ni siquiera tiene whisky. Deja una nota para John. Espera que la descubra y la lleve al hospital a tiempo y se arrepienta y se casen, pero nada de esto ocurre y ella muere.
John se casa con Madge y todo sigue como en A».

-Finales felices: B

Margaret Atwood

Minientrada

Hoy no.

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Auxilio

Marco de Mendoza

Julio caminó lentamente por la barandilla, había decidido terminar con todo. Su vida era el caos inimaginable que siempre quiso evitar. Tomó las navajas de afeitar, eran una especie de seguridad; por si el salto no fuera suficiente. Tasajeo sus brazos y se lanzó.
El salto lo despertó precipitado junto con el despertador que anunciaba el momento de despertar.
—Mañana, seguro mañana sí —se dijo—.