• MINIFICCIÓN •
Cuentos de terror.
Renato Guillén
Los fantasmas se reúnen en las noches para contarse cuentos de humanos. No hay nada más aterrador que lo que se hacen los vivos entre sí.
• MINIFICCIÓN •
Los fantasmas se reúnen en las noches para contarse cuentos de humanos. No hay nada más aterrador que lo que se hacen los vivos entre sí.
La tierra protectora, decanta hasta el más impío de los espíritus.
Las Crónicas de N’Xia




—¿No sabéis —le dije— que es un pecado, que no queda sin castigo, abandonar la iglesia durante el Sanctus? Nunca más volveréis a cantar en la iglesia.
—Era una broma, pero no sé cómo fue que mis palabras produjeron un efecto grave. Bettina palideció y abandonó en silencio la iglesia. Desde aquel momento perdió la voz.
El Sanctum.
E. T. A. Hoffmann.

«¿Cómo era posible que suceda que, aparentemente, sin motivo alguno externo o interno, y rompiendo la cadena de los pensamientos, una determinada persona o simplemente la imagen fiel y viva de algún acontecimiento se apodere de nosotros de manera que nos quedemos asombrados?».
La casa vacía.
E. T. A. Hoffmann.

«Durante el sueño, una voz extraña nos alecciona sobre algunas cosas que desconocemos o que están dudosas, y esta voz nos parece que procede de un ser extraño, cuando en realidad procede de nuestro interior y se manifiesta en palabras clarísimas».
Los autómatas.
E. T. A. Hoffmann.
• DESCANSAMOS LOS MARTES •
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• SERIALES •
Frederick Dipple (Laurence Fox):
¿Por qué no ser más poderoso que dios?
Ada Byron (Lily Lesser):
Porque «el poder, como pestilencia desoladora, corrompe cuanto toca. Y la obediencia, desgracia de todo genio, toda virtud, libertad y verdad, esclaviza a los hombres, y del esqueleto humano crea un autómata mecánico».
Frederick Dipple (Laurence Fox):
¿Le escuché eso a tu padre?
MINIFICCIÓN
INNATA
ANA VIDAL
A Mariela no la llamaron nunca por su nombre. Desde que no nació todos se empeñaron en olvidarla sin recuerdos y, por más que grite, tire jarrones en la sala, abra puertas o sople a los ojos de su madre, nadie la mira ni la escucha. Últimamente le ha dado por probarse el vestido de comunión de su hermana y cada mañana lo encuentran fuera del armario. Quizás un día alguien hable de lo que nunca ocurrió y pueda empezar a morir.
«Desde el tiempo de mi infancia no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude traer
mis pasiones de una simple primavera.
De la misma fuente no he tomado
mi pesar, no podría despertar
mi corazón al júbilo con el mismo tono;
Y todo lo que amé, lo amé solo».
EDGAR ALLAN POE
1809 – 1849
“Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.»

«Otros amigos se han ido antes; mañana él también me dejará, como me abandonaron mis esperanzas.»
Y entonces el pájaro dijo:
«Nunca más».

“Todo lo que vemos o imaginamos, es sólo un sueño dentro de un sueño.»

«¿Deseas que te amen?
Nunca pierdas, entonces,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser,
y aquello que simulas, jamás serás».

“Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura.»

«Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia… maldije… juré… Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto… más alto… más alto! Y entre tanto los hombres seguían charlando placidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían… y se estaban burlando de mi horror! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces… otra vez… escuchen… más fuerte… más fuerte… más fuerte!
—¡Basta ya de fingir, malvados! —aullé—. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí… ahí! ¡Donde está latiendo su horrible corazón!».
-El corazón delator
Edgar Allan Poe.