Dónde tiembla la forma que queremos olvidar…

Dónde tiembla la forma que queremos olvidar…

«Amar a alguien no es bastante y tal vez por previsión, para no perder nunca lo amado, se aprende a amar todo aquello que lo rodea cuando estamos con él. La bufanda que tenía puesta, la camisa, el pañuelo, la almohada donde se reclinan las cabezas, con sus vainillas falsas, la flor deshojada o un pimpollo en un vaso, la cortina de la ventana siempre entreabierta, el tapiz debajo de los pies desnudos, un cuarto de baño, un espejo que hay que tirar porque está roto y nunca se tira, en la calle una casa donde nos detuvimos y oímos para siempre los acordes de un piano, o un perro perdido que recogimos, o el jardincito abandonado con una estatua de estuco que representa a Baco, o una sirena maltrecha que no arroja agua sino barro de su boquita de serpiente, o el cielo que nunca es el mismo bosque de edificios y caras indescifrables. Todo este mundo es el pilar de nuestra fidelidad, porque nunca se halla otra paralela sin todas estas visiones que enumero y que son los símbolos del amor que nos esclaviza. Y si uno va en busca de un mundo sin recuerdos para olvidar, no existe una venda para nuestros ojos ni tapones para los oídos».

Y así sucesivamente,
Silvina Ocampo.

Hay cosas que deberían quedar ocultas.¹

Hay cosas que deberían quedar ocultas.¹

«Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón…
Aquel que mira afuera, sueña.
Aquel que mira en su interior, despierta».

Carl Gustav Jung.

Leonora Carrington

Tarot

Las Estrellas
Leonora Carrington
La Torre
Leonora Carrington
La Luna
Leonora Carrington
La Templanza
Leonora Carrington
El Diablo
Leonora Carrington
La Muerte
Leonora Carrington
Los Amantes
Leonora Carrington
El Loco
Leonora Carrington
El Mundo
Leonora Carrington

¹(Por fortuna, siempre lo harán).

«El tarot es infinito, es irreplicable. Está vivo. Es imposible alejarse por completo –en un plano teórico al menos– de los constructos sociales y políticos que encuadran la mirada del observador o analista. Se trata, en todo caso, de ese viaje perpetuo, de ese momento donde el fenómeno y el ente se funden, donde queda solo el porvenir dentro del límite de lo probable». Martina Spataro Tron.

Ceniza.

Ceniza.

«Mario, la pareja de Teresa, a quien apenas he visto un par de veces, es neurólogo y neurocirujano. Trabaja con animales, los trepana, les coloca nódulos que se conectan a una o varias máquinas y estudia el deseo y la pérdida, si es que he entendido bien lo que hace, porque también es posible que no lo haya entendido y que él haga otra cosa. Pero, de que trepana cabezas, las trepana, estoy seguro. Tan seguro como de que Felipe, la última vez que lo vi, me dijo que la ceniza tiene voz, que si uno escribe con un carbón, no es la voz de uno la que habrá de leer quien mire el texto».

Trepanación de la ceniza.

Emiliano Monge.

Déjame amarte en vida.

Déjame amarte en vida.

«Era una noche oscura, aunque desde el fondo de la calle llegaba el resplandor borroso de la Sexta Avenida. A aquella luz, los dos que habían sido amantes se miraron por última vez, y vieron en sus caras trágicas que entre los dos no reunían la juventud ni la fuerza suficientes para impedir la separación eterna. Entonces Sloane se perdió calle abajo y Anson golpeó el brazo de un taxista medio dormido».

-El joven rico

F. Scott Fitzgerald.

Ah Puch.

Ah Puch.

«Tezcatlipoca no se esperaba eso, estaba tan sorprendido como Huitz. “Los seres de este mundo son muy interesantes”, pensó. Caminó lento hacía los amantes y Huitz enfurecido tomó su arma y quiso asesinarlo pero su cuerpo se detuvo, estaba paralizado. El jaguar tomó forma de hombre y su tobillo de hueso resaltaba de entre su piel. Huitz supo de quién se trataba y lo injurió».

El guerrero águila y el jaguar nocturno.

Rubén Caballero Petrova.