Circunvolución.

Circunvolución.

«Era la ciudad de Jauja, en la que caníbales y presas habitaban en un estado de reciprocidad. Como horda de criaturas llegaban los futuros engullidos con cuchillos afilados, preparados para enterrárselos ellos mismos, cuanto antes, en los órganos, y así servir de platillos a otra horda de criaturas dispuestas a comerlas con deleite. Lo que más disfrutaban los nativos era el cocido de sesos. Rigo los veía a unos levantarse la tapa de la cabeza para prestarse a servirse de alimento a otras, en apariencia similares, que devorarían con cuchara sus cerebros hasta perder el conocimiento y así morir».

Ciudad de Jauja.

Luis Cermeño.

Desperado.

Desperado.

«—A ver: ¡Trabajo! ¡Trabajo! ¿Pero qué ofrece usted a cambio?
El hombre suplicante era todo ojos.
¡Mi tiempo! ¡El sudor de mi frente!
—No es suficiente, eso lo ofrecen todos… a ver qué más ofrece.
El hombre en busca de trabajo temblaba como un pequeño pájaro en medio de la nieve, pero sacó fuerzas de su necesidad y adoptando un gesto de dignidad, respondió:
—Tengo dos pulmones, puedo ofrecer uno a quien me dé trabajo.
—Bueno… eso ya es otra cosa… a ver, estudiaremos su caso… ahora a esperar la carta, la recibirá en breve, y apártese que hay mucha gente a la que debo atender. ¡Que pase el siguiente!
Este tipo de cosas hizo que las oficinas de empleo pronto se convirtieran en un lugar insalubre. Densas nubes de moscardones merodeaban constantemente entre las bolsas en las que se guardaban visceras, ojos, piernas… de todos aquellos que buscaban trabajo».

-Oficina de empleo
Julia Otxoa.