«Catarina, de pie, observaba con malicia al marido, cuya seguridad se habÃa desvanecido para dar campo a un hombre moreno y menudo, forzado a ser hijo de aquella mujercilla grisácea… Fue entonces cuando el deseo de reÃr se tornó más fuerte. Por suerte, nunca necesitaba reÃr realmente cuando sentÃa ganas de hacerlo: sus ojos adquirÃan una expresión astuta y contenida, se hacÃan más estrábicos, y la risa salÃa por los ojos. Le dolÃa un poco no ser capaz de reÃr. Pero nada podÃa hacer al respecto: desde pequeña habÃa reÃdo por los ojos, desde siempre habÃa sido estrábica».
-Lazos de familia
Clarice Lispector.

