¿Quién como tú?

¿Quién como tú?

«Se dicen muchas cosas sobre la amistad, pero, en resumidas cuentas, ¿qué quiere decir ser amigo? […]Yo, cuanto más pienso en este asunto de la amistad, más me pierdo. Durante años y años creemos que somos íntimos, uña y carne, como se dice, que nos queremos, que somos como hermanos. Y luego, de pronto, descubrimos en cambio, que los demás habían guardado las debidas distancias y que nos criticaban, e incluso no nos podían ver, y, en resumen, que no experimentaban por nosotros no digo amistad, sino ni siquiera simpatía. Pero entonces, digo yo, ¿la amistad sería una costumbre, como tomar café o comprar el periódico; una comodidad, como la butaca y la cama, o un pasatiempo, como el cine o el cuartillo de vino? Pero si es así, ¿por qué la llaman amistad y no la llaman mejor de otra manera?».

-𝐋𝐨𝐬 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐨𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐝𝐢𝐧𝐞𝐫𝐨
𝐀𝐥𝐛𝐞𝐫𝐭𝐨 𝐌𝐨𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚

Amigos, simplemente amigos y nada más.

Amigos, simplemente amigos y nada más.

«De pronto me enteré de que aquella coqueta se había prometido con mi mejor amigo, Attilio. Me dio rabia por muchos motivos: ante todo, porque me la había jugado ante mis narices, sin decirme nada, y, además, porque a Attilio se lo había presentado yo; y así, sin saberlo, les había tenido la vela.
Pero soy un buen amigo y, para mí, la amistad es ante todo. Había querido a Mariarosa; pero desde el momento en que se había convertido en la novia de Attilio era sagrada para mí. Ella habría querido, quizás, continuar hostigándome; pero yo se lo hice entender de todas las maneras y, por fin, un día, se lo dije claramente:
—Tú eres una mujer y no entiendes la amistad… Pero tú, desde que te has puesto con Attilio, para mí es como si no existieras… Ni te veo, ni te oigo… ¿Entendido?».

-𝐋𝐚 𝐚𝐦𝐢𝐬𝐭𝐚𝐝
𝐀𝐥𝐛𝐞𝐫𝐭𝐨 𝐌𝐨𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚